Leyendas, una joya de Netflix que demuestra otra vez que las series británicas son excelentes
Esta es una creación de seis episodios en esta entrega y que es una de las sorpresas de este año por su alta calidad. Es ideal para verla en vacaciones.


Si disfrutas con los thrillers basados en hechos reales, Netflix tiene una propuesta ideal para convertirse en tu próxima elección este verano. Se trata de Leyendas, una producción de seis episodios creada por Neil Forsyth. El guionista nos traslada a los inicios de la década de los noventa para narrar una historia tan sorprendente como real: un grupo de funcionarios de aduanas que, sin experiencia previa, son reclutados para infiltrarse en bandas de narcotráfico muy peligrosas del Reino Unido bajo el mandato de Margaret Thatcher. Ahí es nada.
Aunque la premisa parezca de película, el relato se apoya en las memorias de Guy Stanton, quien pasó más de una década bajo identidades falsas. El caso es que la trama arranca en plena recesión en Reino Unido. Presionado por la opinión pública tras la muerte por sobredosis de la hija de un ministro, el Gobierno británico decide cortar de raíz la epidemia de heroína que asola el país. Al no contar con presupuesto para contratar agentes especializados, la jefatura de investigación de aduanas, liderada por Angus Blake, decide exprimir sus recursos. Para ello, confían la formación del grupo a Don Clark, un veterano agente que conoce el coste psicológico del trabajo encubierto. Y, ahí, comienza todo.

Una premisa tan increíble como real en Leyendas
El proceso de selección de estos improvisados espías se desarrolla con un ritmo magnífico durante el primer capítulo. Don Clark descarta fulminantemente a cualquiera que ponga cualquier tipo de reparo, quedándose únicamente con cuatro perfiles extraordinariamente válidos pero desaprovechados en sus aburridos puestos de oficina. El equipo definitivo queda conformado de la siguiente manera:
- En primer lugar, tenemos a Guy, un hombre de clase trabajadora con una ambición frustrada que destaca por su carácter solitario.
- En segundo lugar, se encuentra Erin, una mente privilegiada para el análisis de bases de datos capaz de encontrar pistas ocultas en cualquier documento.
- En tercer lugar, está Kate, una decidida agente del norte cansada de perseguir delitos menores y motivada por el daño que la droga causa en su región.
- En cuarto lugar, Bailey, un brillante profesional que utiliza su ingenio para ganarse la confianza de los sospechosos a pesar de los prejuicios de la época.
A partir de ahí, la serie se divide en dos frentes geográficos muy marcados. Por un lado, Kate y Bailey viajan a Liverpool tras el rastro del capo local Declan Carter. Por otro lado, Guy asume en solitario la peligrosa misión de infiltrarse en una red de delincuentes turcos que opera en el norte de Londres, ayudado por un carismático exconvicto griego que actúa como informador. Cada uno de ellos deberá construir su propia leyenda, que es como llaman en el argot policial a la identidad ficticia que deben asimilar por completo para no ser descubiertos.

Una serie británica que merece, y mucho, la pena
Entre los principales motivos para darle una oportunidad a esta ficción destaca, sin duda, su asombrosa contención dramática. A diferencia de los habituales thrillers de acción estadounidenses repletos de tiroteos inverosímiles, esta producción destaca por su sobriedad. Hay una tensión constante y silenciosa, un suspense cocinado a fuego lento que resulta mucho más asfixiante que cualquier explosión. Además, la ambientación de la Inglaterra industrial de finales de siglo está lograda con una fidelidad asombrosa -transmitiendo un tono grisáceo y decadente que envuelve toda la narración-. Y la banda sonora es, simple y llanamente, excepcional. Las interpretaciones son todas de calidad en esta creación de Netflix. Eso sí, hay que destacar a un Steve Coogan alejado de sus habituales papeles cómicos que aporta un carisma seco.

No obstante, la serie no es perfecta y cojea un poco en algunos aspectos que conviene señalar. El principal inconveniente es que algunos personajes secundarios quedan algo desdibujados en el episodio de presentación, obligando al espectador a esperar varios capítulos para empatizar realmente con ellos. Asimismo, el esfuerzo continuo de la dirección por mantener un tono excesivamente serio provoca que, en determinados momentos, a la trama le cueste arrancar o encenderse del todo, ofreciendo un desarrollo algo plano en su ecuador. Por último, la interpretación de Tom Burke abusa a veces de un tono monocorde y pausado que dificulta comprender cómo consigue ascender de forma tan rápida dentro de la jerarquía criminal mediante el uso de la fuerza y la astucia.
Sí, es una gran idea ver Leyendas
A la hora de pulsar el botón de reproducción en la aplicación de tu televisor para disfrutar de esta historia, te encontrarás con una propuesta que huye de los efectismos baratos para centrarse en el desgaste psicológico que supone fingir ser otra persona las veinticuatro horas del día. Es un relato sobre la identidad, el deber y las consecuencias familiares de elegir un camino sin retorno.
A pesar de sus pequeños fallos de ritmo, el resultado global es sumamente entretenido. Neil Forsyth vuelve a demostrar en este contenido de Netflix que tiene un don especial para rescatar de la historia verídica un relato de intriga policiaca maduro, con personajes enfrentados a dilemas reales bajo una atmósfera impecable. Es una propuesta excelente para pasar el rato, que respeta la inteligencia del espectador -y esto es cada vez menos común- y que supone una cita que no se debe dejar pasar en tu calendario de series para ver este 2026.