La calculadora en una mano, la Biblia en la otra: el auge de los fondos que prometen rentabilidad con valores cristianos
Estos vehículos, que excluyen a empresas como los fabricantes de anticonceptivos, duplican su patrimonio en cinco años, hasta 120.000 millones de dólares
Uno de los dichos más conocidos de la Biblia reza: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Dependiente del espíritu, esta virtud no implica por lo tanto escasez material. Bajo esa premisa, gestoras y profesionales de las finanzas ofrecen fondos que prometen rentabilidad invirtiendo solo en empresas alineadas con los principios de la Iglesia. Esto implica excluir compañías que vulneren los derechos humanos o inflijan daño a las personas, como negocios asociados a dictaduras, pero también aquellas vinculadas a otros axiomas: la fabricación de anticonceptivos o la investigación con células madre embrionarias, por citar algunos ejemplos. Lejos de ser tan raros como un milagro, estos productos financieros son una realidad en franco ascenso.
Los fondos cristianos en todo el mundo han duplicado sus activos en los últimos cinco años, hasta rozar los 120.000 millones de dólares (94.600 millones de euros) en septiembre pasado, según el último informe de la consultora Brightlight. Esta cifra, todavía modesta dentro del universo billonario de los vehículos de inversión, dista de ser irrelevante (por comparar, el patrimonio de todos los fondos de inversión en España ronda los 500.000 millones de euros). Brightlight atribuye el tirón al “buen comportamiento de los mercados y la continuidad de las entradas de capital”, aunque la actual racha alcista de las Bolsas, en zona de máximos desde 2024, no basta por sí sola para explicar el ascenso de la inversión cristiana.
El auge de estos productos se enmarca en un proceso más amplio iniciado tras la crisis financiera de 2008, cuando algunos gestores del Reino Unido y Estados Unidos empezaron a preguntarse si el sector financiero podía seguir ignorando su dimensión ética, fuera esta religiosa, social o medioambiental. El enfoque financiero alineado con los principios cristianos, entonces casi inexistente, ha ido ganando terreno junto a otras modalidades de inversión guiadas por criterios más allá de la rentabilidad, como los fondos de impacto social, que invierten solo en iniciativas capaces de acreditar un beneficio para terceros.
“La inversión con valores cristianos está creciendo, porque permite alinear el capital con una misión y responder a la pregunta de qué impacto tiene mi dinero y si está contribuyendo al tipo de mundo que quiero ayudar a construir”, afirma a este diario Ana Guzmán, directora de Inversiones en Portocolom, una de las mayores y primeras firmas españolas de asesoramiento en inversión religiosa. Fundada en 2008, se adelantó en una década al lanzamiento de los primeros vehículos religiosos por parte de las gestoras españolas. También ha contribuido la demanda de la Iglesia por gestionar su creciente patrimonio, con miles de millones generados cada año en todo el mundo (solo en España, ingresará 429 millones por el IRPF este año, un máximo histórico). La gran mayoría de los clientes de estos productos financieros son órdenes religiosas, como ocurre en Portocolom.
A la demanda le sigue la oferta. Hoy existen en el mundo 166 fondos basados en principios cristianos, según Brightlight, más del doble en comparación con 2010. Solo en el último año se crearon 15 nuevos productos, con un patrimonio acumulado superior a los 1.000 millones de dólares. La oferta abarca desde vehículos de inversión tradicionales, gestionados por equipos de profesionales, hasta productos más novedosos como los fondos indexados (ETF), que replican automáticamente una cesta de empresas y suelen tener comisiones más bajas. Estos son los más populares entre los inversores cristianos en los últimos años, y copan casi todos los productos financieros nuevos.
Los criterios varían según la gestora, porque la principal referencia común, la directriz Mensuram Bonam, promulgada en 2022 bajo el pontificado de Francisco, ofrece solo indicaciones generales y no vinculantes. El Banco del Vaticano lanzó en noviembre pasado un índice con los 50 mayores valores estadounidenses aptos bajo criterios católicos, encabezado por las tecnológicas Nvidia, Apple y Tesla, y otro equivalente para Europa; ambos, sin embargo, funcionan solo como orientación.
Así, muchas gestoras delegan el escrutinio en asesores externos, como Portocolom, o en plataformas como la española Goodway, que evalúa activos bajo criterios de ética cristiana. Sus análisis ayudan a entender cómo se aplican esos principios. Goodway, por ejemplo, desaconseja invertir en compañías contaminantes pese al tirón reciente de las petroleras con la guerra en Irán, como el de Repsol, el segundo valor que más sube este año en el Ibex 35, con un avance del 45%.
“La evidencia disponible en el ámbito de la inversión sostenible y la inversión basada en criterios éticos sugiere que las compañías que gestionan mejor estos aspectos tienden, en muchos casos, a ser empresas más sólidas, con modelos de negocio más sostenibles y una gestión del riesgo más robusta a largo plazo”, defiende Jorge Bolívar, fundador de Goodway. Más allá de predicar el Evangelio, este tipo de inversión se trata de una estrategia defensiva. Busca protegerse de la volatilidad del mercado, aunque a costa de perder parte del impulso en las fases más alcistas, como de hecho ha ocurrido en los últimos tres años. En ese período, los vehículos cristianos, en su gran mayoría concentrados en renta variable, rindieron un 3% menos que las Bolsas en los últimos tres años, según Brightlight.
¿Tiene fe la IA?
La IA, precisamente el motor de la actual racha bursátil, se ha convertido en el nuevo foco de controversia del sector. La encíclica del papa León XIV publicada la semana pasada criticó la concentración de poder en un puñado de grandes desarrolladores y su capacidad de influir en la democracia. Su recepción entre los inversores cristianos ha sido desigual, algo previsible dada la composición tecnocéntrica del índice del Banco del Vaticano. Desde Portocolom, Guzmán ve el documento como una referencia.
“Llevamos muchos años defendiendo que la tecnología debe estar al servicio del ser humano, y no al revés”, afirma la asesora. Excluye cualquier compañía, tecnológica o no, cuyos productos se utilicen en guerras o en las deportaciones masivas impulsadas por el Gobierno de Donald Trump en Estados Unidos. Guzmán no cita ningún nombre, pero tampoco hace falta. En ambos casos, es público el uso de tecnología de vigilancia con IA de Palantir. Esta empresa, fundada por el donante trumpista Peter Thiel, era casi insignificante en Bolsa hasta el regreso de Trump a la Casa Blanca, a partir del cual se ha convertido en una de las grandes contratistas del Gobierno estadounidense y ha visto el valor de su acción triplicarse.
La mayoría de los casos, sin embargo, no son tan obvios. Microsoft, otra campeona de la IA, está avalada por Goodway, pero queda fuera del índice del Banco del Vaticano y de otras referencias de la inversión cristiana, como el MSCI World Universal Select Catholic Principles and Low Carbon, que replica el ETF cristiano de la gestora estadounidense Franklin Templeton. “Microsoft fue excluida del índice tras una revisión relacionada con cambios en los criterios (del índice) con respecto a la sostenibilidad”, explica Dina Ting, responsable global de gestión de ETF de Franklin Templeton. Sobre la encíclica de León XIV, Ting ve espacio para una discusión que debe desarrollarse conforme avanza la tecnología. “Creemos que el impacto social más amplio de la IA todavía no se comprende plenamente”, indica.
Desde su lanzamiento, en 2024, el Franklin MSCI World Catholic Principles UCITS ETF, con acciones de todo el mundo, ha superado el mercado alcista y acumula una rentabilidad del 44,5%, cuatro décimas por encima de las Bolsa mundiales (MSCI World).
Bolívar también matiza el debate y aplaza una decisión definitiva: “Encontraremos las diversas formas de utilizar la IA para el bien común. ¿Impedirá esto el uso inadecuado de estas nuevas tecnologías? Evidentemente no, pero no será por falta de orientación por parte de la Iglesia”. El fundador de GoodWay gestionará el nuevo fondo de renta variable global con principios cristianos, la gestora de Mutua Madrileña, ha anunciado esta semana con motivo de la visita del Papa a España. La firma también ha presentado otro vehículo religioso, en este caso de renta fija.