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AGRICULTURA

Sólo dos de cada mil agricultores se acogen al plan de cese anticipado

El programa de cese anticipado en la actividad agraria no ha cumplido las expectativas que suscitó cuando fue creado, a finales de los años ochenta. Pese a todo, en los últimos años ha logrado un cierto ímpetu, con unos 2.000 beneficiarios anuales. La baja cuantía de las percepciones y los requisitos cada vez más complicados que se requieren no invitan a los agricultores a dejar su trabajo.

Los agricultores no se jubilan. A pesar del rosario de adversidades que afrontan continuamente en forma de penalizaciones, crisis alimentarias, caídas de mercados que les llevan "de sobresalto en sobresalto", comenta un líder agrario. Y a pesar de que las explotaciones deben experimentar permanentes mejoras y, por tanto, inversiones, para alcanzar umbrales mínimos de rentabilidad, parece ser muy grande el apego que los trabajadores de la tierra tienen hacia ésta. De hecho, en toda la década de los noventa, solamente 10.491 trabajadores del casi millón de personas que ejercen su labor en el campo se acogieron a este plan.

Y no sólo eso. En los primeros años del periodo, las cifras eran meramente testimoniales. Por ejemplo en 1993 sólo 87 agricultores optaron al plan en toda España, mientras que en 2000 ya se contabilizan a casi 2.200 beneficiarios.

La baja cuantía de las percepciones y los complicados requisitos que exigen también han obrado el milagro. Un agricultor cesado cobrará 5.846 euros anuales si tiene el cónyuge a su cargo (5.000 en caso contrario) cantidad a la que hay que sumar otros 106 euros por hectárea, hasta un máximo de 3.000 euros. El total es inferior a 1,5 millones de pesetas para un agricultor que cuente con casi 300 hectáreas. Y apenas llegará al millón para propietarios de por ejemplo 15 hectáreas, cantidad mínima exigible para acceder al subsidio.

Y además están los requisitos: podrán cesar personas mayores de 55 años, que hayan ejercido la actividad agraria al menos durante los 10 anteriores al cese, que hayan cotizado al menos 15 años a la Seguridad Social en la fecha de jubilación efectiva, que sean propietarios como mínimo de 12 hectáreas y que no hayan utilizado más de dos unidades de trabajo asalariado. Con los requisitos cumplidos y con la voluntad firme de acogerse al cese anticipado de ayudas el beneficiado, "transmitirá su explotación a un cesionario o entidad de transmisión", concluye el reglamento. De tal manera que no debe ser un obstáculo para el agricultor cesante el encontrar a una persona que se haga cargo de la finca, bien mediante compra, bien mediante arrendamiento o bien, mediante herencia.

La normativa prevé que estos cesionarios "no habrán cumplido 50 años de edad, poseerán capacitación profesional y pasarán a ejercer la actividad agraria a título principal", aunque también pueden ser cesionarios "los trabajadores del sector agrario, los agricultores jóvenes y entidades asociativas". Según datos de COAG, el programa ha tenido más eco entre los pequeños ganaderos. Entre 1993 y 2000, el 76% de los beneficiarios son asturianos, gallegos o castellanoleoneses.

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