Puig se dispara en Bolsa por su posible fusión con Estée Lauder y los analistas esperan una opa con una prima considerable
La acción del grupo español cierra la sesión con una subida del 13% en la sesión de este martes, mientras que la estadounidense se hunde casi un 10%. Los expertos muestran sorpresa de que la familia Puig esté dispuesta a renunciar a su independencia y al control mayoritario


Las acciones de Puig se han disparado un 12,97% en Bolsa este martes, después de que el grupo estadounidense del sector Estée Lauder anunciara que ambas empresas están negociando un acuerdo que daría lugar a un gigante de los cosméticos, con una capitalización conjunta de más de 35.000 millones de euros. Estée Lauder, que cerró el lunes con un descenso del 7,7%, amplía las pérdidas este martes con una caída que roza el 10%.
La compañía de cosmética española confirmó este lunes que está manteniendo conversaciones acerca de una posible combinación de negocios con Estée Lauder, dueña de marcas como Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier o Rabanne, en la información remitida al supervisor de los mercados. La misma, añade, “implicaría la potencial fusión del negocio de ambas compañías”. “No se ha tomado ninguna decisión definitiva ni se ha alcanzado acuerdo alguno. Mientras no exista un acuerdo, no puede garantizarse que pueda haber una operación ni sus términos”, cierra el comunicado.
Aunque no se conocen detalles financieros de la operación, analistas señalan que Estée Lauder tendría que pagar una considerable prima para adquirir la empresa española. Las acciones de Puig habían acumulado una bajada de un 37% desde su salida a Bolsa en 2024.
El banco de inversión estadounidense JPMorgan considera que una “posible fusión tendría sentido desde el punto de vista de los productos, la geografía y los canales a largo plazo, ya que aumentaría tanto la escala como el alcance de la entidad combinada, pero podría suponer una distracción para la actual reestructuración de Estée Lauder”. Los expertos del banco de inversión explican que para que la operación salga adelante, “se necesitaría una prima sustancial, lo que ejercería presión sobre las acciones de Estée Lauder a corto plazo”.
Sin embargo, están “sorprendidos de que la familia Puig vaya a renunciar a su independencia y al control mayoritario” y no descarta que “podría surgir un posible interés por parte de otros actores del sector”. Puig sigue estando controlada por la tercera generación de la familia que creó la empresa hace más de un siglo.
Por su parte, Elena Fernández-Trapiella, analista de Bankinter, explica que “la operación permitiría a Puig escalar sus operaciones, formar parte de un grupo más diversificado por productos y marcas y recortar distancias con los grandes del sector”. Para el gigante estadounidense, “reforzaría su posición en el segmento de fragancias ampliando su catálogo de marcas premium, pero ayer el valor recogió la noticia con una caída de 7,8% ante el riesgo de pagar un precio excesivo y reducir foco en la reestructuración en marcha”.
Con caídas de ventas en los últimos trimestres y pérdidas en 2025, Estée Lauder “intenta reposicionar sus marcas con el lanzamiento de nuevos productos, especialmente en el segmento de cuidado de la Piel, aumentando inversiones y recortando costes. Todas las áreas de negocio y geografías mostraron crecimientos negativos en 2025″, agrega Fernández-Trapiella.
En febrero de 2025, la compañía anunció un nuevo plan de reestructuración que finalizará en 2027, incluyendo una reducción de plantilla de 5.800/7.000, pero un entorno adverso para el sector y la fuerte caída de ventas dificulta las mejoras de rentabilidad.
El sector de cosmética está presenciando numerosas operaciones corporativas para compensar la desaceleración orgánica con crecimiento inorgánico vías corporativas que aportan escala y sinergias. Ejemplos son la adquisición de Kering Beauty por parte de L´Oreal, de Rhode por Elf Beauty y la posible venta de CoverGirl y Rimmel por parte de Coty, recuerda la analista de Bankinter.
Por su parte, Jefferies considera que la operación podría resultar “atractiva desde el punto de vista financiero sobre el papel, pero menos convincente desde la perspectiva de la construcción de la cartera”, ya que añadiría complejidad en medio de una reestructuración en curso y “no aborda el comportamiento de combinación de valores ni la posible rotación de categorías”.
Por su parte, los analistas de Barclays creen que la operación, de salir adelate, “desviaría a Estée Lauder de su rumbo” ya que consideran que la empresa con sede en Barcelona no encaja con la reorganización de Estée Lauder, incluido su plan de centrarse en fragancias de nicho y de lujo (solo representan alrededor del 15% de la cartera de Puig).
Las acciones de Estée Lauder han subido durante el último año gracias al optimismo sobre la estrategia de reestructuración del director ejecutivo Stephane de la Faverie. Aun así, las últimas previsiones de la empresa de belleza decepcionaron a los inversores. De la Faverie reconoció que “queda mucho por hacer” durante una conferencia telefónica con analistas.
Puig también ha experimentado grandes cambios y recientemente ha anunciado un nuevo director ejecutivo. Marc Puig, miembro de la familia fundadora, renunció a ese cargo, aunque sigue siendo presidente ejecutivo, centrándose en fusiones y adquisiciones.