La exportación cae un 7,8% en marzo y acumula un descenso trimestral del 2,6%
La desaceleración de las exportaciones españolas 'ha tocado fondo'. Con este mensaje, mezcla de realidad y de esperanza, terminaba ayer el secretario de Estado de Comercio, Juan Costa, su explicación de los resultados del comercio exterior de España en el primer trimestre de este año, que mantienen el ritmo descendente de la actividad exportadora, en términos reales, en niveles similares a los del cuarto trimestre de 2001.
Aun teniendo en cuenta que los datos de los tres primeros meses de este año están afectados negativamente por la estacionalidad de la Semana Santa y la comparación con las altas tasas de crecimiento de nuestras ventas en el exterior en el primer cuatrimestre del año pasado, la evolución de las exportaciones españolas registra una caída nominal del 7,8% en marzo, hasta 11.061 millones de euros, que descontando el efecto del aumento de los precios (un 3,3% interanual) supone un descenso real del 10,8%.
En esta misma línea de desaceleración, las importaciones alcanzaron un valor nominal de 13.472 millones de euros, con un retroceso del 11,4% respecto a marzo de 2001. En términos reales, descontando el descenso del 4,9% en los precios (11,2% para los productos energéticos), la caída de la importación se reduce al 6,9%.
Con estas variables, el déficit de la balanza comercial española se elevó en marzo a 2.411 millones de euros, que suponen una fuerte corrección interanual, del 24,9%, con lo que este desequilibrio alcanza el nivel más bajo desde febrero de 1999. También mejora significativamente la tasa de cobertura de la exportación sobre la importación, que se sitúa en el 82,1%, 3,2 puntos superior a la registrada un año antes.
La evolución por mercados de destino de nuestras exportaciones muestra un debilitamiento general que refleja el retraso en la recuperación de las principales economías mundiales. Así, las ventas a la Unión Europea cayeron un 8,8%, segundo retroceso mensual consecutivo, mientras que las dirigidas a países terceros descienden el 5,1%, tras el avance del 3,2% en el mes de febrero.
Especialmente relevantes son las caídas del 11,7% en las exportaciones a Francia y del 14,0% en Alemania, los dos primeros destinos de las ventas españolas; mientras que tienden a estabilizarse los envíos a Estados Unidos, que bajan sólo el 0,5% tras los importantes retrocesos de meses anteriores.
Persiste el colapso de las exportaciones a Argentina, que caen un 61,3%, y se acentúa el retroceso en Brasil (-36,8%), mientras que mejoran las ventas en Europa del Este (66,7%) y China (27,4%).
También es general el descenso en las importaciones, con caídas del 10,6% para las procedentes de la UE y del 13% en las del resto del mundo, destacando dentro de estas últimas el crecimiento del 116,9% en las compras procedentes de Argentina.
Evolución trimestral
Los resultados de marzo permiten cerrar el primer trimestre de 2002 con un déficit comercial acumulado de 7.994 millones de euros, que suponen una reducción del 11,55% respecto al saldo negativo de enero-marzo de 2001. Al igual que en el dato mensual, esta mejora del desequilibrio comercial es consecuencia de la moderación de las importaciones, especialmente por la caída de los precios energéticos, mientras que la exportación continúa reflejado la debilidad del comercio internacional.
En términos nominales, las exportaciones españolas acumulan un valor de 32.003 millones de euros, con una caída interanual del 2,6%. Los precios de la exportación se aceleraron en este periodo hasta situar su tasa interanual en el 2,1%, por lo que en términos reales el descenso de las ventas exteriores españolas entre enero y marzo es del 4,6%, similar al registrado en el último trimestre del año pasado, que fue el peor de los últimos 10 años.
Las importaciones, por su parte, descienden un 4,5% interanual en términos nominales, hasta 39.996 millones de euros, mientras que en términos reales la caída es de sólo un 0,9%. Los precios de la importación redujeron su descenso desde el 6,8% del cuarto trimestre del año pasado hasta el 3,6% en los tres primeros meses de 2002.
A pesar de estos resultados, el secretario de Estado de Comercio destacó que las exportaciones españolas siguen ganando cuota de mercado mundial y apuntó que la caída de las ventas exteriores españolas en datos desestacionalizados 'es inferior a la media de la UE y a la registrada en otros países de nuestro entorno como Francia, Italia o el Reino Unido'.
Descartó también que el descenso del 4,1% en las ventas a la zona euro en el primer trimestre estuviera vinculado a una pérdida de competitividad vía precio por el repunte de la inflación, argumentando que los pedidos hasta marzo 'se cerraron con antelación' y que las subidas de los precios en España se han producido en segmentos 'como el tabaco, las bebidas alcohólicas o la hostelería', que no computan en el comercio internacional'.
La crisis golpea al automóvil y los bienes de inversión
Al igual que ocurriera durante el segundo semestre del pasado año, los bienes de inversión son los que más están acusando la recesión económica internacional también en 2002.
Los datos avanzados por la Secretaría de Estado de Comercio muestran cómo durante el primer trimestre de este año la caída en las exportaciones de bienes de capital es del 25,1%, frente a un descenso de sólo el 2,2% en las ventas exteriores de bienes de consumo y un aumento del 1,1% en las de bienes intermedios.
Por sectores, destacan las caídas del 11,7% en automóvil, más acusada para los coches y motos, que descienden el 13,1%, y del 3,3% en bienes de equipo.
Por contra, los sectores más dinámicos fueron los alimentos (9,7%), bienes de consumo duradero (6,8%) y manufacturas de consumo (2,1%).
Comportamiento similar muestran las importaciones, con una caída del 8,8% en la compra de bienes de inversión que contrasta con las subidas mínimas del 0,4% y del 0,8%, respectivamente, en bienes de consumo e intermedios.
También los sectores ligados al consumo familiar son los más dinámicos en el campo de la importación, con subidas del 10,5% en alimentación y 7,3% en bienes de consumo duradero, especialmente en electrónica de consumo (teléfonos móviles y ordenadores personales).
Ambos factores, en consonancia con la evolución de la demanda interna, confirman la fragilidad del crecimiento de la economía española, sostenido por el consumo y la inversión en construcción.