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La AIE apremia a Europa a acelerar la compra de fuel para aviones si quiere evitar la escasez en verano

La Agencia alerta de que las reservas europeas están en mínimos de cinco años

Un empleado trabaja en una estación de repostaje del aeropuerto de Düsseldorf, Alemania. CHRISTOPHER NEUNDORF (EFE)

De entre todos los estragos energéticos que está causando el cierre de Ormuz, la escasez en el fuel para aviones es uno de los más evidentes, en especial para Europa. Oriente Próximo supone el 60% de las importaciones europeas de esta materia prima con lo que, si la guerra de Irán continúa, el verano se presenta complicado para la industria de transporte aéreo del continente, abocada a recortar vuelos para sobrellevar un combustible menguante y por las nubes. La AIE ya lanzó una advertencia de ese riesgo a Europa hace un mes y vuelve a hacerlo en el informe que publica este miércoles. Deberá sustituir un mínimo del 80% —preferiblemente el 90%— de las importaciones de fuel para aviones perdidos por la guerra si quiere evitar la escasez durante la temporada alta de viajes de verano. Por lo pronto, Lufthansa ya ha anunciado que cancelará 20.000 vuelos hasta octubre por el coste del combustible e IAG acaba de comunicar que rebaja su expectativa de beneficios para este año.

El mercado del petróleo y sus derivados es un hervidero y en abril se ha acelerado la búsqueda de alternativas a las materias primas que llegaban del golfo Pérsico antes del cierre de Ormuz. Oriente Próximo es el mayor suministrador de combustible para aviones para el conjunto del mundo —con una media de 400.000 barriles diarios de exportaciones netas en 2025— y el desafío para Europa es notable. Las llegadas de combustible de aviación procedente de la zona a Europa se desplomaron de los 330.000 barriles diarios en marzo a apenas 60.000 barriles al día en abril, lo que ha dejado los inventarios en mínimos. Según recoge el informe de la AIE, los niveles de existencias de combustible de aviación en la zona de Ámsterdam-Rotterdam-Amberes (ARA) —uno de los principales centros de distribución energética de Europa— están cayendo a un ritmo récord, hasta mínimos de cinco años. “Las estimaciones preliminares de abril también indican que las existencias de la OCDE han caído bruscamente desde finales de febrero, con las existencias europeas registrando un descenso acumulado del 7%”, añade la AIE.

El vacío de suministro se está intentando cubrir con otros proveedores, entre los que destaca Estados Unidos, que ha puesto a trabajar a toda máquina a sus refinerías. Su producción de combustible para aviones está en máximos de varios años y las exportaciones a Europa crecieron en abril en casi 120.000 barriles diarios frente a marzo. Las exportaciones de África Occidental, con la refinería nigeriana de Dangote en cabeza, han aumentado más del doble frente a la media de los tres meses anteriores. Aun así, la AIE advierte que estos suministros no bastan para cubrir el vacío de las importaciones del Golfo —además, las exportaciones de fuel desde Asia han caído de forma drástica y las rusas se han reducido a cero—, al tiempo que las reservas están reduciéndose “a buen ritmo”.

Para evitar la escasez de combustible en verano, lo ideal, según la AIE, es que Europa reemplazara el 90% del combustible que no le llega del Golfo. Y advierte que las importaciones netas europeas de abril solo alcanzaron el 70% de su nivel de marzo.

Para alcanzar un punto de equilibrio entre una oferta que ha menguado y una demanda que crecerá en verano, la AIE apunta a un menor consumo de fuel —que ya se ha observado en abril y que se traduce en recorte de vuelos y supresión de rutas— y a fórmulas como permitir que los vuelos que llegan a Europa trajeran combustible adicional desde su lugar de origen, como Estados Unidos u Oriente Próximo. Según la AIE, esto serviría para desplazar “de manera efectiva la demanda de combustible de aviación necesario para los vuelos de larga distancia hacia regiones que cuentan con suministros adecuados”.

Los precios del combustible para aviones casi se triplicaron en marzo, en el primer mes de guerra en Irán, y aunque han frenado su ascenso en abril, no han aflojado y siguen en niveles sumamente elevados, en los 170,58 dólares el barril para el fuel estadounidense (frente a los 95,80 de febrero) y en los 197,81 dólares del fuel del noroeste europeo (en los 99,12 antes de la guerra). Ese encarecimiento tiene su reflejo en “una rápida desaceleración del tráfico aéreo”, según apunta la AIE. Así, según datos de la plataforma de vuelos AirNav Radar, el tráfico aéreo nacional aumentó alrededor de un 19% interanual a finales de febrero, antes de reducirse a un crecimiento del 8% interanual en marzo y pasar a un descenso del 3% interanual en abril.

En su advertencia sobre el riesgo de escasez de fuel para aviones, la AIE maneja un escenario base en el que los flujos de suministro de petróleo y sus derivados se reanudan de forma gradual a partir de principios de junio. Pero si el estrecho de Ormuz no se reabriera para entonces sino al menos un mes más tarde, Goldman Sachs dibuja un escenario mucho más adverso, en el que Europa se quedaría sin reservas de fuel para aviones a final de año.

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