Ercros frena el plan de diversificación para evitar que su endeudamiento se dispare

Cuando en mayo de 1996 Antoni Zabalza accedió a la presidencia de Ercros en sustitución de Josep Piqué (actual ministro de Exteriores), la empresa acababa de atravesar la etapa más crítica de su historia, que le había supuesto reducir su tamaño a menos de la mitad. Zabalza heredó de Piqué una cadena de ampliaciones de capital que siempre se ha topado con la indiferencia de los dos primeros accionistas, el Grupo Torras, que actualmente controla el 8,7% del capital, y Mesa Redonda, con el 6,7%.

Tras asumir la presidencia, Zabalza apostó por reducir la deuda de Ercros con la administración mediante venta de activos y diluir el peso de los acreedores en el balance mediante un plan de diversificación que sería financiado con nuevas ampliaciones de capital.

Zabalza cumplió la primera parte del plan (venta de activos) y puso en marcha dos ampliaciones de capital por valor de 7.041 y 8.000 millones de pesetas, lo que debía permitir lograr 15.000 millones (90 millones de euros) para acabar de pagar la deuda con la Hacienda Pública y financiar inversiones por valor de 17.000 millones en cinco años.

La primera ampliación se cerró con éxito en 1999 y se liquidó la deuda con la Administración. Sin embargo, las segunda ampliación (en marzo de 2000) fue un fracaso y sólo logró recaudar 1.000 millones aportados por Catalana d'Inicitives, que se convirtió en socio de referencia de Ercros con un 4,1% de las acciones.

El fiasco en esta segunda ampliación de capital ha frenado los planes de inversión y diversificación que tenía previstos Zabalza.

El balance de Ercros correspondiente al año 2000 refleja un endeudamiento a corto y largo plazo de 25.155 millones (151 millones de euros). Este pasivo generó el año pasado unos gastos financieros por valor de 1.995 millones que absorbieron la totalidad de los beneficios de explotación del grupo y situó el resultado ordinario en pérdidas de 36 millones.

Ante estos resultados, Zabalza ha decidido retrasar el plan de diversificación y reducir sensiblemente las inversiones previstas para los próximos años.

En 2001, Ercros invertirá unos 1.600 millones de pesetas (9,6 millones de euros) que se destinarán a reposición de activos y pequeñas ampliaciones. Los proyectos más destacados son "la ampliación de la producción de fosfato bicálcico en la fábrica de Flix (Tarragona) y una nueva planta de fermentación en Aranjuez (Madrid), que suponen una inversión de 150 millones cada uno", indicó Zabalza.

Por el contrario, Ercros ha decidido paralizar la compra de una empresa de emulsiones en Europa del Este y cerrar su planta de sulfato potásico en Cartagena, donde se llegó a plantear invertir hasta 6.000 millones de pesetas.

Según Zabalza, "no anulamos nada, retrasamos los planes de diversificación porque creemos que ahora debemos centrarnos en seguir reduciendo el peso del pasivo exigible dentro del pasivo total, esa es la clave para que Ercros pueda afrontar de nuevo etapas bajas del ciclo químico con una posición de mayor fortaleza".