SpaceX derriba las puertas del Nasdaq 100 y pone a prueba a fondos cotizados de todo el mundo
La empresa podrá dar en pocos días el salto al índice de las grandes tecnológicas, al que están referenciados productos de inversión por 1,4 billones


La salida a Bolsa de SpaceX promete remover los cimientos de un mercado eufórico por la inteligencia artificial pese a los vaivenes de la geopolítica. La cuenta atrás para la mayor salida a oferta pública (OPV) de la historia sigue su curso mientras que el gigante aeroespacial ultima los detalles para comenzar a cotizar el próximo 12 de junio. Su colocación será una prueba de fuego para la confianza de los inversores en la buena marcha del mercado, si bien despierta recelos entre aquellos que advierten de la volatilidad que puede generar a corto plazo por el rebalanceo de los fondos cotizados (ETF) para ajustar las carteras.
Elon Musk, fundador de SpaceX y Tesla y la persona más rica del mundo, aspira a recaudar con su colocación hasta 75.000 millones de dólares y disparar su valoración a entre 1,5 y dos billones de dólares. Una operación que pondría a SpaceX en la órbita de las mayores empresas del mundo por capitalización bursátil. Una fiesta que nadie, ni bancos de inversión ni inversores, quiere perderse. Un ejército de bancos de inversión se ha movilizado para asegurar su éxito. Son 23 las entidades encargadas de llevar a buen puerto la operación, entre ellas el Banco Santander, con un road show que arranca esta semana para asegurarse de que el libro de órdenes esté sobradamente cubierto.
La siguiente prueba de fuego será la colocación de las acciones en el parqué: Aena, la mayor salida a Bolsa realizada en España vendió papel por 4.400 millones de euros en su debut allá por 2015; SpaceX aspira a colocar 75.000 millones de dólares (unos 64.000 millones de euros). La empresa ha elegido cotizar en el Nasdaq, el segundo mercado por tamaño de Estados Unidos donde se intercambian gigantes tecnológicos como Nvidia, Apple, Microsoft o Amazon.
Nasdaq ya ha movido ficha ante el debut de SpaceX, al que seguirán previsiblemente Anthropic y OpenAI. El mercado ha anunciado una modificación en las normas que rigen la composición del índice Nasdaq 100 para dar entrada a empresas de gran capitalización. Una vía rápida por la que el fabricante de cohetes desembarcaría en el selectivo estadounidense solo 15 días (hábiles) después de su toque de campana. Una modificación que también han previsto otros creadores de índices como NYSE, propietario del S&P 500; FTSE Russell, dueño del Russell 1.000 que aglutina el millar de mayores empresas cotizadas de EE UU, y CRSP, propiedad de Morningstar. Los selectivos de estas dos últimas empresas podrán incluir a SpaceX solo cinco días después de su debut. Ningún proveedor de índices —replicados por fondos de inversión y ETF— quiere pasar por alto el tamaño de SpaceX y el interés que despierta entre los inversores. Aunque con ello rompan con décadas de tradición: Tesla tardó 10 años en ser incluida en el S&P 500 desde que comenzó a cotizar, tiempo que tardó en registrar beneficios. SpaceX perdió 4.300 millones de dólares en el primer trimestre.
Ahora bien, los gestores más escépticos han alzado la voz sobre los riesgos que plantea una colocación en Bolsa del tamaño de la de SpaceX. “La ausencia de beneficios y la falta de un historial bursátil son factores que favorecen la volatilidad de las acciones. Las nuevas normas de ponderación también obligarán a los fondos pasivos que replican índices a comprar las acciones a múltiplos de su capital en circulación, lo que podría generar un desequilibrio significativo entre la oferta y la demanda en el momento de la inclusión en el índice“, apunta Wolf von Rotberg, estratega de renta variable en J. Safra Sarasin Sustainable AM.
Cualquier pequeño movimiento en la composición del Nasdaq 100 tiene una elevada repercusión y, con su desembarco, SpaceX podría alcanzar un peso cercano al 0,5% en el selectivo —dado que el porcentaje de acciones que circule libremente en Bolsa (free float) será mínimo, entre un 3% y un 5%)—. El ecosistema que rodea a este índice se eleva a más de 1,4 billones de dólares en activos financieros que se reparten entre fondos de inversión, fondos cotizados (ETF), bonos estructurados y derivados, según cálculos de Nasdaq. El 42% de esta cuantía corresponde a ETF casi exclusivamente pasivos, es decir, que replican al milímetro la composición del selectivo. De ellos, los dos de mayor tamaño están gestionados por Invesco, que hasta ahora ha disfrutado de exclusividad con el Nasdaq 100, si bien a partir de ahora BlackRock y State Street podrán lanzar sus propios ETF. En el sector financiero advierten: “Hay que tener cuidado con los cambios en la composición de los índices bursátiles por razones de ponderación. Te puedes adentrar en una zona de riesgos”.
Entre las grandes gestoras de ETF descartan potenciales problemas. Fuentes de Invesco apuntan que “el impacto en los ETF que intentan replicar el Nasdaq, como el Invesco EQQQ Nasdaq-100 UCITS ETF, será positivo, ya que metodologías de índices más dinámicas permiten que los ETF sean más eficientes y se ajusten mejor a la realidad del mercado”.
Rodney Comegys, director de inversiones de Vanguard Capital Management y jefe de renta variable global en Vanguard, incide en una tribuna publicada en Financial Times en la importancia de que los fondos indexados estén ajustados al capital flotante de cada compañía (free float). De ahí que apunte que, aunque el de SpaceX sea pequeño, “el valor en dólares disponible para negociar seguirá siendo sustancial, lo que favorecerá una gran liquidez y una eficiente determinación de precios. Para la mayoría de las carteras, el impacto puede ser moderado”.

¿Cuánto papel de SpaceX tendrán que absorber los fondos de gestión pasiva si la empresa es incluida en el Nasdaq 100, el S&P 500 y el Russell 1.000? Los analistas de Bloomberg Intelligence calculan que tendrían que destinar 19.900 millones de dólares a comprar acciones de esta única empresa, es decir, más de una cuarta parte de la OPV. La irrupción de SpaceX en el Nasdaq 100, y en el resto de índices, vendrá acompañada de la exclusión de otras compañías y de cambios en la ponderación de cada uno de sus miembros, lo que podría provocar fuertes ventas, generando un efecto mariposa con posibles consecuencias en la volatilidad del mercado a corto plazo.
El terremoto que se espera entre las empresas tecnológicas ya ha comenzado a sentirse entre las cotizadas centradas en el negocio aeroespacial, beneficiadas por la atención sobre SpaceX y los nuevos planes de la NASA de enviar una nueva misión a la Luna en 2030. Firmas como Rocket Lab, AST SpaceMobile, Intuitive Machines o Redwire se disparan hasta un 120% desde comienzos de mayo, aunque en la última semana ya corrigen. Un comportamiento que los analistas justifican a medida que los inversores y fondos de inversión empiezan a hacer ajustes en sus carteras para dar entrada a SpaceX. Las placas tectónicas sobre las que se sustenta la gestión pasiva se preparan para su amerizaje.