Las Bolsas especulan con la posibilidad de un recorte anticipado de los tipos en EE UU

Los bolsistas piden ayuda. El sentimiento de mercado no mejora y cualquier apoyo es bueno, sobre todo si éste llega de la mano de la Reserva Federal. Tras las continuas caídas del Nasdaq, en Wall Street y el resto de las plazas bursátiles de todo el mundo se empieza a pensar ya en un nuevo recorte de los tipos de interés en EE UU. Rebaja que, según algunas firmas de Wall Street, podría llegar antes de la reunión ordinaria de la Reserva Federal, prevista para el 20 de marzo.

Tan necesitados de buenas noticias están los mercados que la simple mención de un recorte anticipado de los tipos en EE UU -como sucedió el pasado 3 de enero- se traslada en subidas de los índices. Esto fue lo que ocurrió el pasado viernes, cuando el Nasdaq se recuperó repentinamente de una caída del 4%, y durante gran parte de la jornada de ayer en Europa.

Las Bolsas del Viejo Continente encontraron en las especulaciones de algunas firmas estadounidenses la excusa perfecta para subir. Carnaza en forma de relajamiento monetario, que funcionó al menos por unas horas. Los rumores procedentes de Wall Street ayudaron a las plazas europeas, que, a excepción de Londres, cerraron todas con notables alzas empujadas por los valores tecnológicos y las operadoras de telecomunicaciones. El arranque de optimismo quedó aplacado a media sesión tras una nueva tanda de advertencias sobre menores beneficios por parte de dos compañías estadounidenses, Procter & Gamble y Texas Instruments.

No obstante, las malas noticias lanzadas por estas dos empresas, cuyos negocios están ligados con la evolución del consumo en EE UU, se sumaron también a los argumentos de los que piden un recorte anticipado de las tasas de interés.

La tesis de algunas firmas de Wall Street pude resumirse de la siguiente forma: la economía estadounidense se enfrentarse a una desaceleración mayor a la prevista y las Bolsas no subirán si la Reserva Federal no toma partido.

La primera firma estadounidense en advertir tal situación fue Bear Stearns, que el pasado viernes señaló que existe una posibilidad mayor al 50% de que la autoridad monetaria se decida a bajar el precio del dinero antes de su reunión del 20 de marzo.

Por el momento son pocos los que están de acuerdo con Bear Stearns, aunque la cosa podría cambiar hoy, cuando se conozcan los datos de confianza del consumidor del mes de febrero. Un nuevo descenso en esta tasa, que se situaría a niveles no vistos desde 1996, podría cambiar las perspectivas que hasta ahora tienen las demás firmas y empujar a la Reserva Federal hacia un nuevo recorte de tipos, el tercero en lo que va de año.

Algunos expertos creen que el banco central estadounidense necesitará más argumentos para bajar tipos que una mala cifra por parte de la encuesta de confianza del consumidor. "Existen previsiones contradictorias. No hay que olvidar que el jueves se publica el incide de gestores de compras (NAPM), para el que se prevé una ligera subida", apunta María Gil, economista de Beta Capital. Aun así, en Beta Capital reconocen que los recortes de tipos llegarán tarde o temprano. "Se situarán entre el 4,75% y el 5% antes de que termine el segundo semestre", aseguran.

Por el momento, el efecto balsámico que sobre los mercados han tenido estas especulaciones es bienvenido. "Podría haber sido mucho peor si no hubiera sido por los rumores sobre recorte de tipos inmediato de la Reserva Federal", señala José Luis Martínez, economista de Citibank.

"Los bancos centrales no se van a mostrar impasibles ante una caída libre de los mercados", añade este experto, quien al mismo tiempo reconoce que "los tipos de interés son el instrumento más adecuado para que los inversores recuperen la confianza, pero no son suficientes, hace falta que pase algo de tiempo para que el sentimiento de la recuperación se asiente".