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El Tesoro de Estados Unidos se prepara para colocar bonos a 30 años al mayor interés en un cuarto de siglo

La deuda ha marcado un rendimiento del 5,23% en las negociaciones previas a la subasta

El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en una rueda de prensa el pasado 30 de julio. Kylie Cooper (REUTERS)

Al igual que en cualquier cine, los mercados también tienen películas muy diferentes proyectándose al mismo tiempo en diferentes salas. Si los máximos tras máximos de diferentes Bolsas parecen una de esas comedias románticas en las que todo sale bien y las subidas de las tecnológicas son como una de suspense, el mercado de deuda estadounidense empieza a parecer una película de miedo, aunque, por ahora, sin gore.

Este jueves, el Tesoro de Estados Unidos celebra una subasta de deuda con bonos a 30 años. En esta ocasión, el objetivo es captar 25.000 millones de dólares a través de la nueva emisión primaria. Esta es la sinapsis. El miedo lo ponen unos inversores que están vendiendo los bonos con plazos más prolongados, presionando así al alza los rendimientos de estos bonos. El resultado: el interés del bono a 30 años de la primera economía del mundo está a punto de marcar un nuevo máximo en 25 años. En concreto, el rendimiento proyectado en las negociaciones de futuros previas a la colocación según Bloomberg es del 5,23%, el nivel más alto de coste de financiación para Estados Unidos en este plazo desde 2001.

Señal de desconfianza. Miedo a la inflación. Una montaña de deuda. O quizás, un poco de todo. Cuando los inversores se centran en vender los plazos más prolongados y recurren a bonos o letras de menor duración, suele indicar dudas sobre el conjunto de la economía o temor a subidas de tipos de interés próximas. En el primer caso, porque cuando hay crisis los grandes inversores prefieren poder disponer de su dinero con facilidad. En el segundo, porque las subidas de tipos provocan que los nuevos bonos emitidos paguen más a los inversores, depreciando así las anteriores emisiones.

Con las elecciones de mitad de mandato en noviembre, los crecientes costes de financiación para Estados Unidos son todo un dolor de cabeza tanto para el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, como para el presidente Donald Trump. El repunte de los intereses de los bonos llega tras años de elevada inflación y de continuos déficits gubernamentales en Estados Unidos. En lo que va de año, Estados Unidos presenta un déficit fiscal de 1,17 billones de dólares según datos de Bloomberg, un 15% más que en el mismo periodo del 2025.

La semana pasada, el Tesoro de EE UU cambió su hoja de ruta para abrir la puerta a potenciales reducciones en las emisiones de bonos a largo plazo, dando con ello una señal más de preocupación ante la debilidad de la demanda por los bonos a 30 años pese a los máximos de rendimiento que están marcando. Con todo, la tensión no se limita a los plazos más largos. Ayer, la subasta de bonos a 10 años dejó el mayor interés para esa duración desde 2007, concretamente, se colocaron 42.000 millones de dólares en nuevos bonos a un interés del 4,683%.

“No estamos en un nivel de rendimiento en el que la gente se esté volviendo loca por hacerse con los bonos, y eso debería de ser una señal de alerta”, afirma en declaraciones recogidas por Bloomberg John Fath, socio director de BTG Pactual Asset Management. “Tal vez Bessent intente afrontar este problema bajando la oferta de nuevos bonos, pero ya hay un montón de bonos a 30 años emitidos y circulando, así que no solamente las nuevas emisiones influyen en los precios, lo que influye son los inversores vendiéndolos y desprendiéndose de ellos”, comenta.

Sobre el plan de limitar las emisiones a más largo plazo y fomentar lo vencimientos a uno o dos años vista, Fath opina que es una estrategia de alcance limitado. “La única solución que se me ocurre es que el Gobierno de Estados Unidos ajuste su presupuesto. El truco de mover las emisiones al plazo más corto de la curva solo puede hacerse hasta cierto punto. Entonces, esto es lo que yo llamo una política irresponsable”, considera el experto.

La rentabilidad del bono a 30 años de Estados Unidos superó el 5% a finales de abril debido a los temores de que las subidas de precios energéticos derivadas de la guerra de Irán terminarían por forzar a la Reserva Federal a mantener los tipos más altos durante más tiempo. “Esperamos que la subasta de bonos a 30 años se complete sin dificultad, pero una subasta exitosa no debería tomarse como un síntoma de una fuerte demanda estructural por este tipo de activo”, apunta Michal Stanczyk, director de carteras en el equipo de renta fija global de Allspring Global Investments.

La subasta se celebrará a las 13:00 horas de Nueva York, las 19:00 horas de la Península Ibérica. En total, la deuda de Estados Unidos asciende a 32 billones de dólares en circulación, si se tiene en cuenta la deuda mantenida entre diferentes niveles de la administración, el monto sube hasta 39 billones de dólares.

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