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Morosidad en la venta a plazos en pymes

Variabilidad y tendencias en la morosidad de las pymes por sectores y regiones en 2023

Durante el año 2023, la morosidad en las ventas a plazos mostró un comportamiento variado en función del sector económico implicado. Inicialmente, hasta junio, la evolución del Índice de Morosidad en las Ventas a Plazos (IMFVP) de los cuatro principales sectores económicos marchó de forma paralela a la tendencia general, experimentando variaciones interanuales en la misma dirección.

Tal y como se extrae del “Observatorio de Morosidad – Cuarto Trimestre 2023″ de CEPYME, este patrón cambió a partir del tercer trimestre, extendiéndose al último del año, donde cada sector empezó a mostrar signos distintivos propios.

Análisis por sectores

El sector industrial, tras disfrutar de seis trimestres consecutivos de crecimiento en su IMFVP, enfrentó un declive en el último trimestre, registrando un descenso interanual de 4,1%. El índice se situó en 36,6 puntos, aún contenidos en comparación con la media de 100 puntos establecida para el período de 2014 a 2019.

Por su parte, el sector de la construcción experimentó una moderada reducción interanual del 2%, marcando el segundo descenso consecutivo. Sin embargo, el índice de este sector alcanzó 59,9 puntos en el último trimestre, lo cual se considera uno de los más altos en los últimos tres años, mostrando cierta resiliencia.

El más afectado fue el sector agroalimentario, que sufrió un retroceso considerable, con una disminución del 20,6% en su IMFVP, cayendo hasta 37,5 puntos, su valor más bajo en dos años.

Contrastando con los demás, el sector servicios continuó su tendencia ascendente, incrementando su IMFVP en un 14,7% interanual, alcanzando también los 59,9 puntos. Este sector ha mantenido un crecimiento robusto, con incrementos a doble dígito por siete trimestres consecutivos, demostrando su fortaleza y adaptabilidad.

Detalles por actividad y autonomías

El análisis de las 19 ramas de actividad incluidas en el estudio muestra que solo siete registraron un aumento en su IMFVP, el menor número en casi dos años. Las actividades que mostraron las caídas más significativas fueron papel y artes gráficas, otras manufacturas y otros servicios, todas con reducciones superiores al 40%.

A nivel regional, el cuarto trimestre mostró una reducción del IMFVP en 11 comunidades autónomas, con Islas Baleares, Ceuta y Melilla, y la Región de Murcia destacando por sus pronunciados descensos. En contraste, la Comunidad Valenciana experimentó el mayor aumento con un 51,5%, seguido por La Rioja y Castilla-La Mancha. Estas variaciones destacan la disparidad regional en la recuperación económica y la gestión de la morosidad.

Importancia del índice de morosidad y prórrogas en las ventas

El índice de morosidad, calibrado con un valor base de 100 para el período 2014-2019, es crucial para entender cómo evoluciona la morosidad en ventas a plazo en distintos sectores y regiones. Sin embargo, es importante destacar que este índice no permite comparaciones directas entre diferentes sectores o regiones debido a las variaciones en la morosidad base de cada uno. Para estas comparaciones, se utilizan otros índices donde la media general es también 100, y se aplican medias móviles de cuatro trimestres para minimizar distorsiones.

En cuanto a las prórrogas en las ventas, este último trimestre mantuvo el porcentaje de ventas cuyo pago se acordó aplazar, en un 0,50%. Este dato es significativo porque las prórrogas pueden ser un indicador temprano de los niveles futuros de morosidad. La estabilidad en este porcentaje sugiere que, a pesar de las presiones económicas, las empresas no están extendiendo sus plazos de pago más de lo habitual, posiblemente debido a un intento de controlar los costes asociados a la financiación de la deuda comercial en un contexto de tipos de interés crecientes.

Influencia macroeconómica y otros factores

Además de los índices de morosidad y las prórrogas en las ventas, es fundamental considerar la influencia del entorno macroeconómico en la gestión de créditos y cobros de las pymes. Factores como la inflación, el desempleo, y las políticas monetarias pueden tener un impacto directo en la capacidad de pago de los clientes y, por ende, en los niveles de morosidad.

En tiempos de incertidumbre económica, las empresas deben reforzar sus estrategias de gestión de riesgos crediticios, implementando análisis de crédito más rigurosos y considerando seguros de crédito para protegerse contra posibles impagos. La anticipación y preparación ante cambios económicos pueden ayudar a las empresas a adaptarse más rápidamente y mantener su estabilidad financiera.

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