Jacques Hirsch (Carmignac): “El riesgo real para la Bolsa es un alza de la inflación en EE UU y hay motivos para ello”
El experto es uno de los gestores del fondo estrella de la firma francesa, el Carmignac Patrimoine. Cree que parte de la defensa europea ya no cotiza a niveles realistas y aplaude el crecimiento económico español
Los albañiles que reforman una de las oficinas del número 24 de la plaza Vendôme, en París, no son los únicos preocupados por el cobre en ese edificio de tres plantas del siglo XVII, situado frente a uno de los hoteles más lujosos del mundo, el Ritz. Al otro lado del patio interior del número 24 se encuentran las oficinas de una de las gestoras más prestigiosas de Europa, Carmignac (con 40.000 millones de euros en activos bajo gestión), que ve en el metal rojo una pieza, aunque modesta, de su estrategia para protegerse frente a un repunte de la inflación, “el verdadero riesgo en la Bolsa”, seg...
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Los albañiles que reforman una de las oficinas del número 24 de la plaza Vendôme, en París, no son los únicos preocupados por el cobre en ese edificio de tres plantas del siglo XVII, situado frente a uno de los hoteles más lujosos del mundo, el Ritz. Al otro lado del patio interior del número 24 se encuentran las oficinas de una de las gestoras más prestigiosas de Europa, Carmignac (con 40.000 millones de euros en activos bajo gestión), que ve en el metal rojo una pieza, aunque modesta, de su estrategia para protegerse frente a un repunte de la inflación, “el verdadero riesgo en la Bolsa”, según dice Jacques Hirsch (1976, París), uno de los principales gestores de la firma.
Experto en análisis macroeconómico, Hirsch se preocupa en especial por una subida acelerada de los precios en EE UU, la referencia para los mercados financieros. Al mismo tiempo, el gestor no se deja amedrentar por la inestabilidad generada por Donald Trump en el ámbito internacional. Hirsh, que llegó a la firma francesa a finales de 2023, es uno de los cinco gestores del fondo estrella de Carmignac Patrimoine, que arroja una rentabilidad anual del 26,3% en la última década.
Pregunta. ¿Qué espera para los mercados en 2026 tras la crisis en Groenlandia y la amenaza de la vuelta de la guerra arancelaria?
Respuesta. Vemos un escenario bien constructivo, con el crecimiento económico fuerte, los activos en alza y una liquidez abundante. La realidad es que el mercado está relativamente distendido ante la volatilidad en la política. La Bolsa cayó un 2% con el episodio de Groenlandia, algo relativamente mínimo si se compara con lo ocurrido en la guerra arancelaria. Lo verdaderamente llamativo es que, pese a acontecimientos bastante graves el año pasado, los mercados solo han vivido un episodio relevante de volatilidad, entre marzo y abril. Desde entonces, el alza ha sido prácticamente ininterrumpida.
P. ¿No les preocupa una vuelta de la escalada geopolítica en Groenlandia?
R. Trump ya no puede hacer cualquier cosa, porque hay elecciones de medio mandato a final de año y Groenlandia no es una prioridad para los estadounidenses. Lo que hoy realmente les preocupa es el encarecimiento del coste de la vida.
P. ¿Le preocupan los niveles de inflación en EE UU?
R. El verdadero riesgo en la Bolsa del que nadie habla es un repunte de la inflación. Si los precios suben de forma inesperada, los tipos de interés aumentarán y se volverán más volátiles. Ese comportamiento errático se trasladará a las acciones y provocará daños en las Bolsas. La Reserva Federal no podrá continuar con los recortes de tipos que han impulsado los mercados si acelera la inflación en EE UU. Y hay buenos motivos para pensarlo.
P. ¿Qué señales ve de esa tensión en los precios?
R. El crecimiento económico en EE UU sigue siendo sólido y hay fuertes restricciones a la inmigración. Si hay menos mano de obra, los salarios tienden a subir, sobre todo en los sectores que necesitan una gran cantidad de trabajadores poco cualificados. Ahí se producirá más inflación. A esto se suman unos déficits presupuestarios casi fuera de control, en los que al final se reparten cheques a todo el mundo, lo que también resulta claramente inflacionista.
P. ¿El dólar seguirá a la baja?
R. Creo que sí. El dólar sigue estando relativamente caro en términos históricos como apuntan muchos modelos clásicos de valoración, incluso algo tan sencillo como la paridad de poder adquisitivo. En segundo lugar, existen dudas reales sobre la solidez de las instituciones. Si es el caso, creo que las autoridades preferirían un dólar débil antes que unos tipos elevados.
P. ¿Le preocupa el relevo de Jerome Powell en el mando de la Fed, a partir de mayo?
R. Los mercados ya están descontando dos bajadas de tipos de interés, así que ese cambio ya está prácticamente reflejado. Además, Kevin Warsh, el candidato nombrado por Trump, procede de la propia Reserva Federal, lo que debería ayudar a aliviar posibles preocupaciones sobre la independencia de la institución.
P. ¿Cómo se protege Carmignac ante el riesgo del repunte de la inflación?
R. Con posiciones explícitas en inflación [derivados] y materias primas, como el oro y el cobre a través de posiciones en las mineras, en especial en América Latina. Y contamos con divisas que se deben apreciar en medio de la pérdida de valor del dólar. Tenemos posiciones relativamente elevadas en el real brasileño, el peso mexicano, el peso chileno y el dólar australiano. Australia no es en absoluto un país emergente, pero existe una clara relación con las materias primas.
P. ¿Queda recorrido para el oro, en alza desde hace tres años?
R. El oro ha subido mucho, eso es cierto, pero sigue siendo una buena protección, como lo vimos cuando repuntó con fuerza tras las amenazas de aranceles por Groenlandia. La demanda de los bancos centrales continúa y sigue siendo elevada: sólo el Banco Central de Polonia recién anunció que iba a comprar 150 toneladas de oro, un 5% de la producción mundial de oro. Además, lo que no vemos en el mercado del oro son las señales clásicas de sobrecalentamiento del sector minero, como muchas fusiones y adquisiciones. Tampoco vemos un exceso de inversión en capex, ni valoraciones desorbitadas. Por todo ello, mantenemos el oro, a través de las mineras, con en torno al 2% y 3% de la cartera.
P. La desconfianza hacia EE UU ha favorecido también la renta fija en Europa. ¿Qué esperan para la deuda europea en 2026?
R. Los tipos europeos, y en particular los alemanes, ofrecen hoy cierto valor. Si miramos los tipos a diez años en Alemania, que están en torno al 2,90%, son bastante comparables a los niveles que vimos en el momento del anuncio de un gran estímulo fiscal. ¿Pueden subir un poco más? Quizá. Podrían subir 10, 15 o incluso 20 puntos básicos, pero no creo que puedan subir mucho más.
P. Los compromisos de gasto público en el rearme europeo han impulsado a la defensa en Bolsa. ¿Se materializarán este año? Y si no, ¿sigue habiendo recorrido para el sector?
R. En Alemania ya ha empezado. También se habla de ello en Francia y en Reino Unido. ¿Va a materializarse todo en 2026? No. Pero el proceso está bastante avanzado. Nosotros tenemos exposición a algunas compañías del sector, no a todas, pero sí a algunas como BAE Systems. Pero no tenemos Rheinmetall ni Leonardo. Hay empresas que han subido muchísimo y cotizan a valoraciones que no nos parecen realistas, como un ratio precio-beneficio de 40 veces. Otras se han quedado rezagadas, y esas son las que nos interesan.
P. España encadena tres años como la economía con mayor crecimiento de Europa. ¿Qué sectores o valores españoles le parecen más interesantes?
R. Hemos estado expuestos a la banca, porque ese sector se beneficia del repunte de la economía, que en España ha sido fuerte y deberá mantenerse. Nos gusta la naturaleza del crecimiento español: no es únicamente turismo, cuando se analizan los datos. Hay otros sectores que son absolutamente florecientes, por ejemplo, todo lo que está relacionado con los centros de datos. España se comporta mucho mejor que otros países periféricos como Italia, porque tiene una gran ventaja: los costes de la energía, en particular de la electricidad, son inferiores a la media europea.
P. ¿Qué valores españoles tienen en sus carteras?
R. Tenemos al BBVA en varias de ellas.
P. Una de las especialidades de Carmignac es la tecnología. Desde la gestora, no creen que haya una burbuja de la IA. ¿Por qué?
R. Más allá de que no estamos viendo un fuerte aumento de la volatilidad, como el que se observó en el sector financiero en 2005-2006 o en el tecnológico en 1998-1999, no todas las compañías están endeudadas y, cuando lo están, el nivel de deuda no siempre es elevado. Tampoco hemos visto otro elemento habitual de las burbujas, como muchas ampliaciones de capital o numerosas salidas a Bolsa, que suelen producirse cuando quienes están en el centro de una burbuja son conscientes de ello y buscan vender sus participaciones. Las cifras actuales son incluso inferiores a las de 2021. ¿Existe un riesgo de burbuja? Sí, pero no nos parece en absoluto evidente que la burbuja ya esté formada a un horizonte de 6, 9 o 12 meses.