LA MONEDA æscaron;NICA

Las ventas en máquinas expendedoras caen el 30% por su retraso con el euro

La introducción del euro ha provocado un descenso del 30% en las ventas del sector de máquinas expendedoras. La razón está en que la rápida entrada de la moneda ya ha agotado el cambio en pesetas de los bolsillos de los usuarios y el sector del vending no ha tenido tiempo para la adaptación de unas máquinas que hasta hace 15 días debían funcionar exclusivamente en pesetas.

El negocio de la venta automática se ha resentido con la introducción de la moneda única, recibiendo las críticas generalizadas de los usuarios. ¿Quién no ha tenido estos días la experiencia de no poder comprar una cajetilla de tabaco o un café porque las máquinas expendedoras sólo admitían pesetas? Desde el sector se acusa a la banca de no proveer de cambio suficiente y al Gobierno de no haber facilitado información con antelación suficiente.

El negocio del vending mueve en España unos 1.550 millones de euros (258.000 millones de pesetas), según los datos de la Sociedad Estatal de Transición al Euro (SETE). El parque de máquinas en España asciende a 380.000 en el sector de productos y a 270.000 en el ámbito de servicios.

La adaptación al euro de cada uno de los expendedores tiene un coste de 360 a 600 euros (entre 60.000 y 100.000 pesetas), según las cifras de la Asociación Nacional de Empresas de Distribución (Aneda). A esa inversión hay que sumar los costes que supone la retirada de un 5% de las máquinas, cuya antigüedad hace imposible adaptarlas a una moneda que opera con decimales.

Los empresarios califican de "infernal" el ritmo de trabajo de estas semanas. "Hay un auténtico cuello de botella, porque los clientes no han reclamado hasta el último momento el cambio de sus máquinas", comenta una empresa de servicio técnico.

Jofemar es una de las principales fabricantes del país. "Reprogramamos 200 monederos diarios, al cabo de una hora no queda ninguno", señala la compañía. Esta fabricante asegura que sólo un tercio del parque está adaptado y que la sobrecarga de trabajo llegará hasta mayo. Raúl Díaz, delegado en Madrid de Aneda, es más optimista y cifra en un 75% el número de máquinas adaptadas.

Tratécnica, encargada del servicio técnico de Mars Electronics, otra de las grandes fabricantes en España, sitúa en una horquilla del 70% al 80% el porcentaje de máquinas ya adaptadas. Azcoyen, la primera fabricante del país en máquinas de tabaco, advierte que los problemas de retraso en la distribución de material en este sector han provocado que apenas un 30% de las máquinas estén adaptadas.

Los dos mayores problemas identificados por los empresarios consultados se centran en la "pereza" de los clientes por reclamar los cambios técnicos necesarios en las máquinas de sus locales y la desaparición, "más rápida de lo previsto", de las pesetas. "Contábamos con dos meses de convivencia, que al final se han reducido a una semana", señalaba un empresario dedicado a la distribución.

Los céntimos malditos

Pese a la insistencia del Ministerio de Economía, las monedas de uno y dos céntimos parecen destinadas a perecer. Los fabricantes de máquinas expendedoras recomiendan a sus clientes que no acepten las dos monedas de más baja denominación.

Los empresarios estiman que las pequeñas monedas no tendrán la circulación suficiente como para generar el cambio adecuado para garantizar la capacidad de respuesta de las máquinas. Los expertos señalan además que el escaso peso de los céntimos puede atascar las máquinas. El recorrido desde la ranura hasta el sistema de monedero llega en algunos casos a los 30 centímetros, un camino demasiado largo para que la moneda no tenga un accidente.

Por otra parte, la gran mayoría de las máquinas españolas cuenta con un monedero de cuatro tubos, suficiente para dar cambio de 5, 10, 20 y 50 céntimos. La introducción de dos monedas más requeriría un complicado monedero de seis tubos, con un coste aproximado de 70.000 pesetas. Ante la avalancha de problemas, los empresarios piden paciencia y comprensión. El café llegará pronto.