Los clientes ya exigen a los bufetes saber qué documentación ha sido redactada con IA y en qué porcentaje
Las grandes compañías presionan para introducir cláusulas para controlar el uso de estas herramientas

Las compañías no quieren que les den gato por liebre con la inteligencia artificial. Por ello, están exigiendo a sus propios abogados transparencia en el uso de estas herramientas. La cuestión ha llegado a tal punto que las grandes carteras, con mayor poder de negociación, presionan para introducir en sus contratos de encargo cláusulas para conocer de antemano qué documentos serán redactados por IA, en qué porcentaje o qué herramientas intervendrán en el trabajo; incluso para prohibirla en ciertas tareas.
A priori es razonable, habida cuenta de que los servicios jurídicos pueden generar facturas millonarias e implican manejar información de alto voltaje. El recelo existe en una doble vertiente: por un lado, los clientes quieren asegurarse de que sus asuntos legales son redactados por abogados de carne y hueso y no por máquinas. Y, a la par, las empresas quieren asegurarse de que sus documentos oficiales no acaban en manos extrañas o viajan a servidores desconocidos.
Daniel Sáez, socio director de procesal y arbitraje de Auren Legal, abrió este melón en el acto de presentación de Allegra IA, la herramienta de inteligencia artificial de Aranzadi LA LEY, que tuvo lugar este martes en Madrid. Frente a más de 300 asistentes, Sáez aseguró que cada vez más clientes exigen saber si sus abogados utilizarán inteligencia artificial. Por ejemplo, en el caso de un informe o escrito judicial, quieren conocer exactamente qué porcentaje ha sido redactado con la máquina.
El asunto va un paso más allá. El socio aseguró que es cada vez más común exigir cláusulas que vetan la inteligencia artificial en ciertos encargos. “Hay grandes clientes que indican en los contratos que no quieren que los despachos utilicen la inteligencia artificial”, aseguró.
En la cita, el abogado predijo que la irrupción de las herramientas de inteligencia artificial puede suponer el fin de la tarifación por horas. Una predicción en la que en el último año ya han coincidido varios analistas del sector. Además, remarcó que, en términos generales, y a pesar del recelo en cuanto a la transparencia, los clientes están contentos con los resultados de la IA.
El gran peligro: las alucinaciones
Desde su irrupción en 2023, la inteligencia artificial ha revolucionado el negocio legal con visos a alterar su estructura de facturación, sus dinámicas de trabajo y las relaciones de enseñanza entre los jóvenes y los perfiles sénior.
En el evento de Aranzadi LA LEY, que tuvo lugar en el Teatro Luchana de Madrid, esta fue una idea vertebral: las compañías exigen garantías a sus bufetes. No quieren que sus asuntos o documentación sensible sean tratados por herramientas que no sean fiables.
Es un miedo entendible habida cuenta de los numerosos casos de negligencia en torno a la inteligencia artificial que han saltado a prensa en los últimos años, y que salpican tanto a abogados como jueces. Como se expuso en el acto, un estudio del investigador francés Damien Charlotin (que puede consultar aquí) ya ha documentado en torno a 1497 resoluciones de jueces que detectan citas y referencias falseadas y escritas por inteligencia artificial.
Empuje a la rentabilidad
Pero, en el otro lado de la balanza, la inteligencia artificial ha abierto interesantes vías de negocio para las firmas legales, que han visto un filón de rentabilidad. No hay que olvidar que, hasta el momento, los bufetes utilizaban una cantidad ingente de recursos en tareas documentales y administrativa.
Ahora esta carga de trabajo tiene ahora fecha de caducidad. “La inteligencia artificial nos permite gestionar mucha información y sintetizarla, trabajar y contestar demandas con más rapidez y con mayor tranquilidad”, expuso en la misma mesa Manuel Castro-Rial, socio director del despacho jurídico Castro-Rial Abad.
Por su parte, José Luis Velázquez, director de la asesoría jurídica de prestaciones de FREMAP, anticipó que la inteligencia artificial será útil para detectar abogados quemados, es decir, medir cargas de trabajo de forma automática y “excesos de tareas”.
Desde una perspectiva pública, María Esther Trujillo, directora técnica del Cabildo de Tenerife, reveló que la Administración comanda estudios para aplicar la inteligencia artificial en los concursos de mérito, para “extraer metadatos de expedientes públicos complejos”, que pueden contar “con miles de páginas”. Trujillo aseguró que la IA ya es un factor clave en la toma de decisiones públicas.