El FMI retrasa la ayuda ante las dudas sobre el plan para el 'corralito'
Köhler dejó claro, en una entrevista concedida a Reuters, que el organismo no había participado en el diseño del plan para la liberación parcial de los depósitos bancarios reprogramados y cuestionó la efectividad del mismo de cara al desarrollo de la política monetaria.
'Fue claramente una decisión del Gobierno, no fue nuestro consejo hacerlo de esta manera', apuntó. 'Tenemos que ver cómo funciona. Es prematuro juzgarlo'.
Para el número uno del Fondo, en estos momentos resulta 'crucial' que Argentina aplique políticas para contener la hiperinflación y la depreciación del peso. Un temor real, dado que el Gobierno ya ha excedido el límite de emisión para todo el año, de 3.500 millones de pesos (1.018 millones de euros).
Pero Köhler subrayó que 'es muy difícil definir medidas concretas después de haber levantado el corralito de esta manera'.
Las dudas del Fondo son fiel reflejo de las críticas de la banca extranjera, integrada en la Asociación de Bancos de Argentina (ABA). Las entidades han criticado el carácter optativo del plan para transformar los depósitos fijos en títulos públicos y su temor a la discriminación del Banco Central en favor de las entidades nacionales a la hora de proveer liquidez al sistema cuando empiece la devolución de los depósitos atrapados.
De hecho, el jefe de la misión para Argentina, Anoop Singh, señala en su informe que el carácter voluntario y no obligatorio del plan 'aumenta la incertidumbre bancaria y complica los números del sistema financiero'.
De ahí, que el jefe del organismo haya decidido enviar la próxima semana una misión para evaluar los avances realizados por el equipo de Eduardo Duhalde y decidir entonces cuándo se iniciarán las conversaciones sobre la ayuda financiera. Ese anuncio supone, de hecho, un retraso en las negociaciones, que el Gobierno había previsto concluir este mes.
La noticia cayó como un jarro de agua fría sobre las grandes expectativas argentinas. Tanto que el Gobierno, a través de su representante ante el Fondo, Guillermo Zoccalli, presentó una queja formal al directorio del FMI por considerar que Singh puso 'en situación de riesgo las negociaciones que se llevan adelante' para que el organismo reanude la asistencia financiera al país.
El Gobierno argumenta que una vez que ha cumplido las precondiciones exigidas por el Fondo (reforma de la Ley de Quiebras, acuerdo de ajuste fiscal con las provincias y derogación de la Ley de Subversión Económica), el organismo no puede añadir ahora nuevas exigencias para retomar las negociaciones.
'Un marco creíble'
Pero parece que sí las hay. No sólo por las salvedades que Köhler apunta respecto al plan para levantar el corralito y por el temor que ha trascendido desde el Fondo sobre el verdadero alcance de la derogación de la Ley de Subversión. Sino porque el director del Fondo insistía ayer en la necesidad de que las reformas propicien 'un marco creíble', en términos políticos y económicos.
Y esa estabilidad es, precisamente, la que ahora corre peligro si el FMI retrasa su ayuda. Por un lado, la situación social se deteriora día a día y puede volver a provocar las multitudinarias protestas que en diciembre acabaron con el Gobierno de Fernando de la Rúa. Según una encuesta dada a conocer ayer, la pobreza afecta al 52% de los argentinos, hasta un total de 19 millones de personas.
Por otro lado, el plan diseñado por el Banco Central para reestructurar el sistema financiero parte de la base de que el Fondo reanudaría la asistencia financiera este mes. De lo contrario, la entidad no podrá aumentar su nivel de reservas para propiciar liquidez a los bancos y frenar la caída del peso, que ayer cotizaba a 3,7 unidades por dólar. Todo ello si Mario Blejer sigue al frente de la entidad, ya que ayer anunció que se marchará una vez se firme el acuerdo con el FMI.