El estatus del Santander parece difícil de desbancar
Si demuestra que puede alcanzar su objetivo de rentabilidad, justificaría un múltiplo más cercano a 2 veces el valor contable tangible futuro
Ana Botín ocupa cómodamente un lugar destacado en la banca. Su Santander cotiza con una considerable prima sobre su valor contable tangible y es, con diferencia, la mayor entidad crediticia de la zona euro, según su capitalización bursátil.
En su día tuvo dificultades para mantenerse al nivel de los grandes. A princip...
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Ana Botín ocupa cómodamente un lugar destacado en la banca. Su Santander cotiza con una considerable prima sobre su valor contable tangible y es, con diferencia, la mayor entidad crediticia de la zona euro, según su capitalización bursátil.
En su día tuvo dificultades para mantenerse al nivel de los grandes. A principios de 2025, cotizaba por debajo de su valor contable tangible: los inversores pensaban que no podía ofrecer rendimiento económico. Y eso a pesar de una cartera internacional relativamente amplia y de su exposición a mercados de rápido crecimiento como México y Brasil.
Esas fortalezas, históricamente, venían acompañadas de salvedades. Las operaciones en Reino Unido y EE UU carecían de escala y se quedaban atrás en rentabilidad. Su ratio de capital, aunque respetable, y cercano al 13% en 2024, rara vez parecía estar a un nivel que justificara grandes repartos a los accionistas. Y la exposición a préstamos en lugares más arriesgados y propensos a las fluctuaciones monetarias introducía volatilidad en sus ganancias.
Las cifras de 2025 y el nuevo plan de negocio ponen de relieve cómo ha cambiado el rumbo. Las recientes operaciones en Reino Unido y EE UU han elevado y potenciado la rentabilidad en esos mercados de “divisas fuertes”. Tras la venta de una unidad polaca, los activos en divisas blandas, con movimientos cambiarios más volátiles, suponen solo el 20% del beneficio operativo (hace tres años eran el 25%).
El banco también está obteniendo mayores retornos. Se ha comprometido a obtener una rentabilidad sobre el capital tangible superior al 20% para 2028, gracias a una reducción progresiva de los costes. Incluye el ahorro de las fusiones, pero también los importantes beneficios de la IA. Prevé reducir los gastos al 36% de los ingresos, desde más del 45%. Cree que el nuevo objetivo se acerca más al de las fintech que al de las entidades tradicionales. El éxito en este aspecto demostraría que los bancos multinacionales pueden aprovechar su tamaño para elevar la eficiencia más allá del nivel de sus rivales locales más especializados, algo que los inversores llevan mucho tiempo dudando.
Siempre hay margen de mejora. La gestión de patrimonios sigue aportando menos del 10% de los ingresos. Elevar la presencia ahí es un reto, dadas las elevadas valoraciones patrimoniales. Y, tras las últimas operaciones, es poco probable que los inversores recompensen más gastos excesivos.
El banco tiene ahora un saludable valor de 1,7 veces el valor contable tangible futuro, en línea con entidades como Unicredit y solo algo por debajo de su archirrival BBVA. Supera con creces a rezagadas como BNP, Barclays y Deutsche Bank. Si Botín demuestra que puede alcanzar su objetivo de rentabilidad, justificaría un múltiplo más cercano a 2 veces. Puede haber aún más ventajas para los accionistas.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías