AST, la empresa que sube a golpe de fotos de una estatua de surf y ya vale 30.000 millones
AST SpaceMobile, rival a pequeña escala de SpaceX, se dispara un 6.000% en 12 meses gracias a la acción coordinada de un ejército de pequeños inversores

De vez en cuando, un grito tribal recorre la comunidad de fanáticos y aficionados al espacio que invierten con obsesión en una desconocida empresa de satélites llamada AST Space Mobile. Es el momento de cerrar filas en torno a la acción, revertir su desplome y penalizar así a los operadores bajistas, aquellos profesionales de las finanzas que ganan dinero cuando una empresa pierde valor en Bolsa, y viceversa. Empresas como AST se convierten en símbolo de la revancha del pequeño inversor contra Wall Street, como ocurrió en su día con Gamestop o AMC. En la jerga del mercado, en una acción meme: un valor impulsado por el entusiasmo popular en internet, más que por sus fundamentos financieros.
En el caso de AST, todo empieza con la foto del trasero de una estatua de un surfista en California, denominada Cardiff Kook. Es la señal que lanza en redes un perfil anónimo conocido simplemente como Kook, líder informal de este grupo de 50.000 pequeños inversores que se llaman a sí mismos SpaceMob. Enseguida se desatan comentarios eufóricos entre sus miembros de que la racha bajista de la acción estaría llegando a su fin y, por tanto, sería el momento de comprar para empujarla de nuevo al alza.
Esta energía desbordada ha convertido a AST en una de las acciones más caras del mundo. Su cotización se ha disparado un 6.000% en los últimos 22 meses, hasta catapultar a esta pequeña empresa al puesto 328 entre las cotizadas más valiosas de las Bolsas estadounidenses. Su valor de mercado roza ya los 30.000 millones de dólares, pese a que sus ingresos anuales, de 71 millones, son solo una fracción de los de muchas compañías a las que ya supera en Bolsa, como Kraft Heinz o HP.
El vertiginoso rally de AST indica que el movimiento de las acciones meme sigue fuerte años después de que la pandemia desatara esta fiebre inversora y grabara los nombres de GameStop y AMC en la psique del inversor estadounidense. Entre ellos, Tanner Ottaway, un ingeniero petrolero de 34 años que ha metido la mayor parte de los ahorros de su vida en AST.
“Ya sabes, si te llama la multitud, esto [la subida de la acción] va a pasar”, afirma Ottaway. Pero, añade este pequeño inversor, es el Kook quien “sin duda crea esa energía”. El nuevo peso bursátil de AST quedó a la vista a principios de esta primavera, cuando se supo que los banqueros de Elon Musk, un experto en cortejar al público de operadores particulares, buscaban reservar para inversores minoristas hasta el 30% de todas las acciones de la OPV de SpaceX, prevista para este año.
La definición de una acción meme depende en gran medida de a quién se pregunte, y pocos de los que se han lanzado sobre AST aceptarían de buen grado el término. Esta compañía tiene ciertos fundamentos que justifican apostar por ella: una tecnología prometedora que envía señales desde satélites directamente a teléfonos móviles, planes para expandir significativamente su red y acuerdos con grandes telecos como Vodafone, AT&T y Verizon. Además, cuenta con Alphabet, matriz de Google, entre sus mayores accionistas.
Sin embargo, en muchos sentidos, AST encaja de lleno en el molde de las acciones meme, como el fanatismo de los pequeños inversores y la actitud de ir con todo y en grupo. Peter Atwater, presidente de la firma de asesoría Financial Insyghts, dijo que el ascenso de AST ilustra cómo la fiebre de las acciones meme ha mutado de una moda pasajera a un rasgo más permanente del mercado: “Es una estrategia. Dame tecnología innovadora y futurista y te mostraré una comunidad inversora comprometida, entusiasmada e inexperta, porque eso es lo que más les atrae”.
Sin embargo, para muchos veteranos de mercado, como Matt Maley, de Miller Tabak, todo sigue siendo un poco absurdo. Preguntado en enero por su valoración del rally de AST, Maley, estratega que empezó en Wall Street en los años ochenta, calificó la acción de “desastre a punto de ocurrir” y predijo que, tarde o temprano, se desplomaría alrededor de un 50%. Resultó ser más temprano que tarde: en febrero, cayó un 29% y, a principios de mayo, había bajado un 48% desde su máximo de enero. Maley cree ahora que el batacazo apenas está empezando y podría llevar la acción otro 20% más abajo, aproximadamente.
La multitud, por supuesto, probablemente tendrá algo que decir al respecto en algún momento. Y, además, incluso caídas de esa magnitud harían poco por cambiar la trayectoria general de la acción. El saldo de los últimos 12 meses sigue siendo una subida del 160%. Por ahora, el meme resiste.