Estos ajustes mejoran a los MacBook al instante… y sin gastar un euro
Estas opciones permiten darle un impulso al rendimiento a los ordenadores de Apple gracias a las propias opciones que incluye.


Los MacBook de Apple son portátiles que ofrecen una alta eficiencia y equilibrio entre potencia y consumo. Pero esto no impide que, hasta los modelos más actuales, si acumulan demasiada carga -como el disco casi lleno o apps que se cuelan en el arranque- no ofrezcan todo su potencial. La buena noticia es que gran parte de esa lentitud se puede evitar en minutos, simplemente gestionando varios ajustes clave del propio sistema operativo macOS.
A continuación, mostramos una guía pensada para notar mejora inmediata (o, como mínimo, una sensación clara de mayor agilidad) sin entrar en compras ni herramientas raras.
Libera presión del almacenamiento
Cuando el almacenamiento interno va demasiado justo, el sistema lo nota. En un SSD, escribir datos nuevos es más sencillo si hay espacio libre; si no es así, el propio hardware puede verse obligado a reorganizar información para hacer hueco. Ese baile, repetido muchas veces, acaba traduciéndose en menor fluidez general.
Por suerte, macOS pone fácil ver qué está ocupando realmente tu MacBook. En Ajustes del Sistema, entra en General y abre Almacenamiento: ahí verás un gráfico de uso, recomendaciones para optimizar y categorías por tipo de archivo, con opciones para eliminar lo que no necesitas desde el propio panel.

Si lo que te falta es espacio de verdad, Apple recuerda que también puedes apoyarte en iCloud y en las recomendaciones de optimización. Pero si prefieres no depender de la nube, una solución es mover el grueso de archivos a una unidad externa que ya tengas (pendrive o disco) para descargar el interno y mantener el MacBook más ligero.
Pon a Monitor de Actividad a trabajar
Normalmente, si el funcionamiento del MacBook es errático suele ser por un proceso colgado (una app que no suelta memoria o un consumo de CPU disparado). Aquí la navaja suiza es Monitor de Actividad. Apple lo define como la herramienta para ver cómo las apps y procesos usan procesador, memoria, disco, red y energía, y también para localizar y cerrar lo que está provocando que el sistema vaya perezoso o no responda.
Merece la pena abrir esta herramienta y mirar, al menos, tres pestañas: CPU (quién se está comiendo el procesador), Memoria (cómo va la RAM) y Energía (muy relevante en portátil).

Elimina lo que se abre al iniciar sesión
Otro acelerador inmediato suele ser el arranque. Cada app que se abre sola al iniciar sesión compite por RAM y CPU justo cuando el sistema está terminando de despertar. Por suerte, desde Elementos de inicio de sesión y extensiones puedes elegir qué apps, documentos o conexiones se abren automáticamente al iniciar sesión, y también gestionar la actividad en segundo plano (Actividad en segundo plano de la aplicación), es decir, permitir que ciertas apps hagan tareas aunque no estén abiertas.
En la práctica, lo que se hace es que existan menos cosas arrancando sin que las pidas, más margen para que el MacBook responda con alegría. Si notas que el inicio se hace pesado, entra en Ajustes del Sistema > General > Ítems de inicio y revisa dos zonas: Abrir al iniciar sesión (lo que se abre al iniciar) y Permitir actividad en segundo plano (lo que se queda funcionando por detrás). Apple describe ambas funciones y cómo activarlas o desactivarlas desde ese menú.

Un sistema más espartano consigue más rendimiento
macOS es vistoso, sí, pero parte de esa magia son efectos: transparencias, desenfoques y animaciones. Si tu MacBook ya va justo, o si simplemente quieres que trabaje más rápido, recortar esos adornos puede ayudar. Apple incluye en Accesibilidad > Pantalla (Display) opciones como Reducir transparencias, que sustituye efectos transparentes por fondos sólidos para mejorar contraste y legibilidad.
Reinicia el MacBook… pero hazlo bien
A veces no hace falta una cirugía: hace falta un reinicio. Este es un recurso universal cuando todo lo demás no mejora de forma apreciable: reiniciar desde el menú de Apple puede cortar procesos en segundo plano y cachés que se han quedado ahí, devolviéndote RAM y un arranque más limpio. No es glamuroso, pero es uno de los pocos cambios que pueden dar una mejora perceptible en minutos, sobre todo si llevas días sin reiniciar y has encadenado apps pesadas.

Una recomendación más: actualiza macOS
Las actualizaciones no son solo funciones nuevas: Apple destaca que ayudan a mantener seguridad, estabilidad y compatibilidad, y que macOS incorpora parches y mejoras. La vía recomendada es Ajustes del Sistema > General > Actualización de software, desde donde el sistema busca, descarga e instala actualizaciones compatibles con tu modelo. Si no hay actualización disponible, este panel te indicará que el Mac está al día, y que puedes configurar opciones de actualizaciones automáticas desde el mismo lugar. El caso es que, muchas veces, un comportamiento raro o una app torpe se arreglan con una simple actualización que pone la máquina a tono.