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Una de las suites del Transcantábrico, uno de los trenes turísticos de Renfe.

Viajar en el tren más lujoso de España cuesta 4.900 euros

En abril comienzan los itinerarios de los ferrocarriles turísticos de Renfe

Todo a punto para que echen a rodar de nuevo los trenes turísticos de Renfe. El próximo mes de abril da comienzo otra temporada de viajes, con dos nuevas rutas a lo ancho de la geografía española, que se suman a las ya conocidas para esta flota de ferrocarriles. “El Transcantábrico, en sus dos versiones, Gran Lujo y Clásico, y el tren Al Andalus, comenzarán sus respectivas andaduras por sus itinerarios habituales. A estos se le suman el Expreso de La Robla, que circula por León, Asturias, Cantabria y País Vasco, y el Tren del Peregrino, con dos viajes especiales más por Galicia, que se añaden a los ya conocidos”, explicó ayer el gerente del área comercial de Renfe, Javier Díaz, a bordo, precisamente, del Transcantábrico, el tren más lujoso de la compañía, en una pequeña ruta de presentación por la provincia de León.

Viajar en el tren más lujoso de España cuesta 4.900 euros

Las dos versiones de este convoy, Gran Lujo y Clásico, circularán, respectivamente, entre San Sebastián y Santiago de Compostela del 22 de abril al 14 de octubre, y entre León y la capital gallega entre el 29 y el 21 de los citados meses. “La duración media de los viajes será de ocho días y siete noches, con posibilidad de reducir la estancia en la versión clásica para los pasajeros que dispongan de menos tiempo”, prosiguió Díaz, que recordó brevemente la historia y patrimonio de estos trenes.

“Los coches del Transcantábrico proceden de los ferrocarriles vascos y datan de 1906”. Pero el hecho de ser los más viejos no los convierte en los más anticuados. Sus suites, con las últimas prestaciones, como una ducha con hidromasaje, y sus coches restaurante y salón están perfectamente equipados, con sillones, miradores, bar, comedores e incluso un vagón pensado para celebrar actuaciones o conciertos. En definitiva, un hotel de cinco estrellas rodante. Su precio, eso sí, bien lo merece. Con únicamente 14 suites, el itinerario de ocho días cuesta 4.900 euros por persona en la versión Gran Lujo y 3.500 euros en la modalidad clásica.

Baño de la 'suite', con hidromasaje.
Baño de la 'suite', con hidromasaje.

El tren Al Andalus, la otra joya ferroviaria de la flota, mantiene su ruta por Andalucía durante siete días, con parada en ciudades como Cádiz, Ronda, Granada, Córdoba o Sevilla, por 3.500 euros, y a partir de junio por Extremadura, con un precio de 2.900 euros. El Expreso de La Robla es, de entre la oferta turística más exclusiva de Renfe, la opción más asequible, con un precio de 850 euros por cuatro días de viaje.

El año pasado, más de 29.000 viajeros durmieron, comieron y cenaron a bordo de los trenes turísticos de Renfe con una ocupación que rozó el 90%. Unos 2.000 lo hicieron en los cinco convoyes más lujosos. La experiencia gastronómica es uno de los puntos de mejora: “Los almuerzos y cenas en el tren son uno de los aspectos que estamos mejorando poco a poco, ya que es algo que gusta cada vez más a los usuarios”, apuntó Javier Díaz. También cogen peso las rutas y visitas turísticas que se hacen en cada parada, así como los espectáculos nocturnos a bordo del tren. A su vez, Renfe quiere seguir explotando el mercado corporativo, una apuesta que lanzaron el año pasado y en la que quieren profundizar: “Son compañías que contratan los viajes para empleados o clientes, una opción que está ganando peso”.

Viajar en el tren más lujoso de España cuesta 4.900 euros

Desde la compañía insisten en el valor que estos viajes suponen para la cultura, el arte, la gastronomía y el patrimonio del país. De hecho, pese a que los españoles siguen siendo la mayoría de los viajeros en un 36%, otros países están ganando cada vez más protagonismo: “El 11% son alemanes y el 8% estadounidenses, mientras que otras zonas como China, Rusia, Australia o Venezuela están escalando puestos, con un 4% de ocupación cada una”, resumió el gerente, quien cifró en un 92% el nivel de satisfacción de sus clientes. “Queremos lograr el 100% de satisfacción y, en unos años, intentar que los trenes tengan lista de espera”, afirmó Díaz.

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