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Las Bolsas europeas suben un 2% por las esperanzas de paz en Irán y el Ibex roza los 18.400 puntos

Las negociaciones para acabar con la guerra desploman el precio del petróleo un 6% por debajo de los 100 dólares el barril

El presidente de EE UU, Donald Trump.Kylie Cooper (REUTERS)

El posible acuerdo de paz entre EE UU e Irán ha reactivado los mercados en el arranque de la semana, en la que se cumplen tres meses de guerra. Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, asegurando el domingo que un memorando de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz estaba “negociado en gran medida”, han servido de catalizador para una fuerte reacción alcista en las Bolsas y una intensa corrección del petróleo. Aunque posteriormente matizó que no existe “ninguna prisa” para cerrar el acuerdo, los inversores han vuelto a reaccionar a los titulares positivos con la misma lógica que ha dominado durante las últimas semanas: anticipar el final de la crisis energética antes de que se materialice plenamente.

Así, el precio del petróleo cae con fuerza ante las expectativas de acuerdo; el barril de brent baja cerca de un 6% y se sitúa en los 97 dólares, lo que reduce la presión sobre la inflación y los temores a un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz. Ese movimiento ha dado alas a la renta variable.

El Ibex 35 ha subido un 2,24% y roza los 18.400 puntos. El mercado español se ve impulsado por el fuerte tirón de la banca y los valores ligados al turismo y las infraestructuras. BBVA se ha apuntado un 4,12%, Santander un 4,07% e IAG un 3,87%. El tono comprador ha sido generalizado y solo tres compañías han cerrado en negativo. Repsol ha liderado las caídas con un descenso del 2,29%, penalizada por el desplome del petróleo y la expectativa de una normalización en Oriente Próximo. Telefónica ha cedido un 0,27% y Enagás, un 0,06%.

Con Wall Street cerrado por la festividad del Memorial Day, el protagonismo ha recaído plenamente sobre Europa, donde los inversores han optado por apostar por un escenario de desescalada geopolítica. El Dax alemán rebota un 2%, el Cac francés avanza un 1,66% y el Mib italiano suma un 1,43% y marca su máximo histórico, superando por primera vez los 50.000 puntos. En Asia, la sesión también dejó ganancias significativas, con el Nikkei japonés disparado un 3% gracias al empuje de los valores tecnológicos y vinculados a la inteligencia artificial. El índice MSCI All Country World, el indicador más amplio de la renta variable mundial, suma un 0,5% y se acerca al máximo histórico alcanzado a principios de este mes. Los futuros estadounidenses suben cerca del 1%

“La caída del crudo reduce el miedo a un nuevo shock inflacionista y da oxígeno a la renta variable europea, especialmente a índices como el Dax y el Ibex, muy sensibles al ciclo económico y al coste energético”, señala Sergio Ávila, analista de mercados.

Altos funcionarios estadounidenses afirmaron el domingo que Estados Unidos e Irán estaban a punto de alcanzar un acuerdo que permitiría reabrir el estrecho de Ormuz, aunque las negociaciones sobre los puntos clave seguían en curso y la aprobación definitiva por ambas partes aún podría tardar varios días. La agencia de noticias iraní Tasnim advirtió de que el borrador del acuerdo aún podría fracasar porque Estados Unidos está obstaculizando algunas cláusulas clave, entre ellas la exigencia de Teherán de que se descongelen sus activos. “Es cierto que se alcanzó un consenso en muchos de los temas debatidos, pero nadie puede afirmar que la firma de un acuerdo sea inminente”, ha indicado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei.

La mejora en la percepción del riesgo se produce tras semanas de estancamiento entre EE UU e Irán, después de varios intentos previos por alcanzar un acuerdo. Desde entonces, las Bolsas mundiales se han disparado hasta máximos históricos, impulsadas por el optimismo de que las tensiones en Oriente Próximo puedan aliviarse y por un renovado entusiasmo por el comercio de la IA y por los sólidos resultados empresariales presentados en las últimas semanas.

“Las Bolsas se alimentan del crecimiento nominal de los beneficios empresariales y la última temporada de resultados ha sido extraordinariamente sólida”, señala Stephen Auth, director de inversiones de renta variable de Federated Hermes. La firma ha revisado al alza sus previsiones para el S&P 500 hasta los 8.000 puntos este año y 9.000 el próximo, apoyándose en la mejora de márgenes empresariales, el impulso de productividad ligado a la inteligencia artificial y la resistencia del consumo estadounidense. Actualmente, el principal índice de EE UU se encuentra en los 7.473 puntos.

Los mercados de deuda también reflejan una moderación parcial de las tensiones. El bono español a diez años cae diez puntos básicos, hasta el 3,365%, en paralelo a una relajación de las expectativas más agresivas de endurecimiento monetario. El oro, por su parte, mantiene su atractivo y sube un 1%, acercándose a los 4.600 dólares la onza. En los mercados de divisas, el dólar se debilita frente a todas las divisas del Grupo de los 10 y cada euro se cambia por 1,1646 billetes estadounidenses.

Con todo, los analistas señalaron que los mercados seguían siendo sensibles a los titulares en torno a las negociaciones con Irán y a las perspectivas de los tipos de interés globales, ya que los elevados precios de la energía y las persistentes presiones inflacionistas continúan enturbiando las perspectivas económicas.

El Banco Central Europeo (BCE) se inclina cada vez más hacia una subida de tipos de interés el próximo mes, ya que el conflicto con Irán añade presiones inflacionistas, según informó Bloomberg el domingo citando al miembro del Consejo de Gobierno del BCE Martin Kocher. Kocher señaló que es probable que la inflación sea más alta este año de lo previsto anteriormente, ya que el aumento de los costes energéticos vinculados al conflicto incrementa las presiones sobre los precios que afrontan los hogares y las empresas de la región.

En declaraciones realizadas al margen de una reunión de ministros de finanzas europeos en Chipre, Kocher indicó que los responsables de la política monetaria están valorando en la práctica una elección entre mantener los tipos de interés inalterados o subirlos en la reunión del BCE de junio. La próxima reunión de política monetaria del BCE está programada para los días 10 y 11 de junio, cuando los responsables recibirán también previsiones económicas actualizadas sobre crecimiento e inflación.

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