Perder a propósito: cómo los grandes inversores “cosechan” números rojos para pagar menos impuestos
La nueva ingeniería fiscal, que mueve ya más de 200.000 millones de dólares en EE UU, combina la inversión en acciones con posiciones bajistas para aligerar la tributación


Hay una nueva tendencia viral entre los ricos de Estados Unidos. No se trata de farmear aura en las calles de Los Hamptons o Beverly Hills, sino de utilizar un sofisticado esquema de inversión —que incluye apuestas bajistas sobre ciertas empresas— para “cosechar pérdidas” y así pagar menos impuestos. Hay más de 200.000 millones de dólares invertidos a través de este sistema. Los reguladores están poniendo la lupa sobre estas prácticas y algunos grandes brókers están pisando el freno ante su desmedido desarrollo y las dudas legales.
Esta forma de operar en Bolsa para aligerar la factura fiscal se ha convertido en uno de los fenómenos de moda en Wall Street en 2025 y 2026, aunque los pioneros de estas fórmulas —las firmas Quantinno y AQR— empezaron a comercializar carteras con estos esquemas en 2022. El nombre de la estrategia es long-short tax-loss harvesting, que se podría traducir como “estrategia con apuestas alcistas y bajistas para cosechar pérdidas”.
El funcionamiento no es nada evidente. ¿Cómo es posible que generar pérdidas sea un buen truco para pagar menos al Fisco? ¿Qué tienen que ver las apuestas bajistas con todo este formato?
El punto de partida de este procedimiento es la compensación de pérdidas. En casi todos los sistemas tributarios, las plusvalías generadas por la venta de un activo no generan una obligación fiscal hasta que no se produce la venta. Por ejemplo, alguien compra acciones de Apple por 100.000 dólares y, al cabo de unos años, estos títulos valen 500.000 dólares. Si las vende, deberá pagar hasta el 20% de impuestos por los 400.000 dólares de plusvalías, unos 80.000 dólares. Ahora bien, si ese mismo año vende unas acciones que no tienen plusvalías sino minusvalías —valen menos que cuando se compraron— podrá rebajar la factura fiscal compensando las pérdidas.
La estrategia
La vuelta de tuerca que plantearon Quantinno y AQR en 2021 fue: ¿por qué no diseñar un sistema para generar pérdidas que se puedan ‘cosechar’ en el momento idóneo y así pagar menos impuestos? La fórmula con la que dieron para lograr esos números rojos ad hoc la encontraron en los hedge funds (fondos de inversión libre).
Una estrategia clásica para estos gestores es crear una cartera que combina acciones junto con apuestas bajistas sobre ciertas empresas. Lo denominan long-short (invertir en corto es como se denomina en inglés a apostar por el desplome de una acción). Estas posiciones se equilibran entre sí para que la exposición general al mercado siga siendo la misma (no asumes más riesgo de mercado ni buscas especular con la dirección del precio).
Al coexistir ambos tipos de posiciones, siempre hay subpartes de la cartera en pérdida que se pueden vender (“cosechar”) para compensar ganancias de capital, sin importar si el mercado sube o baja. Las pérdidas obtenidas se pueden utilizar para neutralizar impuestos de otros eventos de liquidez importantes, como la venta de acciones.
¿Es posible en España?
Estas prácticas de “cosecha” sistemática de pérdidas aún no han llegado formalmente a España. Pero, ¿podrían tener cabida en nuestro sistema fiscal? José Luis Benito, consejero delegado de la gestora de fondos True Value y experto en impuestos, cree que sí. “Sobre el papel es algo que se puede hacer, aunque aquí el régimen de traspasos entre fondos es tan favorable que condiciona la estrategia”, apunta el especialista.
Un inversor que tenga claro que va a vender un activo con plusvalías (una casa, una empresa...) podría crear una estrategia comprando un fondo cotizado (ETF, en inglés) que replicara la evolución del índice tecnológico Nasdaq y netearlo con otro ETF inverso sobre el Nasdaq —si el índice cae, el ETF se revaloriza—. De esta forma “si la tecnología sigue yendo bien, con el normal ganaría dinero y con el invertido generaría pérdidas, que podría utilizar para compensar las plusvalías del evento de liquidez”, explica Benito, quien también recuerda que “no se puede actuar en fraude de ley y que hay que esperar dos meses para ‘cosechar’ las pérdidas justo con el mismo activo”.
Benito también subraya que estas estrategias tienen unos costes de transacción y riesgos operativos y e tipos de interés. Además, al tener que hacerlo con ETF, se acaban generando unas plusvalías (ya sea en la parte alcista o bajista de la ecuación) “que antes o después hay que realizar”. Mientras que con los fondos de inversión el dinero se puede ir moviendo de unos a otros sin peaje fiscal.
Plusvalías y eventos de liquidez
John West, cofundador de la firma Flatrock Wealth Partners en Newport Beach, California, explica a Bloomberg que estas estrategias son “especialmente favorables para clientes que ya tienen plusvalías no realizadas en algún lugar de su estructura de capital, como una empresa privada para vender, unas ‘stock options’ o una casa en la playa”.
Lo que empezó como una sofisticada estrategia fiscal para ricos ha empezado a extenderse a otro tipo de clientes, con anuncios en Youtube y TikTok. “A internet le encantan las herramientas que antes parecían reservadas a los ultrarricos y a las que ahora tiene acceso todo el mundo”, explica Nicholas Crown, gestor de fondos afincado en Chicago e influencer financiero con más de dos millones de seguidores en TikTok.
Estas fórmulas de optimización fiscal se han vuelto tan populares que ya hay más de 200.000 millones de dólares invertidos, de acuerdo con cálculos de Forbes. En los dos últimos años, gestoras como BlackRock, Nuveen, Franklin Templeton, Two Sigma o WorldQuant han lanzado estrategias de este estilo.
Sin embargo, este auge está provocando cautela entre algunas de las grandes firmas que ofrecen cuentas con optimización fiscal. De hecho, Fidelity Investments dejó de abrir nuevas cuentas long short, mientras que Charles Schwab ha impuesto este año nuevos límites de apalancamiento y mínimos de cuenta, alegando que los productos debían “crecer de forma responsable”.
Este auge también ha puesto en alerta a las autoridades estadounidenses, que ya han puesto explícitamente el foco sobre las estrategias long/short. El Departamento del Tesoro de EE UU ha advertido que va a examinar el rápido crecimiento de estas fórmulas. El Gobierno norteamericano está preocupado por las estructuras que utilizan algoritmos, posiciones cortas y apalancamiento y estudia hasta qué punto es una vía aceptable de optimización fiscal.