Ir al contenido

Pekín pone un badén pequeño a la expansión mundial de sus coches

Es probable que BYD y sus rivales concluyan que no pueden permitirse levantar el pie del acelerador

Coches eléctricos BYD Dolphin Surf en Berlín (Alemania), en 2025.Annegret Hilse (REUTERS)

Hará falta mucho más para que las autoridades de Pekín frenen la expansión mundial de los coches chinos. Los reguladores han establecido nuevas directrices que instan a los fabricantes de automóviles a abstenerse de prácticas que alteren la competencia en el extranjero. Pero BYD, valorada en 113.000 millones de dólares (97.500 millones de euros), y sus rivales probablemente concluyan que no pueden permitirse levantar el pie del acelerador.

El Ministerio de Comercio presentó el martes ...

Para seguir leyendo este artículo de Cinco Días necesitas una suscripción Premium de EL PAÍS

Hará falta mucho más para que las autoridades de Pekín frenen la expansión mundial de los coches chinos. Los reguladores han establecido nuevas directrices que instan a los fabricantes de automóviles a abstenerse de prácticas que alteren la competencia en el extranjero. Pero BYD, valorada en 113.000 millones de dólares (97.500 millones de euros), y sus rivales probablemente concluyan que no pueden permitirse levantar el pie del acelerador.

El Ministerio de Comercio presentó el martes una serie de recomendaciones para “promover un desarrollo sano y ordenado” de la creciente presencia internacional del sector. Van desde establecer mejores controles de calidad hasta evitar cambios frecuentes de precios que puedan perjudicar los intereses de los consumidores o dañar la imagen de las marcas.

Es un inusual reconocimiento oficial de que quizá hagan falta ciertas reglas básicas. Y el respaldo de tres organismos públicos les da más peso. Las directrices fueron emitidas por el Ministerio de Comercio, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información y la Administración Estatal de Regulación del Mercado.

Sin embargo, llama la atención la ausencia de sanciones por incumplimiento. Y dado que los reguladores no han logrado poner del todo coto a las destructivas guerras de precios en el mercado nacional, es poco probable que lo hagan en los mercados extranjeros, que están contribuyendo a absorber el exceso de capacidad de China. Una razón puede ser que una ofensiva demasiado dura contra los fabricantes pondría en peligro demasiadas líneas de producción y puestos de trabajo.

Al mismo tiempo, las ventas de automóviles en el país están cayendo. Las entregas del primer semestre disminuyeron en 2,3 millones respecto al mismo periodo del año pasado, lo que equivale a perder un mercado del tamaño del japonés, según cálculos de Reu­ters. No extraña que los ejecutivos del automóvil estén acelerando su ofensiva internacional: los datos mensuales de ventas muestran que BYD y Geely Auto duplicaron con creces sus exportaciones en agosto respecto al mismo mes del año anterior.

BYD exportó 189.466 vehículos de nuevas energías en agosto, mientras Geely Auto vendió fuera de China 110.094 unidades, un 205% más interanual. Incluso marcas como Xiaomi y Li Auto, que anteriormente habían dado prioridad al mercado chino, preparan ahora planes de expansión. Las exportaciones totales podrían alcanzar los 10 millones de vehículos en el conjunto del año, según las previsiones de Alix Partners, aproximadamente un 20% más que en 2025.

Asimismo, las exportaciones son más lucrativas, ya que las marcas aprovechan los precios, más elevados, de mercados más ricos como Europa. El beneficio neto recurrente por cada automóvil de BYD enviado y vendido en el extranjero alcanzó los 20.000 yuanes (2.567 euros al cambio actual), estiman los analistas de Citi, casi 10 veces más que en los modelos vendidos en China. La empresa también está abriendo nuevas fábricas por todo el mundo, lo que debería reforzar aún más su presencia internacional.

A medida que los mercados extranjeros se vuelvan vitales para compensar la caída de los ingresos domésticos, los fabricantes de automóviles estarán muy motivados para recurrir a las mismas y brutales estrategias que emplearon en China para ganar cuota de mercado. Si los reguladores se toman en serio impedirlo, necesitarán un badén mucho mayor.

Los autores son columnistas de  Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de  Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de  CincoDías

Archivado En