Ir al contenido
_
_
_
_
FRANQUICIAS

Efectos especiales para restaurantes temáticos

Los restaurantes temáticos se tematizan cada vez más y a la imaginación se añaden ahora las nuevas tecnologías, que sirven para ambientar espacios en los que se combinan decoración y espectáculo. Lo último son los restaurantes de terror. Ya hay en marcha varias enseñas que han puesto las pautas para extender su marca a través de la franquicia; en lo que todas coinciden es en la abundancia de efectos especiales y en la utilización de programas informáticos creados ad hoc.

La Niña del Exorcista causó furor en la última feria de la franquicia que se celebró en Madrid. Se trata de un bar de copas en el que se realiza una auténtica demostración de lo que se puede hacer con las nuevas tecnologías. De hecho, esta enseña nace de Dipromi, una empresa de informática especializada tanto en el desarrollo de programas y en la comercialización de los mismos como en la distribución de productos microinformáticos.

Según Joaquín Alonso, responsable de la franquicia, la compañía decidió abrir el primer bar de copas el pasado mes de noviembre en Madrid y antes de fin de año esperan contar con dos o tres más, uno en Galicia y otro en Lanzarote. "Ya hay entre 10 y 12 personas interesadas en abrir una franquicia, sobre todo en la zona norte de Madrid- y en la Comunidad Valenciana", asegura el directivo.

"Nuestra idea es ofrecer un servicio de bar combinado con un espectáculo de terror con truenos, luces, muñecos y otro tipo de efectos. Es una demostración de lo que se puede hacer con la informática aplicada al ocio", menta Joaquín Alonso. La enseña también incluye actuaciones los viernes y sábados por la noche.

En esta misma dinámica se enmarca el nuevo proyecto del grupo Newco, empresa española de plurifranquicias dedicadas a la explotación de locales y negocios de restauración (gestiona establecimientos de Burger King, Foster's Hollywood, Café & Té, Pans & Company y Manhatan Hot Dogs). La compañía, que hasta ahora gestionaba enseñas ajenas, ha lanzado dos marcas propias: Pampamía y Ghost Moon, este último es un restaurante aderezado con todos los ingredientes del terror.

El primer establecimiento se ha inaugurado en Benidorm (Alicante), junto al parque temático Terra Mítica. Es una prueba piloto para un posterior desarrollo en régimen de franquicia. De hecho, Newco, que el año pasado facturó alrededor de 1.000 millones de pesetas, prevé extender la marca tanto en el mercado español como en otros países.

De nuevo son las nuevas tecnologías las que se alzan como protagonistas de la idea: cuadros que espían a los comensales, candelabros que se mueven, velas que se apagan de repente, tormentas eléctricas, espejos encantados y viento que golpea las ventanas son sólo algunos de los elementos que amenizan la velada.

Otra de las enseñas que pretenden dar miedo a sus clientes y que espera entrar pronto en el mercado español es Transilvania, una cadena de origen italiano que está buscando un socio en España para que desarrolle su concepto en exclusiva.

Según la consultora Barbadillo Asociados, para que este tipo de negocios alcancen el éxito tienen que trabajar mucho la calidad del producto y del servicio tanto al cliente como al propio asociado.

"Cuando hay poco conocimiento que transmitir, es difícil fidelizar al futuro franquiciado en la Red. Por este motivo no existen prácticamente franquicias de bares. Transilvania o La Niña del Exorcista han tratado de aportarle un elemento diferenciador, pero en principio no parece suficiente, puesto que cualquier empresario se puede poner por su cuenta montando un establecimiento de similares características", aseguran fuentes de la citada consultora especializada.

 

Del bar deportivo al menú con teléfono

La tematización de los restaurantes no se acaba con el terror. Otras iniciativas han echado mano de la imaginación para diferenciarse de los competidores. Pêle-Mèle, por ejemplo, es una cadena con ambientación cinematográfica que incluye un teléfono en cada mesa mediante el cual los comensales se pueden comunicar entre sí. La peculiaridad es que el que recibe la llamada no sabe desde que mesa le están telefoneando. La enseña, que nació hace cinco años, ya cuenta con 10 establecimientos, de los cuales cuatro están en Madrid. Todos ellos son franquiciados.

Según fuentes de la compañía, a lo largo de 2001 se incorporarán dos nuevas aperturas. La inversión media para un restaurante ronda los 40 a 45 millones de pesetas, aunque puede llegar a 80 millones si es un local de gran tamaño. Menos éxito ha tenido la enseña El gran pirata que no ha podido realizar los planes de expansión que habían previsto.

La cadena Sports Bar, nacida en 1996, cuenta ya con otros 10 locales en los que el elemento destacado es el deporte. Para este año se prevé abrir siete más. En estos bares no sólo se incluyen antigüedades como palos de golf o balones de fútbol, sino que también se muestran camisetas de jugadores famosos o artículos firmados por estrellas del deporte. La inversión media para un restaurante es de unos 35 millones de pesetas.

Otra de las iniciativas destacadas es la de Il Caffé di Roma que se ha decantado por el teatro como fórmula diferenciadora. Organiza tertulias, charlas y reuniones teatrales.

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_