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Energía

Bruselas se resigna a una apertura parcial del mercado de la electricidad

La Comisión Europea ha sacrificado su ambicioso plan de liberalización del mercado eléctrico para intentar superar el bloqueo de Francia. Bruselas abandona el objetivo de que en 2005 todos los consumidores puedan elegir suministrador y tienta a París con una apertura parcial sólo en el tramo de pequeñas y medianas empresas. Pero Francia exige, además, el fin de las ayudas al carbón que defienden Alemania y España.

Fuentes francesas consideran aún muy difícil que un acuerdo definitivo sobre la liberalización de los mercados energéticos pueda cerrarse antes de la próxima cumbre de Barcelona (15 de marzo). 'La presidencia española del Consejo aún no ha hecho todavía ninguna propuesta formal'. París advierte ya que sólo acepta discutir un calendario de apertura del mercado que excluya a los hogares, exigencia a la que se ha plegado la Comisión Europea.

La comisaria de Energía, Loyola de Palacio, había perdido uno de sus mayores valedores en el regateo con el Gobierno francés, cuando París ofreció el año pasado, a cambio de que la Comisión autorizase la entrada de æpermil;lectricité de France (a través de EnBW) en el capital de la asturiana Hidrocantábrico, cuadriplicar la capacidad de interconexión entre su red eléctrica y la española. Madrid, que hasta entonces había porfiado por la liberalización total en 2005, trucó su discurso en favor de un llamamiento para mejorar la integración del mercado.

El pasado miércoles, el presidente del Gobierno, José María Aznar, todavía se comprometía vagamente ante el Parlamento Europeo a 'estudiar la apertura de los mercados del gas y la electricidad para empresas y consumidores' durante su presidencia semestral de la UE. Pero el propio presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, reconocía, ante el mismo foro, que el objetivo prioritario ya no es una fecha para completar la liberalización, sino un calendario que muestre el compromiso político de avanzar en la apertura.

La liberalización e integración de los mercados energéticos constituye una de las prioridades del llamado proceso de Lisboa, por el que la UE aspira, desde marzo de 2000, a convertirse en la economía más competitiva del mundo antes de 2010. Pero el proyecto de directiva que presentó Loyola de Palacio para que todos los consumidores pudieran elegir suministrador (como ya ocurre en Austria, Finlandia, Alemania, Suecia y Reino Unido) a partir de 2005 se topó con el rechazo absoluto de Francia y, en menor medida, de Alemania.

Francia sólo ha abierto a la competencia el mínimo exigido por la normativa europea (un 30%) y el mercado galo lo domina de modo casi absoluto el operador público æpermil;lectricité de France. El mercado alemán, en cambio, se encuentra liberalizado desde 1999, pero Berlín se niega a controlar el sector con un organismo independiente como prevé la directiva de De Palacio.

Los dos países bloquearon en la cumbre de Estocolmo (marzo de 2001) el proyecto de ley que la Comisión Europea impulsó con el firme apoyo de países como España o el Reino Unido.

El departamento de De Palacio ofrece ahora al Gobierno de Gerhard Schröder la posibilidad de que esa futura autoridad del mercado consulte ampliamente con los operadores nacionales.

Y tienta a París con una apertura escalonada del mercado. La comisaria, en el meridiano ya de su mandato, necesita algún resultado tangible a una ardua labor que, en la mayoría de los casos (Galileo, cielo único, regulación de los aeropuertos, indemnizaciones a pasajeros, etcétera), se ha topado con dificultades casi insalvables.

Pero París va a subir el envite. 'El proceso de Lisboa va más allá que la liberalización', ironizan fuentes francesas. El año pasado se añadieron también objetivos medioambientales, que casan mal con las ayudas al carbón que la comisaria quiere prorrogar con el firme apoyo de España y Alemania. Francia exige que los subsidios se destinen al cierre de las minas.

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