Atenas busca sitio entre las grandes
El Gobierno griego ha puesto en marcha una batería de medidas para incentivar la confianza de los inversores
El 23 de enero del año 2001, un financiero griego, Anastasios Maniatis, se quitó la vida tras ingerir un vaso de leche con pesticida. En la nota del suicidio encontrada a su lado se podía leer: 'Yo también soy una víctima del mercado de valores'. Un día después, el 24 de enero, la Bolsa de Atenas alcanzaba su nivel más bajo en 16 meses, víctima, como muchas otras plazas, del estallido de la burbuja tecnológica. Diez meses antes, el 14 de marzo de 2000, cientos de pequeños inversores, muchos arruinados, se manifestaban ante la Bolsa de Atenas y se enfrentaban a la policía, exigiendo el cierre del parqué y acusando al Gobierno griego de no advertir a la población de los riesgos de invertir en Bolsa.
Por aquel entonces, el índice ASE de Atenas acumulaba un descenso del 28% en seis meses, tras lograr una ganancia del 102% en 1999, del 85% en 1998 y del 54% en 1997. Después de tres años de subidas desproporcionadas y de una popularización sin parangón de la inversión en Bolsa, los griegos tomaban conciencia de la realidad, muchos se arruinaban y algunos otros optaban por soluciones más drásticas.
Salvo repuntes ocasionales, la Bolsa de Atenas no ha dejado de caer desde que tocara máximos el 17 de septiembre de 1999, y acumula ya un fuerte descenso -cercano al 60%-, mitigado, no obstante, por el fuerte rebote iniciado en octubre.
Las caídas de los últimos meses supusieron una corrección a los excesos del pasado, pero también tuvo mucho que ver el hecho de que en mayo de 2001 MSCI elevara la calificación de Grecia a mercado desarrollado desde mercado emergente. 'Grecia es ahora un pequeño pez en un gran lago', aseguran en Schroders Salomon Smith Barney (SSSB). 'Los fondos de mercados emergentes han huido de la Bolsa griega, mientras que los fondos de mercados desarrollados no han tenido prisa por invertir, sobre todo dada la incertidumbre económica y política del segundo semestre de 2001'.
Las perspectivas de los bancos internacionales para el presente ejercicio no son muy optimistas, aunque reconocen que el comportamiento del parqué ateniense en 2002 será mucho mejor que el del pasado año. 'Creemos que Grecia debería comportarse en línea con el resto de Europa en 2002 y esperamos que el FTSE/ASE 20 de compañías de elevada capitalización acabe al año con un alza del 8%', estiman en SSSB. 'La Bolsa griega empezó a caer unos seis meses antes que las Bolsas europeas, por lo que está ahora a niveles muy bajos con respecto a 1999', explican en ING Investment Management. 'Sin embargo, poco a poco se está moviendo más en línea con el resto de Europa', añaden.
Los bancos de inversión muestran optimismo en torno a las medidas que está llevando a cabo el Gobierno del país de cara a impulsar el mercado de valores. Entre ellas, el Ejecutivo griego ha comenzado la privatización de varias de las grandes compañías estatales, y ha acometido una reforma fiscal de 700 millones de euros, que incluye recortes en los impuestos por plusvalías e incentivos fiscales para aquellas empresas que se fusionen. Asimismo, las reformas contemplan permitir que los planes de pensiones, de propiedad estatal, inviertan hasta un 23% en renta variable, frente al 20% actual.
El Gobierno, dispuesto a recuperar la confianza de la población y de los inversores institucionales en la Bolsa, está alentando a las compañías a adoptar los estándares internacionales de contabilidad de cara al año 2003. Según una encuesta realizada por Gallup, un 20% de las compañías griegas están preparadas para adaptarse a los nuevos criterios, mientras el resto reconoce que le harían falta dos o tres años.
Las casas de análisis valoran estos esfuerzos para atraer más capital a los mercados de valores griegos, y es, de hecho, uno de los factores que piensan que pueden incentivar el mercado ateniense en los próximos meses. 'Es probable que la economía griega crezca por encima de la media europea, apoyada por los fondos de la UE y por los Juegos Olímpicos de 2004', añaden los analistas de UBS Warburg en un informe de perspectivas para este año. Los bancos de inversión sitúan el crecimiento del PIB de Grecia en torno al 3,5% para 2002, frente a un 1% de media de la zona euro.
Pero la Bolsa ateniense, aseguran los expertos, no va a experimentar grandes revalorizaciones, sino que su comportamiento va a ir parejo al del resto de Europa. 'Con la recesión lastrando el esfuerzo de alcanzar al resto de Europa, las compañías griegas encaran el reto de crear una masa crítica mediante la reestructuración acelerada y la consolidación, en un entorno cada vez más competitivo', apuntan en Deutsche Bank. 'Dadas las incertidumbres relativas a este proceso de transición, la vasta mayoría de las compañías que analizamos creemos que se comportarán como el mercado, lo que refleja riesgos como la presión de la competitividad o la falta de estímulos orgánicos de crecimiento', añaden. Los analistas de Schroders Salomon Smith Barney opinan también que el crecimiento de los beneficios se va a ver ralentizado, si bien reconocen que las fusiones y adquisiciones, así como los incentivos fiscales pueden ser el tema clave para 2002.
En la Bolsa de Atenas cotizan 280 valores, el 80% de los cuales son compañías de suficiente capitalización y liquidez. El sector bancario y el de telecomunicaciones pesan conjuntamente cerca de un 53% en el mercado. 'La estructura del mercado griego es muy parecida a la del español', aseguran en ING Investment Managers, en referencia al peso de estos dos sectores. En el ASE 20, por ejemplo, un 75% lo constituyen el sector bancario y el de telecomunicaciones, donde el primero pesaría un 53%, y el segundo, un 24%. Ambos sectores son, pues, referencia obligada a la hora de invertir en Atenas, como lo pueden ser Telefónica, BBVA y SCH a la hora de hacerlo en el Ibex.
Los analistas reconocen que invertir en la Bolsa ateniense exige un gran esfuerzo de selección de valores. No obstante, también tienen sus preferencias a la hora de centrarse en un sector u otro. El sector bancario, por ejemplo, se encuentra en plena ebullición, a través de fusiones internas y alianzas con bancos internacionales. En enero de este año fracasaba la fusión entre Alpha Bank y National Bank of Greece anunciada meses antes. Esta circunstancia, según algunas casas de inversión, hace desaconsejable la inversión en el sector como tal, pues el fracaso de la fusión frena su consolidación en Europa y puede alejar el interés internacional. 'Los bancos griegos están ahora correctamente valorados', añaden en ING IM. El sector de telecomunicaciones, por el contrario, parece la apuesta de cara a 2002. Las compañías griegas, señalan los analistas, se encuentran mucho menos endeudadas que sus homólogas europeas. Las apuestas se centran principalmente en empresas de telefonía móvil como Cosmote (la Telefónica Móviles griega) o Panafón (filial de Vodafone).
El tercer gran sector lo componen las constructoras y fabricantes de materiales, compañías llamadas a experimentar un fuerte crecimiento gracias a la demanda estatal derivada de la organización de los Juegos Olímpicos. El sector está candente, sobre todo tras exigir el Gobierno un tamaño mínimo a las compañías que quieran optar a alguna licitación para la construcción de infraestructuras. Las fusiones han comenzado y ello está dotando de músculo al sector.