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En colaboración conLa Ley

Guía sobre las nuevas extensiones web .eat, .fly y .here: cómo registrarlas y esquivar los fraudes

Google lanza tres nuevos dominios para empresas de alimentación, viajes y negocios locales; el registro prioritario comenzó el pasado 1 de septiembre

Virtual domain names, internet conceptbymuratdeniz (Getty Images)

Las empresas tienen una nueva oportunidad para reforzar la protección de sus marcas en internet. La semana pasada Google Registry abrió el plazo para registrar tres nuevos dominios bajo tres extensiones: .eat, dirigida al sector de la alimentación y la restauración; .fly, para aerolíneas, agencias de viajes; y .here, pensada para negocios locales, guías comunitarias y creadores de contenido.

La principal novedad que trae estas terminaciones no solo se limita a identificar una dirección en internet, también pueden informar sobre la actividad o sector de la empresa y ayudar a entender al consumidor qué encontrará al acceder a la página. “Son extensiones que pueden reforzar la identidad de marca, mejorar el recuerdo de una dirección web y aportar coherencia a campañas o servicios muy orientados a un sector específico”, señala Rocío Peris, agente de propiedad industrial y directora de desarrollo de negocio en Pons IP.

Este periodo está reservado a los titulares que hayan inscrito previamente sus marcas en el Trademark Clearinghouse. Se trata de una base de datos internacional que verifica los derechos de las marcas y permite acceder de forma prioritaria al registro de nuevos dominios. La inscripción también permite recibir avisos en caso de que un tercero registre un dominio similar al suyo. Sin embargo, no bloquea el registro de dominios por terceros ni determina si existe una infracción.

El plazo prioritario estará abierto hasta el 9 de noviembre. Entre el 10 y el 16 de noviembre tendrá lugar una fase de acceso anticipado y a partir del 17 de noviembre comenzará la disponibilidad general, momento en el que cualquier interesado podrá solicitar los nombres que continúen libres.

Estas extensiones pueden hacer que el dominio sea más descriptivo y fácil de recordar, al relacionar directamente la marca con una actividad, un producto o una campaña. No obstante, advierte Lucía Palomino, abogada del área de marcas en Elzaburu, utilizar una nueva extensión no proporciona, por sí solo, una ventaja en el posicionamiento en los buscadores. “Una extensión bien escogida puede ayudar a que la dirección sea más expresiva y a asociarla con una actividad, un producto o una campaña”.

Es importante tener claro que no todas las denominaciones empresariales pueden incorporarse al Trademark Clearinghouse. Como regla general, deben ser marcas registradas y en vigor; no basta con haber presentado una solicitud de marca que todavía no ha sido concedida. Pueden acceder marcas nacionales o regionales, entre ellas las marcas de la Unión Europea, así como determinados signos reconocidos específicamente por una ley o un tratado, explica Palomino. También pueden admitirse marcas figurativas, cuando contengan elementos denominativos predominantes, claramente distinguibles del componente gráfico, añade la abogada.

¿Una nueva alternativa?

La llegada de estos dominios plantea si pueden llegar a sustituir las clásicas extensiones como .es o .com. “A corto plazo, lo más habitual será verlas como complemento”, sostiene Peris. Por ahora, estos dominios siguen concentrando buena parte del negocio digital –al cierre del segundo trimestre de 2026 existían más de 400 millones de nombres de dominio registrados en el mundo, y solo el .com concentra más de 166 millones–.

Precisamente, esa demanda ha reducido las opciones disponibles para las empresas. David Gómez, socio director de Baylos | Abion, advierte de que “existe una gran saturación en el registro de dominios .com”, donde muchos nombres atractivos o similares a marcas registradas llevan años ocupados. Esta situación, explica, dificulta que algunos negocios encuentren una dirección breve y adecuada para su marca. Las nuevas extensiones pueden ofrecer una alternativa a aquellas empresas que no hayan logrado registrar su denominación bajo .com o .es. “Encontrar una dirección breve, reconocible y coherente con una marca es cada vez más difícil”, considera la abogada Rocío Peris.

Gómez cree que, en el caso de empresas consolidadas, las nuevas extensiones se utilizarán inicialmente junto a las direcciones tradicionales, es decir, serán complementarias, no sustitutas. Y en cualquier caso estos nuevos dominios necesitarán tiempo para ver cómo son aceptados y valorados por el público en general”. No hay que olvidar que cambiar de dominio en internet puede ser una estrategia no exenta de riesgos: puede tener efectos sobre el posicionamiento en buscadores, el correo electrónico y la relación de la empresa con sus clientes.

En algunos casos, reconoce Palomino, estas extensiones pueden funcionar especialmente bien como dominio principal si la extensión forma parte del mensaje de la marca. En otros, puede resultar más conveniente utilizarlas como complemento del .com o del .es, por ejemplo, para una campaña, una línea de negocio o un servicio específico.

Riesgos

El lanzamiento de estas extensiones también abre un foco de riesgos si un tercero se adelanta y registra un dominio con una marca ajena más una terminación de nuevo cuño. “Puede inducir a error a los consumidores y dar lugar a fenómenos como el cybersquatting, phishing, fraude, suplantación de personalidad, falsificación o captación de datos de clientes”, enumera David Gómez. Sin embargo, recuerda el abogado, siempre se puede intentar bloquear un dominio ilícito.

El perjuicio dependerá en buena medida del uso que se haga de la dirección. “Pueden producirse situaciones de confusión para los consumidores, desvío de tráfico, daños reputacionales o incluso fraudes vinculados a la suplantación de identidad”, subraya Rocío Peris.

Las empresas cuentan con varias herramientas legales para defenderse de estas conductas. Además de acudir a los tribunales, pueden utilizar procedimientos especializados para reclamar la transferencia, cancelación o suspensión de un dominio registrado de forma abusiva. Sin embargo, actuar con rapidez es imprescindible. “La vigilancia por parte de las empresas es muy importante para detectar estos dominios y actuar antes de que el daño reputacional o comercial sea mayor”, apunta Palomino. Aunque existen vías para recuperar dominios, Peris insiste en que prevenir es más eficaz que litigar después.

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