Competitividad

Los costes laborales crecerán un 2,4% en España

El aumento de costes laborales previsto para España por la Comisión supera con creces a los de países como Alemania (para la que augura un incremento del 1,2%) o Francia (1,5%), a pesar de que en ambos países los sindicatos están aprovechando la convocatoria de elecciones generales para elevar sus demandas salariales.

El aumento de costes en España superará también al de Italia (2%) y Reino Unido (2,1%), según los cálculos del Ejecutivo comunitario. Además, duplicará con creces el aumento previsto para Estados Unidos (1%). En cuanto a Japón, las estimaciones de los expertos auguran un declive del 1%.

El informe de la Comisión, difundido por Europa Press, confirma la tendencia registrada durante la última década. En los últimos 10 años, los costes laborales unitarios registraron un crecimiento agregado del 30,9% en España, frente al 19,9% de media de la Unión Europea y el 10,2% de Alemania.

El dato incide, además, en uno de los puntos que más preocupa al cuerpo empresarial español.

La última encuesta de coyuntura laboral del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales afirma que los costes laborales, tanto salariales como no salariales, son precisamente el principal obstáculo observado por los empresarios españoles para realizar nuevas contrataciones.

Según los datos de esta encuesta, el 28,7% de los empresarios españoles considera que los costes laborales son el mayor impedimento para contratar nuevos trabajadores, mientras que para el 17,8% el mayor obstáculo para la contratación es la incertidumbre sobre la evolución futura de la economía española.

Obstáculo para contratar

En el reparto por tamaño, el 22,7% de los empresarios que tienen a su cargo entre uno y 10 trabajadores también considera que los costes laborales son el obstáculo más importante para la contratación, frente al 19,6% que destaca como primer temor la incertidumbre sobre el futuro económico.

El aumento de costes laborales es uno de los principales escollos que afronta la economía española para mejorar sus índices de productividad. Según estimaciones de la agencia europea de estadística Eurostat, difundidas también por Europa Press, la productividad española pasó del 96,8% de la media de la Unión Europea (UE) en el año 1993 hasta un 92% en 2001, lo que supone un descenso de casi cinco puntos durante este periodo.

Grecia, cuya productividad alcanzó el 83,6% de la media comunitaria en 2001, y Portugal, con un índice del 64,9% de la media de la UE, fueron los únicos países que registraron tasas inferiores a la española.

El dato de España queda, además, muy lejos de los índices registrados en países como Luxemburgo (202% de la media de la UE), Bélgica e Irlanda (ambos con un índice del 119%). En el periodo 1996-2001, que correspondió a una fase de fuerte crecimiento para la economía española, el aumento de productividad apenas superó el medio punto porcentual anual.

Una mejora cuya modestia es achacada parcialmente al reducido gasto en investigación y desarrollo (I+D) en relación con el producto interior bruto (que sigue representando la mitad de la media europea), al insuficiente gasto público en el apartado de educación y al escaso capital tecnológico acumulado por la economía española. Además, el dato de productividad español está influido por una medición estadística que Eurostat considera 'deficiente'.

Según la agencia, la reforma de la encuesta de la población activa implantada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) registrará un mayor nivel de empleo, y ello obligará a revisar las cifras de crecimiento económico de los últimos años y a ajustar el nivel de productividad.

Los expertos insisten en que uno de los elementos claves para elevar el potencial de crecimiento en España es mejorar la productividad, y para ello proponen sobre todo un aumento del gasto en I+D.