Lladró cierra 2.000 puntos de venta para mantener su prestigio

El grupo de figuras de porcelana Lladró acabará el año con 2.000 puntos de venta menos que en 1999. La empresa valenciana ha prescindido de aquellos que no cuidaban su imagen de artículo de lujo y que mezclaban sus figuras con las de otros fabricantes. Lladró prefiere sacrificar el número de figuras vendidas a cambio de que continúen considerándose un artículo de lujo. Por ello, la compañía valenciana está reduciendo el número de puntos de venta en todo el mundo, que pasarán de 9.000 a 7.000.

Según el presidente, José Lladró, "se trata de primar la calidad sobre la cantidad". La empresa había detectado que algunas tiendas tenían sus figuras de porcelana amontonadas con otros productos o con otras piezas de la competencia sin identificar. "En algunos casos habían comprado imitaciones y las vendían junto a las auténticas, lo cual es intolerable", explica el segundo de los hermanos fundadores de la compañía.

La eliminación de clientes se está realizando poco a poco, con mucha selección y tacto. Los mayores problemas han surgido en EE UU, donde no es legal obligar a nadie a dejar de ser cliente. En los 7.000 establecimientos que se mantendrán se introducirán muebles estándar diseñados bajo la supervisión de la compañía para facilitar su exposición. Por otro lado, la empresa tiene casi decidido suprimir de su segunda marca, denominada Nao, el añadido by Lladró, que aparecía en la base. Trata con ello de separar definitivamente esta ga-ma, de parecido estilo pero de menor calidad, de las que llevan el sello de Lladró. Los canales de venta se han separado y los pocos establecimientos que continúen vendiendo ambas marcas lo harán por separado, sin vincularlas. Nao fue creada hace dos décadas y se compone de colecciones menos trabajadas y con precios más asequibles.

Además de la red de ventas, Lladró posee tiendas propias en las más lujosas zonas comerciales de Londres, Nueva York, Hong Kong, Singapur, Los Ángeles, Las Vegas, Sidney, Madrid y Valencia. La de Nueva York, que ocupa un edificio en la Quinta Avenida, tiene un museo.