
Lo cierto es que la llegada de Liquid Glass en MacOS Tahoe no le ha sentado demasiado bien a los equipos de Apple. La nueva interfaz, pensada para dar un aspecto más fluido, translúcido y moderno a todos los elementos del sistema, llegó como uno de los grandes cambios visuales del ecosistema de Apple.
Pero no ha acabado de convencer a los usuarios, sobre todo por los problemas de legibilidad y por unos efectos de transparencia que no siempre se ven tan bien como deberían.
MacOS 27 mejorará bastante la experiencia con Liquid Glass
La buena noticia es que Apple ya estaría trabajando en una solución. Según la información publicada por Mark Gurman en su boletín Power On, macOS 27 llegará con importantes retoques en Liquid Glass para corregir algunos de los problemas más criticados de macOS Tahoe.

No hablamos necesariamente de un cambio radical de diseño, sino de una evolución pensada para que la interfaz sea más clara, más cómoda de usar y más cercana a lo que Apple quería conseguir desde el principio.
Y es que la idea de Liquid Glass no es mala: unificar la apariencia de todos los equipos de Apple, ya sea un ordenador, teléfono o tablet, para ofrecer un aspecto más homogéneo. Además, su estética basada en capas, transparencias, sombras y elementos con aspecto de cristal líquido le da un toque único.
El problema es que lo que funciona en una pantalla pequeña con panel OLED no siempre se adapta igual de bien a un MacBook con pantalla LCD. De esta manera, en dispositivos como el iPhone, el Apple Watch o algunos iPad, los efectos visuales de Liquid Glass se aprecian de forma más limpia gracias a paneles más modernos.
En cambio, buena parte de los MacBook actuales siguen utilizando pantallas LCD, y eso hace que las sombras, los reflejos y las transparencias no siempre tengan el mismo resultado. Y el gran punto en su contra ha sido la dificultad para leer determinados textos cuando aparecen sobre fondos con muchos elementos o con transparencias demasiado marcadas.
El Centro de Control y Finder han sido dos de los ejemplos más repetidos, ya que son zonas donde la claridad visual es fundamental. Cuando una interfaz es bonita pero obliga a forzar la vista, estamos ante un error de diseño muy grave. Apple ya habría intentado corregir algunos de estos fallos con actualizaciones menores de macOS 26, pero sin mucho éxito.
La próxima gran actualización de software de Apple se presentará el 8 de junio, y será entonces cuando salgamos de dudas. Por ahora, todo indica que macOS 27 será una versión pensada para corregir los excesos de Liquid Glass y acercar la experiencia al diseño que Apple tenía en mente desde el principio.