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Dilema para los bancos centrales

La nueva era con Kevin Warsh

EPA5808. BOGOTÁ (COLOMBIA), 13/05/2026.- Fotografía de archivo del 21 de abril de 2026 que muestra al economista Kevin Warshuna participando en una audiencia de confirmación ante la Comisión Bancaria del Senado en el Capitolio de Estados Unidos, en Washington (EE.UU.). Warsh se convirtió este miércoles en el nuevo presidente de la Reserva Federal estadounidense después de que el Senado aprobara su candidatura para dirigir el banco central de la primera economía mundial por 54 votos a favor y 45 en contra. EFE/ Will Oliver/ ARCHIVO Foto: Will Oliver (EFE)

La incertidumbre en torno a la reapertura del Estrecho de Ormuz ha reavivado las preocupaciones inflacionarias ante los elevados precios del petróleo e impulsado las rentabilidades a vencimiento de la deuda a largo plazo. Las economías más expuestas están empezando a sufrir las consecuencias, con dos millones de asientos de vuelos recortados este mes, ya que las aerolíneas han rediseñado sus operaciones. Por su parte Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha abandonado la OPEP tras casi 60 años y puede disponer de capacidad sobrante significativa una vez se reabra el Estrecho de Ormuz y la OPEP+ acordado un aumento en la producción de petróleo de 188.000 barriles diarios, aunque ello no mitiga el bloqueo.

Por otra parte, EE. UU. ha permitido que expire una exención de sanciones contra el petróleo ruso. Aunque el presidente estadounidense Donald Trump y Xi Jinping de China han acordado que el Estrecho debe reabrirse lo antes posible, no hay un plan concreto. De momento, las grandes reservas estratégicas de petróleo de China y destrucción de la demanda han evitado un choque energético significativo. Pero en Europa la política fiscal está más contenida y la región tiene mayor exposición energética, lo que la hace más vulnerable.

Nuestro análisis de escenarios sitúa en 70 % la probabilidad de que el bloqueo se resuelva a principios de Junio. Si permanece cerrado en Junio, aumentará el riesgo de choque energético más severo.

Esta situación plantea un dilema para los bancos centrales, que han adoptado un enfoque paciente, pero deben afrontar un posible golpe al crecimiento económico. Los bancos centrales de Australia y Noruega ya han subido sus tipos de interés. Incluso la rentabilidad de la deuda gubernamental japonesa a 30 años ha alcanzado el 4 % por primera vez desde su introducción en 1999, también reflejando el aumento de la inflación.

En este estado de cosas infra ponderamos bonos del Gobierno de países desarrollados.

La nueva era con Kevin Warsh

Hay que tener en cuenta que en EE. UU. la inflación ha superado el objetivo del 2 % de la Reserva Federal durante 60 meses consecutivos. Ahora comienza una nueva era con Kevin Warsh como presidente de la institución monetaria. Se enfrenta a un Índice de Precios al Consumo de 3,8% interanual, la tasa más alta desde mayo de 2023, con los salarios reales bajando por primera vez también desde ese año. El Tesoro de EE. UU. ha tenido que colocar bonos a 30 años por valor de 25.000 millones con rentabilidad a vencimiento del 5 % por primera vez desde 2007. Aunque la tasa oficial de desempleo se mantiene en el 4,3 % y las solicitudes de desempleo están en el nivel más bajo desde los años 60, ya hay señales de que los consumidores empiezan a verse afectados.

Con la inflación demasiado alta para la relajación monetaria el mercado ponga probablemente a prueba a Warsh, quien puede defender recortes de tipos de interés, enfatizando que la inteligencia artificial (IA) es una fuerza des inflacionaria y lecturas favorables de medidas alternativas de inflación. También quiere un menor balance de la institución monetaria y menor dependencia de la orientación a futuro. Va a tener dificultades para convencer a otros miembros de la Reserva Federal de bajar los tipos de interés, siendo previsible que la mayoría se oponga, al menos a corto plazo.

Por otro lado, en el mercado de deuda privada un fondo de BlackRock ha recortado el valor neto de sus activos aproximadamente en un 5 %. Además, es previsible un aumento de la emisión de deuda empresarial la segunda mitad del año, con más de hiper escaladores de inteligencia artificial (IA), lo que pondrá a prueba los mercados. Pero la presión sobre los mercados de crédito privado es menos aguda en Europa que EE. UU. y el riesgo de contagio en mercados públicos sigue limitado.

Neutrales en renta variable

A pesar de todo, la mayoría de las empresas del índice estadounidense S&P 500 ha reportado beneficios, superando ampliamente las expectativas. En el sector tecnológico la brecha de cotización entre las “7 Magníficas” y resto de las acciones sigue ampliándose, poniendo de manifiesto el dominio de las grandes tecnológicas. Pero, a pesar de las preocupaciones, el sector sigue respaldado por un fuerte crecimiento de beneficios. Las tecnológicas siguen invirtiendo en infraestructura de inteligencia artificial y centros de datos, mientras aumenta el uso de la IA y el índice SOX de semiconductores ha llegado a registrar su segundo mejor comportamiento mensual. Por otra parte, el retorno a largo plazo de los planes de inversión en capital fijo relacionado con IA aún no se ha demostrado y los efectos disruptivos en los mercados laborales se están haciendo más evidentes. En todo caso, esperamos una oleada de salidas a bolsa de alto perfil más adelante este año, incluyendo OpenAI, Anthropic y SpaceX.

En general estamos tácticamente neutrales en renta variable, manteniendo cierta protección vía productos derivados por si el conflicto bélico en oriente medio se prolonga durante el periodo estival. Gestionar los riesgos y distribuir las inversiones entre regiones y sectores puede mejorar la resiliencia. En conceto, sobre ponderamos acciones de mercados emergentes, aunque de manera más selectiva respecto a China, donde han mejorado las valoraciones.

En este estado de cosas siguen siendo convenientes los activos reales que los Gobiernos no pueden imprimir, lo que incluye metales preciosos como cobertura frente al riesgo geopolítico y la volatilidad. Además, mantenemos liquidez como reserva.

Carlos González-Mesones, director de inversiones en Pictet Wealth Management

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