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El S&P 500 impide que SpaceX y las otras megasalidas a Bolsa accedan por la vía rápida

El dueño de uno de los mayores índices del mundo, a diferencia del Nasdaq 100, descarta acortar el tiempo para permitir acceder a sus selectivos. El gigante aeroespacial deberá esperar al menos un año

Un modelo en miniatura impreso en 3D de Elon Musk y un logotipo de SpaceX. Dado Ruvic (REUTERS)

SpaceX tendrá que esperar para aterrizar en el que es considerado el índice bursátil más importante del mundo, el S&P 500. S&P Dow Jones ha decidido no seguir los pasos de otros proveedores de selectivos bursátiles como Nasdaq y FTSE Russell y no habilitará una vía rápida para que las grandes salidas a Bolsa previstas este año sean incluidas en sus grandes índices lo antes posible. Un movimiento que impacta en todos los productos de inversión indexados al S&P 500, que no podrán ofrecer exposición a las nuevas cotizadas hasta que no sean incluidas en el índice.

S&P Dow Jones puso en marcha en mayo una consulta pública para analizar posibles cambios en la metodología de sus índices relacionados con la irrupción en el mercado de empresas de gran tamaño como SpaceX, OpenAI y Anthropic. La primera de ellas prevé comenzar a cotizar el próximo 12 de junio en la que será la mayor salida a Bolsa de la historia, dado que espera levantar 77.000 millones de dólares y alcanzar una valoración que rozará los 1,8 billones de dólares. Anthropic, por su parte, ha presentado ya ante el supervisor estadounidense su folleto, que por ahora se mantiene confidencial, y se espera que debute en otoño.

El dueño del S&P 500 ha decidido, una vez consultados los distintos participantes del mercado, que “no se realizarán cambios en los criterios de elegibilidad para el S&P 500, S&P MidCap 400 o S&P SmallCap 600″, incluidos los filtros de viabilidad financiera —beneficios—, el período de maduración de 12 meses —para evitar la volatilidad de los primeros meses de negociación— y capital flotante (free float) para las compañías de gran capitalización. De tal forma, ha determinado que no habilitará una vía rápida para la inclusión de cotizadas con una elevada capitalización en sus índices: “No deben concederse excepciones a estos requisitos basándose únicamente en la capitalización de mercado”, apunta en un comunicado.

S&P Dow Jones considera que con esta decisión, contraria a la adoptada por otros proveedores como Nasdaq o Ftse Russell, “preserva los principios fundamentales de los índices al mantener una aplicación coherente de estos requisitos clave”. Una resolución que implicará que, una vez que comiencen a cotizar, SpaceX, Anthropic u OpenAI tendrán que esperar un año como mínimo o hasta que se den las circunstancias adecuadas. Tesla, empresa también fundada por Elon Musk tuvo que esperar diez años desde que comenzó a cotizar hasta ser incluida en el S&P 500. En cambio, SpaceX podrá ser incluida en el Nasdaq 100 solo 15 días hábiles después de su debut, forzando un rebalanceo de productos de inversión (fondos de inversión, ETF...) por 1,4 billones de dólares. Tiempo que se reduce solo a cinco días para los índices de FTSE Russell o los diseñados por Morningstar.

Ahora bien, S&P Dow Jones sí que ha anunciado cambios en los requisitos de free float para las OPV que cumplan con el resto de criterios para acceder por la vía rápida, ya existente, en los índices de las familias S&P Total Market Index y Dow Jones US Stock Market Index.

La decisión llega en un momento en que Wall Street afronta una nueva realidad: algunas empresas están alcanzando tamaños sin precedentes antes siquiera de cotizar en Bolsa. Mientras que el número de empresas cotizadas es cada vez mayor, tanto en Estados Unidos como en Europa.

La estrategia de Nasdaq o Ftse Russell de activar una vía rápida para las megaOPV ha llevado a algunos inversores a recordar que las normas sobre rentabilidad, capital flotante e historial de negociación existen precisamente para evitar que los índices persigan modas pasajeras. Además, advierten de que añadir OPV con demasiada rapidez podría exponer a los fondos pasivos a mayor volatilidad y obligarlos a comprar acciones antes de que se establezca un precio de mercado fiable. “Estoy genuinamente sorprendido”, dijo James Seyffart, analista de ETF en Bloomberg Intelligence. “Pero S&P es el líder del mercado y puede ir contra la tendencia”.

Anthony Toupin, analista sénior de Global Investment Research en Edmond de Rothschild, advierte que el “free float [de SpaceX] es particularmente reducido, en torno al 4%–5% del total (frente al 80%–90% habitual en las Siete Magníficas), mientras que su CEO, Elon Musk, controlará hasta el 84% de los derechos de voto, lo que evidencia una elevada concentración del poder de decisión, un mayor riesgo de gobernanza y una liquidez limitada de las acciones en circulación".

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