Economía proyecta rebajar la carga del fondo de comercio

El Ministerio de Economía ha comenzado a prepararse de cara a lo que se prevé que sea en los primeros meses de 2002 uno de los cambios más importantes de los últimos años de la normativa contable. El departamento dirigido por Rodrigo Rato ha comenzado a recibir información de bancos y grandes empresas de la forma y cuantía en la que afectará una modificación del tratamiento contable de los fondos de comercio en grupos consolidados cotizados. Economía pretende conocer de primera mano el impacto que tendría en España la no obligación de amortizar anualmente los fondos de comercio aflorados por fusiones y operaciones de compra.

Las principales empresas y entidades financieras españolas no quieren que el más que previsible cambio de normativa contable sobre el tratamiento de la amortización de los fondos de comercio les pille por sorpresa.

Y en algunos casos a petición del propio Ministerio de Economía y en otros a iniciativa propia, ya han informado al Gobierno del impacto que a grandes rasgos tendría en sus cuentas un cambio legislativo de este tipo. En este sentido, y a título meramente de ejemplo, el impacto favorable que un cambio contable de este calado supondría para Telefónica sería superior a 90.000 millones de pesetas anuales, mientras que para el BSCH se elevaría a unos 200.000 millones.

A raíz del cambio normativo que se produjo en Estados Unidos en el verano pasado, inmediatamente las empresas y las instituciones internacionales encargadas de la elaboración de las normas de contabilidad internacionalmente aceptadas se pusieron manos a la obra para intentar acomodar los estándares del resto del mundo a las novedades impuestas en América.

Cambios en balances

El cambio producirá una enorme variación en los balances y cuentas consolidadas de sociedades cotizadas, dado que a partir de la entrada en vigor de esa norma concreta, las empresas y entidades financieras no estarán obligadas a amortizar los fondos de comercio, o diferencia entre el valor contable de una compañía y el precio pagado por ella.

Así, según reconoce José Luis López Combarros, presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoria (ICAC), "el IASB [siglas inglesas de Institute Accounting Standard Board, organismo bajo cuyas directrices contables se rigen todos los países europeos], inició hace un mes el estudio de la adaptación de las nuevas normas estadounidenses a la reglamentación europea.

"Es difícil prever en que periodo de tiempo el IASB será capaz de elaborar un dictamen al que nos podamos acoger el resto de los países. Pero sin duda durante el primer semestre del año próximo tendremos ya una norma", precisa.

"En ese momento", prosigue López Combarros, "el ICAC español comenzará a elaborar para los estándares de contabilidad españolas, una norma o grupo de normas que dejen claro la forma en la que deberán contabilizarse los fondos de comercio derivados de fusiones en grupos consolidados cotizados.

Enorme desventaja

Esta modificación permitirá salvar la enorme desventaja que actualmente separa a las grandes compañías cotizadas estadounidenses de las empresas europeas. Ya que las primeras, merced a un cambio legislativo aprobado en Estados Unidos en el pasado mes de julio podrán, desde primeros del año próximo y con efectos desde el pasado mes de junio, no amortizar de forma anual sus fondos de comercio.

Solamente estarán obligadas a revisar anualmente el grado de depreciación de este fondo de comercio. Y si efectivamente su valor hubiera caído, deberán provisionarlo en sus cuentas.

Con ello, conseguirán unos balances mucho más solventes, con posibilidades de generar un mayor beneficio contable y, por tanto, mejores posibilidades de lograr que futuras operaciones de fusión por absorción, bien en Estados Unidos, bien en Europa, les resulten mucho menos gravosas desde el punto de vista de su solidez financiera.

Esta diferencia ha provocado inquietud entre los responsables financieros de las grandes empresas españolas, que ven un potencial riesgo de que se produzcan operaciones de compra u ofertas hostiles de compañías estadounidense sobre europeas.

En paralelo a este "trabajo a marchas forzadas", que según un ejecutivo de una de las primeras multinacionales españolas, está realizando el IASB para que las diferencias entre Europa y Estados Unidos no se demoren en el tiempo, la Unión Europea ha incluido un artículo al proyecto de armonización de normas contables paras las empresas cotizadas en Europa, que pretende que en 2004 todas las cotizadas europeas adapten su contabilidad a las normas estadounidenses elaboradas por el Consejo de Estándares de Contabilidad Financiera (FASB) y posteriormente avaladas y aprobados por la SEC (organismo supervisor de los mercados en Estados Unidos).

 

Telefónica estudia adaptar su contabilidad a la inversión en UMTS

El grupo Telefónica ha puesto la lupa en el texto legal y en el espíritu de las nuevas normas contables que dirigen la construcción de los balances y cuentas de resultados de las sociedades cotizadas norteamericanas. La compañía presidida por César Alierta se ha sentado con sus auditores al objeto de estudiar estos nuevos criterios de no amortización de fondo de comercio y de tratamiento contable de activos intangibles de las empresas. Lo ha hecho para proponer abiertamente la no necesidad de amortizar el fondo de comercio que se ha generado por la compra de las licencias de nuevo móvil (UMTS) adquiridas en Europa.

Telefónica contabiliza estas licencias en su balance bajo el epígrafe de concesiones administrativas, con un valor total de 17.855 millones de euros (2,9 billones de pesetas). Según las fuentes de Telefónica consultadas, después de la norma que eliminó la amortización del fondo de comercio en EE UU, se han elaborado dos disposiciones adicionales que "en nuestra opinión evita que tengamos que amortizar, en las cuentas que presentemos ante la SEC, el fondo de comercio de las licencias de UMTS en Europa".

En sentido contrario, Telefónica sí tendrá teóricamente que provisionar en el futuro la enorme pérdida de valor que ha sufrido en empresas adquiridas recientemente. Entre ellas se encuentran la compañía de Internet Lycos, Endemol y todas las participaciones adquiridas bajo la cobertura de la denominada operación Verónica en Argentina, Brasil y Perú. En Telefónica reconocen que deberán provisionar esta caída del valor, pero indican que "hay un margen enorme para provisionar las contra fondos propios estas pérdidas de valor"debido a que la normativa contable norteamericana les obligó a contabilizar las ampliaciones de capital necesarias para financiar todas estas operaciones a precios de mercado real.