Optimismo moderado para los mercados en 2026
No hay que tener miedo a invertir, incluso si se es inversor conservador

En los últimos años, los mercados financieros han tenido un desempeño excepcional, con subidas cercanas al 80 % entre 2023 y 2025. Sin embargo, es importante mantener la perspectiva y no esperar que este ritmo se mantenga indefinidamente.
En concreto en 2026 el crecimiento económico en países desarrollados puede seguir una tendencia más normal, mientras que los mercados emergentes seguir destacando por su mayor dinamismo.
En EE. UU. el crecimiento ha sorprendido los últimos años, pero en 2026 puede desacelerarse más de lo que anticipa el mercado. En todo caso el comportamiento del consumo estadounidense, que representa 70 % de su PIB, será determinante para el entorno económico global.
Aunque en Europa el crecimiento es más moderado, la región cuenta con gran cantidad de ahorro acumulado en depósitos que no generan apenas rentabilidad. Si parte de ese dinero se canaliza hacia inversiones, puede darse suponer un impulso importante a los mercados europeos, tanto en acciones como bonos.
Los mercados emergentes, por su parte, presentan un crecimiento más sólido y ofrecen oportunidades interesantes, tanto en renta variable como en renta fija, con rentabilidades superiores a las que se pueden encontrar en los países desarrollados. En regiones como Latinoamérica los bonos ofrecen tipos de interés elevados y sus monedas sufrido devaluaciones, lo que puede abrir oportunidades para los inversores.
China sigue siendo un caso especial. Aunque su economía no crece tanto como antes y enfrenta problemas como la deflación y la crisis inmobiliaria, sigue habiendo oportunidades en empresas innovadoras, especialmente en sectores como energía renovable, baterías y biotecnología.
Respecto a liquidez, actualmente los tipos de interés son estables o a la baja en la mayoría de países. Además, los Gobiernos están aplicando políticas fiscales expansivas que apoyan el crecimiento económico.
En este contexto, la renta variable puede ofrecer rentabilidades del 5 al 7 % en 2026 y en mercados emergentes de doble dígito.
Pero en general, el entorno actual exige ser selectivo y diversificar las inversiones, teniendo en cuenta la volatilidad y los riesgos geopolíticos. Es recomendable optar por fondos de gestión activa que elijan cuidadosamente las compañías en las que invertir.
Sectores como la salud presentan buenas oportunidades, ya que están rezagados en valoración y se benefician del envejecimiento de la población y la adopción de inteligencia artificial. La transición energética también es un tema estratégico, ya que la demanda de energía sigue aumentando y requiere inversiones en infraestructuras modernas.
Por otro lado, los depósitos bancarios apenas ofrecen rentabilidad real positiva, ya que los intereses que pagan son iguales o inferiores a la inflación. Por eso, es fundamental buscar alternativas de inversión que permitan que el dinero crezca y no pierda valor con el tiempo.
Como alternativas de protección, el oro ha funcionado como cobertura en momentos de volatilidad, aunque no ofrece rentabilidad por sí mismo. Ahora bien, existen estrategias de inversión que permiten gestionar mejor la volatilidad y pueden ofrecer rentabilidades superiores a las de los depósitos tradicionales.
En definitiva, no hay que tener miedo a invertir, incluso si se es un inversor conservador. Es importante buscar alternativas que permitan generar rentas, ya sea a través de bonos de empresas sólidas o de acciones que paguen dividendos, siempre con un horizonte de inversión de al menos tres años para obtener mejores resultados y alcanzar rentabilidades reales positivas, que permitan hacer crecer nuestras inversiones.
Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam