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Iturriaga (Abante): “Acaba de empezar el mejor ciclo de la economía española en 50 años”

El gestor de fondos defiende que la Bolsa española sigue ofreciendo oportunidades, gracias en parte a la banca

José Ramón Iturriaga, gestor de Abante Asesores.Juan Lazaro

La inteligencia artificial, el futuro de la banca, el potencial de la Bolsa española y las perspectivas de la economía son algunos de los temas que ha abordado José Ramón Iturriaga, gestor de fondos en Abante, durante un encuentro digital con suscriptores de EL PAÍS y CincoDías dentro del ciclo Coffee Break. El inversor ha defendido que España reúne actualmente una combinación poco habitual de crecimiento económico, balances empresariales sólidos y valoraciones atractivas que, a su juicio, no está siendo plenamente reconocida por el mercado.

Durante más de una hora de conversación con los lectores, Iturriaga ha repasado los riesgos y oportunidades para los mercados financieros en un momento marcado por las fuertes inversiones en inteligencia artificial, las tensiones geopolíticas y el debate sobre la evolución de los tipos de interés. Frente a quienes centran su atención en las grandes tecnológicas estadounidenses, el gestor sostuvo que la Bolsa española y algunos sectores tradicionales europeos ofrecen un binomio de rentabilidad y visibilidad que considera especialmente atractivo para los próximos años.

Pregunta. ¿Cómo afecta el auge de la inteligencia artificial a la Bolsa española?

R. La gran duda para los inversores no es si la inteligencia artificial [IA] va a transformar la economía. Eso está fuera de discusión. La cuestión es cómo se van a rentabilizar las enormes inversiones que están realizando las grandes plataformas tecnológicas en centros de datos. En ese contexto, la Bolsa española es una alternativa interesante para quien quiera seguir invertido en renta variable con menos incógnitas.

P. Usted se muestra especialmente optimista con España. ¿Por qué?

R. Porque creo que estamos en los primeros compases del mejor ciclo de la economía española en los últimos 50 años. Se han producido transformaciones estructurales importantes en el sistema financiero, el endeudamiento privado, la balanza de pagos y la energía. En el caso de la banca, hemos pasado de un sector muy fragmentado a otro mucho más eficiente y saneado. También ha cambiado la posición financiera de familias y empresas, que hoy presentan unos niveles de endeudamiento mucho más sostenibles. A eso se suma una transformación de la balanza de pagos: España ha pasado de crecer con fuertes déficits exteriores a hacerlo con superávit, algo poco habitual entre las economías desarrolladas.

P. También ha cambiado el mix energético...

R. Así es. El desarrollo de las energías renovables ha mejorado la competitividad del país y está atrayendo inversiones industriales. También siguen actuando como motores económicos sectores como el turismo o el inmobiliario, donde todavía existe un importante desequilibrio entre oferta y demanda. Si se combinan todos esos factores, el resultado es una economía que, en mi opinión, tiene por delante varios años de crecimiento relativamente sólido.

P. ¿Qué papel juega la banca en esa tesis?

R. Es fundamental. Los bancos están entre los grandes beneficiados de la adopción de la inteligencia artificial. Los bancos ya están incorporando herramientas de IA a muchos procesos y eso tiene un impacto directo en la eficiencia. Es decir, podrán ofrecer más servicios, gestionar mejor el riesgo y reducir costes. Y todo ello partiendo de unas valoraciones que siguen siendo razonables. No creo que vayan a repetir las revalorizaciones extraordinarias de los últimos años, pero sí veo potencial adicional para el sector.

P. ¿La irrupción de fintech como Revolut amenaza a los bancos tradicionales?

R. Han captado clientes, pero los más rentables siguen en la banca tradicional. Los bancos conservan la relación completa con el usuario y han demostrado capacidad para integrar innovaciones. A día de hoy, casi no calificaría a Revolut como un banco, puesto que se dedica fundamentalmente a captar pasivo, pero casi no concede créditos.

P. ¿Existe riesgo de una burbuja ligada a la inteligencia artificial?

R. No creo que la situación sea comparable a la burbuja tecnológica del año 2000. Hablamos de empresas rentables y consolidadas, aunque existan dudas razonables sobre algunas valoraciones. Lo de hace 25 años eran compañías que no ganaban dinero y, aun así, cotizaban a precios estratosféricos.

P. ¿Puede Europa hacerlo mejor que Estados Unidos en los próximos años?

R. Sí. Ya ha ocurrido antes. Por ejmplo, tras el pinchazo de la burbuja puntocom, a principios de los 2000. Si mejora la confianza y disminuye la incertidumbre geopolítica, Europa podría registrar un mejor comportamiento relativo.

P. Usted insiste en que la Bolsa española sigue siendo atractiva. ¿No se ha perdido ya gran parte del recorrido? R. La Bolsa española ha subido de la mano de los beneficios empresariales. Siguen existiendo valoraciones razonables y potencial adicional en algunos sectores.

P. Muchos inversores siguen mirando con recelo a Europa frente a Estados Unidos. ¿Qué argumentos hay para pensar que esa tendencia puede cambiar?

R. Las valoraciones son más bajas, el ahorro es elevado y países como Alemania están impulsando nuevas inversiones.

P. ¿Sigue habiendo oportunidades en compañías olvidadas por el mercado?

R. Sí. Hay empresas que continúan cotizando a múltiplos muy bajos, pese a contar con negocios sólidos y potencial de crecimiento. Un buen ejemplo es Cirsa, que hace unos días recibió una oferta muy atractiva por parte de un rival italiano. O Acerinox, que es uno de los líderes mundiales en acero inoxidable y se ha revalorizado mucho en los últimos meses.

P. Después de tantos años gestionando fondos, ¿cuál es el principal error del pequeño inversor?

R. Dejarse llevar por las emociones. El principal riesgo no es la volatilidad, sino no alcanzar la rentabilidad necesaria para cumplir los objetivos financieros.

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