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Empresas de selección y trabajo temporal: ¿Es exagerado el apocalipsis de la IA?

Los datos macro, las estadísticas del sector y las empresas apuntan cada vez más que ha empezado un nuevo ciclo

Una mujer teletrabajando desde su casa en foto de archivo.Morsa Images (Getty Images)

Pocos sectores han quedado tan expuestos al relato de la inteligencia artificial (IA) como el de la selección de personal. Si la IA va a eliminar un gran número de empleos cualificados y trabajos profesionales, ¿qué puede ser más vulnerable que las empresas cuyo modelo de negocio depende de cubrirlos?

En noviembre de 2023, Elon Musk planteó quizá la versión más extrema de este argumento, al predecir que llegaría un momento en el que “ningún trabajo será necesario” y la IA sería capaz de hacerlo prácticamente todo. Los inversores no necesitaban creer en el fin literal del trabajo para ponerse nerviosos. Bastaba con pensar que las empresas contratarían menos profesionales y que la tecnología les permitiría contratar al resto sin intermediarios.

Ese temor estructural llegó en el peor momento posible para el sector. Tras el auge poscovid de 2021 y principios de 2022, las economías desarrolladas ya habían entrado en una prolongada desaceleración industrial y de contratación. El empleo temporal en Estados Unidos tocó techo en marzo de 2022 e inició un largo declive. En Europa, la recesión industrial y los tipos más altos golpearon con especial dureza a la selección de empleo fijo. Es decir, las empresas del sector sufrían a la vez una caída cíclica normal y un nuevo relato según el cual el propio ciclo podría estar desapareciendo.

El resultado ha sido brutal. Una cesta de compañías globales del sector que seguimos en Hamco cotiza todavía alrededor de un 66% por debajo de sus máximos poscovid, pese a haber rebotado más de un 60% desde sus mínimos de junio de 2026. No esperamos que estas acciones vuelvan pronto a aquellos máximos, que reflejaban una combinación inusual de escasez de mano de obra, inflación salarial y contratación frenética. Pero tampoco creemos que haga falta nada parecido para obtener rentabilidades atractivas desde los niveles actuales.

Según nuestras estimaciones de beneficios normalizados, Randstad, Adecco o Manpower cotizan a valoraciones propias de un pesimismo cíclico profundo. La pregunta clave es si el mercado está descontando un declive estructural permanente en lo que parece, cada vez más, un ciclo severo, pero bastante convencional.

El ciclo empieza a dar la vuelta

El trabajo temporal ha sido tradicionalmente un indicador adelantado de la economía. Cuando las empresas ganan confianza, suelen contratar primero trabajadores flexibles antes de comprometerse con plantilla fija. Y, a la inversa, los temporales son de los primeros en salir cuando cunde el nerviosismo.

Tras caer hasta finales de 2025, el empleo temporal en Estados Unidos ha empezado a recuperarse. Los últimos datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) muestran aumentos en junio, julio y agosto de 2026, 6.800 empleos en ese último mes. El índice semanal de la American Staffing Association apunta en la misma dirección: 93 puntos en septiembre, frente a 89 en junio. Europa, con datos dispares, también da señales de recuperación en Reino Unido, Alemania y Francia.

El entorno industrial también mejora. Según S&P Global, la industria de la eurozona creció en agosto a su mayor ritmo desde principios de 2022 y la actividad empresarial global alcanzó máximos de 27 meses. Y, lo más importante, la mejora empieza a verse en los resultados.

Randstad volvió al crecimiento orgánico de ingresos en el segundo trimestre de 2026, con un 1,9%, con volúmenes que siguieron mejorando en julio. Las cifras de Adecco fueron todavía mejores: los ingresos orgánicos subieron un 5,6% y el ebitda ajustado, un 21%. Lo más interesante fue una tasa de conversión del beneficio orgánico (drop-through) del 64%, una muestra del enorme apalancamiento operativo que puede surgir cuando los ingresos por fin giran tras varios años de reestructuración.

Los ingresos de Manpower crecieron un 6% a tipo de cambio constante y su beneficio por acción (BPA) ajustado, un 27%. Su consejero delegado, Jonas Prising, describió 2026 como un importante “punto de inflexión” para la compañía. Hays lo tiene más difícil, sobre todo en empleo fijo, cuyas comisiones cayeron un 12% en su ejercicio 2026. Aun así, la reestructuración le permitió volver a crecer en beneficio operativo en la segunda mitad del año.

El apalancamiento que el mercado no ve

Este apalancamiento operativo puede ser una de las partes más infravaloradas de la tesis de inversión. La crisis de 2023-2025 obligó a estas compañías a hacer lo que obligan todas las crisis: reducir plantilla, cerrar oficinas y digitalizar procesos. Randstad asegura que sus plataformas digitales están reduciendo estructuralmente su coste de servicio. Hays ya ha asegurado unos 50 millones de libras de ahorros anualizados, tres años antes de lo previsto. Adecco registró una mejora de la productividad del 6% interanual en su último trimestre.

Si los volúmenes se recuperan sobre una base de costes mucho más ligera, un aumento modesto del margen bruto podría traducirse en un crecimiento desproporcionado del beneficio operativo y del beneficio por acción (BPA).

Hay una segunda fuente de apalancamiento. El trabajo temporal suele mejorar primero, pero la selección de empleo fijo es considerablemente más rentable. Una contratación temporal genera un diferencial durante semanas o meses, mientras que una contratación fija puede generar una comisión equivalente a un porcentaje significativo del salario anual del empleado, con muy poco coste adicional. Si la confianza empresarial mejora, el mix de negocio puede darse la vuelta, y estas compañías podrían ver cómo se expanden sus márgenes brutos al mismo tiempo que se recuperan los ingresos.

Nuestro índice propietario de optimismo de los consejeros delegados, elaborado con ayuda de la IA a partir del lenguaje que utilizan los directivos del sector, refuerza este panorama. Tocó fondo en 2024, se recuperó de forma notable en 2025 y se ha fortalecido aún más en 2026. No es un modelo científico, pero los directivos ven las intenciones de contratación y las conversaciones con clientes antes que las estadísticas oficiales. Y el cambio de tono es evidente: de la congelación de contrataciones se ha pasado a hablar de estabilización, mejores volúmenes y ganancias de cuota.

Ningún trimestre demuestra por sí solo que haya empezado un nuevo ciclo. Pero los datos macro, las estadísticas del sector y las empresas apuntan cada vez más en la misma dirección.

¿Dónde queda la IA?

La paradoja es que la tecnología que supuestamente amenaza a estas compañías podría, al mismo tiempo, convertirlas en negocios mucho mejores. La selección de personal está llena de tareas repetitivas, como filtrar currículos, programar entrevistas o cruzar perfiles, ideales para la automatización. Adecco afirmó en junio que sus sistemas de IA ya habían mantenido más de un millón de interacciones con candidatos en diez países, incluidas 250.000 entrevistas completas, y que en algunas aplicaciones han reducido a la mitad el tiempo de cobertura de vacantes. Hays está implantando herramientas avanzadas de IA entre más de 8.000 empleados.

Si la IA permite a un consultor gestionar muchos más candidatos y vacantes, estas empresas pueden reducir su coste de servicio y preservar lo que los clientes realmente están dispuestos a pagar: criterio, relaciones, capacidad de persuasión, conocimiento especializado del sector y acceso a candidatos.

La IA eliminará sin duda algunos empleos, pero también transforma otros y crea demanda de nuevas habilidades. Una de las grandes ironías de la revolución de la IA podría ser que los requisitos cambiantes de los puestos hagan los mercados laborales más complejos, no menos. Un estudio de la propia Randstad sostiene que las empresas ya se encuentran con una brecha creciente entre su inversión en IA y las capacidades humanas necesarias para aprovecharla.

Hay además una realidad práctica. Las empresas no externalizan la selección porque les falte una base de datos de currículos. Recurren a estas firmas porque contratar a buenos profesionales consume tiempo de gestión, los errores salen caros y los mejores candidatos a menudo no están buscando trabajo. En Hamco, por ejemplo, seguimos apoyándonos en empresas de selección a la hora de contratar, porque nos ahorran tiempo y nos ayudan a acceder e incorporar a profesionales de calidad. La IA puede hacer ese servicio más productivo sin que por ello deje de ser necesario.

La distinción que importa

Los riesgos para la tesis son claros. Si la IA provoca realmente un descenso sostenido de empleos cualificados, las empresas de selección no serán inmunes. Y tampoco cabe esperar que los beneficios del sector vuelvan pronto a las condiciones excepcionales de 2021 y 2022.

Hoy, la posibilidad más interesante es que el mercado haya confundido una fuerte caída cíclica con una extinción estructural. Si el trabajo temporal sigue recuperándose, la selección de empleo fijo terminará por hacer lo mismo. Y si la IA aumenta la productividad de los consultores en lugar de eliminar el sector, la recuperación de los beneficios podría ser considerablemente mayor que la de la propia economía. Para un sector que todavía cotiza como si estuviera condenado a desaparecer, esa distinción importa.

John Tidd es director de inversiones en Hamco AM y gestor de los fondos Hamco Global Value Fund y Hamco Quality Fund.

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