Crónica de Manhattan

La publicidad toma la palabra

Una pluma estilográfica es más fuerte que una espada' con esta frase comienza un anuncio a toda página (impar) en el diario The New York Times el mismo día (viernes 26 de abril) que en su primera página se informa que el príncipe Abdalá de Arabia Saudí, en visita oficial a EE UU, había pedido al presidente George Bush mano dura con Israel en el conflicto de Oriente Próximo. El anuncio está pagado por la UJA Federation of New York, un grupo que expresa como objetivo 'la promoción del renacimiento judío en Nueva York, Israel y el mundo' y en él se anima a escribir a los judíos conocidos para 'recordarles que están en sus pensamientos'. Con esa pluma también se deben escribir a los congresistas para 'expresar su apoyo al pueblo israelí'. Entre otras cosas, también se urge a escribir un cheque para un fondo de apoyo a los que estén traumatizados por los acontecimientos.

En la página web de esta organización hay modelos de cartas para escribir a los diarios en los que sólo hay que rellenar el espacio dejado al título del artículo que se haya publicado y haya de responderse. Lo demás ya está escrito por la UJA Federation y sólo queda poner la fecha y firmar. Muchas de las cartas que aparecen en distintos diarios expresando el apoyo por Sharon y el Israel que el primer ministro está creando son palabra por palabra lo que desde esta organización se sugiere.

La campaña sigue con otro anuncio, también en página impar, que asegura que cada vez que Yasir Arafat, 'un terrorista', firma un acuerdo de paz hay un atentado. En las fotos que ilustran el anuncio se ve al ex presidente de EE UU, Bill Clinton y su secretaria de Estado, Madeleine Albright, y a Colin Powell. No es casual que este anuncio de 'No to terrorism' introduzca a Powell porque tras la poco fructífera gira del secretario de Estado por Oriente Próximo y los contradictorios apoyos que la Casa Blanca le ha brindado, los comentaristas políticos empiezan a preguntarse cuándo prescindirá Bush de Powell. No parece que eso esté en la agenda, aunque ni siquiera al propio secretario de Estado, la nota discordante en el monolítico Gobierno conservador de Bush, se le ve contento. Más bien contenido.

La fuerza de las campañas de organizaciones judías y la presión de sus aliados árabes está poniendo a Bush en una situación cada vez más delicada. El viernes volvió a pedir la retirada inmediata de las tropas de Israel de las localidades palestinas. Otra vez Sharon ha hecho oídos sordos y queda por ver que Bush considere que una retirada parcial de algunas ciudades sea suficiente, de nuevo. En el círculo del presidente se empieza a mostrar la preocupación por el desgaste de imagen que la contestación por parte de Sharon causa al presidente de la nación más poderosa del mundo.

Las campañas publicitarias de las organizaciones judías no se ha parado en la defensa genérica a Sharon sino que también critican el antisemitismo de Europa y la parcialidad con la que se juzga a Israel. En particular, la Liga Antidifamación pagaba un tercer anuncio en el que expresaban sus sospechas por la objetividad del equipo de la ONU que va a verificar lo que pasó en el campo de refugiados de Yenín. De momento, además de prejuzgar a los integrantes de esta comisión, se ha conseguido que la ONU no iniciara su trabajo el sábado. La excusa es que es fiesta judía, un día en el que, sin embargo, tampoco se relaja la presión sobre los palestinos.