Ir al contenido

El negocio circular de la IA ya es demasiado grande para disimularlo

La red de acuerdos cruzados convierte la relación entre inversores y participadas en un circuito difícil de auditar desde fuera

Ilustración con las letras AI (Artificial Intelligence) y una mano robótica.Dado Ruvic (REUTERS)

Los chatbots resuelven enigmas matemáticos al mismo tiempo que crean otros de naturaleza financiera. Véase el siguiente: ¿cómo es posible que SpaceX y Anthropic, dos operadores de laboratorios de IA ...

Para seguir leyendo este artículo de Cinco Días necesitas una suscripción Premium de EL PAÍS

Los chatbots resuelven enigmas matemáticos al mismo tiempo que crean otros de naturaleza financiera. Véase el siguiente: ¿cómo es posible que SpaceX y Anthropic, dos operadores de laboratorios de IA que pierden dinero, expliquen la mitad del aumento de 241.000 millones de euros en el beneficio neto de las empresas del S&P 500 en lo que va de trimestre? La respuesta está, en gran medida, en que sus respectivos accionistas, Alphabet y Amazon.com, han contabilizado enormes plusvalías latentes a medida que se disparaban las valoraciones de ambas. Esta rareza contable, combinada con una caja menguante y unas relaciones societarias cada vez más enrevesadas, hace que la lógica financiera resulte difícil de seguir.

El auge de la IA está embelleciendo un trimestre de resultados que ya de por sí era notable en Estados Unidos. Más de la mitad de las compañías del S&P 500 han presentado cuentas y su beneficio conjunto crece un 47% respecto al año pasado, según FactSet. En esa cifra se incluyen, sin embargo, los 84.500 millones de euros de “otros ingresos” de Alphabet, que se remontan a una inversión de 776 millones en la SpaceX de Elon Musk realizada hace más de una década. La salida a Bolsa del fabricante de cohetes el mes pasado implicó una capitalización bursátil de 1,72 billones de euros, lo que obligó a Alphabet a revalorizar su participación conforme a los principios contables generalmente aceptados. Amazon recalculó de forma similar el precio de sus acciones sin voto en Anthropic.

Estos ajustes de vértigo llegan justo cuando el gasto monumental de las grandes tecnológicas en centros de datos calcina un flujo de caja antes prodigioso. Entre 2023 y 2025, por ejemplo, Alphabet generó 185.000 millones de euros de caja libre; en el segundo trimestre fue negativa en 5.100 millones. Amazon va camino de quemar 11.200 millones este año y 24.100 millones en 2027, según las estimaciones recopiladas por Visible Alpha.

La confusión aumenta con las cuantiosas relaciones comerciales entre estas compañías. Justo antes de su salida a Bolsa, SpaceX comunicó que Google le pagaría 793 millones de euros mensuales por capacidad de computación, incluidos 110.000 chips de Nvidia. Cinco años antes, Google había acordado prestar servicios en la nube a SpaceX. Anthropic, por su parte, se ha comprometido a gastar más de 86.000 millones en una década en las tecnologías de AWS, y el gigante del comercio electrónico pone a disposición del desarrollador de Claude 17.200 millones en financiación a cambio de más participación accionarial.

Los entresijos no dejan de crecer. Las valoraciones en la industria del aprendizaje automático oscilan de forma salvaje mientras las grandes compañías de software lidian con una intensidad de capital que les resulta nueva. Una opaca red de cooperación y competencia entre ambos grupos deja además a los inversores enfrentados a una mezcla desquiciada de complejidad y euforia. Hará falta bastante más que una instrucción sencilla para resolver este costoso enredo.

Archivado En