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En colaboración conLa Ley

Arranca la Liga 2026 del M&A verde: Baker McKenzie y Uría Menéndez se reparten el liderato

El ‘ranking’ de bufetes TTR Data del primer trimestre del año confirma la desaceleración en transacciones de energía renovable. DLA Piper, Cuatrecasas y Pérez-Llorca, en el podio

Belén Trincado Aznar

Baker McKenzie se alza con el oro al despacho con operaciones de más importe en el arranque de la liga 2026 del M&A verde, en dura competencia con DLA Piper. Mientras, Uría Menéndez se escapa en solitario como líder por volumen de deals o número de transacciones asesoradas. La foto del primer trimestre de los bufetes más relevantes en el sector de energías renovables en España muestra una competición de alto voltaje, con hasta siete firmas pugnando en cabeza. Baker McKenzie lidera la tabla por importe global de transacciones con 3.648,93 millones de euros, según los datos de la plataforma TTR Data. La oficina española dirigida por Rodrigo Ogea y Mireia Sabaté se impone a DLA Piper, segundo con el mismo importe total, pero con dos operaciones menos. Las seis operaciones asesoradas por Uría Menéndez otorgan a la firma capitaneada por Antonio Herrera el oro al bufete más activo. A la zaga, un cuarteto de firmas en el que logran subirse al podio Cuatrecasas y Pérez-Llorca.

El sector del M&A verde sigue envuelto en un cambio de ciclo cada vez más evidente: los compradores miran con lupa cada operación, mientras bancos y capital privado endurecen las condiciones para el acceso al crédito en un clima geopolítico cada vez más incierto con la guerra en Irán como telón de fondo. El sol y el viento español siguen atrayendo al capital, si bien cada vez se cierran más proyectos hibridados y se pone el foco en infraestructuras de almacenamiento.

Las cifras hablan por sí solas: “El mercado español de M&A en energías renovables atraviesa este año un claro cambio de dinámica transaccional. En términos interanuales, el volumen invertido ha disminuido un 73,9%, desde 4.764 millones de euros en 2025 hasta 1.242 millones en 2026”, señala Marcela Chacón, portavoz de TTR Data. La contracción también se refleja en el número de deals, que ha descendido un 27,5% (de 51 a 37 transacciones). Atrás quedó el apetito por los megadeals: “Hoy el inversor exige activos operativos, estabilidad de caja, almacenamiento y capacidad de gestión de volatilidad”, detalla.

Marcadores

Baker McKenzie lidera el ranking de despachos con operaciones de mayor importe en el primer trimestre de 2026, con un total de 3.648,93 millones de euros en tres transacciones. Mismo marcador que anota DLA Piper, segundo al registrar dos deals menos. La confidencialidad de la cuantía de algunas operaciones –el cliente manda– mengua el resultado real de Baker. Uría Menéndez es tercero, con un global de 477,2 millones. Cuatrecasas ocupa el cuarto puesto con 360 millones, mientras que Pérez-Llorca, con 332,19 millones, le pisa los talones. Les siguen un trío de bufetes que supera los 100 millones, por este orden: Ashurst (150), Watson Farley & Williams (130) y A&O Shearman (100). La oficina dirigida por Ignacio Hornedo viene de liderar la tabla anual en 2025. Cierran la tabla Montero Aramburu & Gómez-Villares Atencia, con 61,7 millones de euros acumulados, y Addleshaw Goddard y Dentons con 30 millones cada uno.

Uría Menéndez encabeza la clasificación de los bufetes goleadores al registrar seis deals hasta marzo. La firma liderada por Antonio Herrera ya consiguió el oro en esta categoría en la foto final de 2025. Le siguen un cuarteto de firmas con cuatro operaciones: el valor global de las mismas aúpa en el podio a Cuatrecasas (segundo) y Pérez-Llorca (tercero). Watson Farley & Williams (WFW) se sitúa cuarto, por delante de Gómez-Acebo & Pombo. Baker McKen­zie, líder por importe, ocupa la sexta plaza con tres deals, seguido de Garrigues y Andersen, que anotan dos operaciones cada uno. Cierran esta clasificación DLA Piper y Ashurst, ambas con una transacción.

Cautela inversora

Los abogados que lideran estas complejas negociaciones reconocen que el mercado de renovables sigue mostrando una clara desaceleración. En 2025, “las operaciones cayeron aproximadamente un 30%, reflejando un entorno de mayor incertidumbre y selectividad inversora”, afirma Antonio Morales, socio de Baker McKenzie y líder del departamento de derecho público, infraestructuras y energía. No obstante, apunta, “las renovables continúan siendo el eje del M&A energético, concentrando alrededor del 85% de las operaciones”.

El capital sigue apostando por España, pero de manera más selectiva. “Las operaciones son más lentas, se miran mucho más”, resume Pablo Echenique, socio del departamento de corporate M&A de DLA Piper España y responsable de energía. El abogado indica que hay más burbujeo en la franja media-alta del mercado y que “los grandes inversores encajan mejor las turbulencias de la fotovoltaica”.

Ignacio Álvarez Couso, socio del equipo de energía de Uría Menéndez, destaca las dificultades “para alinear las expectativas de compradores y vendedores”. El letrado pone el dedo en el creciente apetito inversor por el almacenamiento y en la preferencia “por la eólica frente a la solar fotovoltaica, con un mayor interés por los activos hibridados o con hibridación avanzada”. El hidrógeno verde, añade, no está suficientemente maduro de momento para competir con el biogás y el biometano.

El precio en mínimos de la electricidad está bajando el suflé. En este contexto, José Luis Rodríguez, socio coordinador de M&A infraestructura y energía de Cuatrecasas, explica que “los inversores diseñan fórmulas, por ejemplo, la activación de demanda asociada, para conseguir que los activos de generación resulten rentables en todo caso”. “Como tendencia positiva, el cada vez mayor número de transacciones de activos de almacenamiento (baterías)”, agrega.

Alejandro Alberte, socio de corporate de Pérez-Llorca, coincide en que el mercado vira hacia operaciones más sofisticadas y complejas, “dejando al lado las compras de carteras de proyectos solares greenfield [desarrollados desde cero] o similares”. Ahora el capital se moja por “activos en operación, con protagonismo de la hibridación y repotenciación”. El abogado subraya el apetito por los centros de datos, unas instalaciones vinculadas a grandes consumidores.

“La corrección de valoraciones está siendo especialmente exigente en proyectos greenfield y plataformas que exigen un gran apalancamiento”, coincide la portavoz de TTR Data, Marcela Chacón, quien pone el dedo en la “necesidad urgente de inversión en infraestructuras de almacenamientor” y augura para el segundo semestre “menos deals especulativos y más adquisiciones enfocadas en verticales y más de rentabilidad recurrente en entornos energéticos complejos tanto en el país como en la región”.

Tendencias

La incertidumbre y los precios bajos han desplazado el interés del inversor hacia activos “con mayor visibilidad y estabilidad de ingresos; como consecuencia los procesos de M&A son más largos y complejos”, resume Antonio Morales (Baker). Una situación que impulsa el recurso a “estructuras como earn-outs”, mecanismo en la compraventa de empresas donde una parte del precio de venta no se paga al contado, sino de forma aplazada y condicionada al rendimiento futuro del negocio.

La eólica sigue resistiendo el embate, pero en “fotovoltaica es vital hibridar proyectos”, señala Pablo Echenique (DLA Piper). “Una de las claves es tener el músculo financiero necesario para hibridar”, refuerza. El abogado apunta que ya se empiezan a ver “titulaciones de negocio para recabar financiación de los mercados destinada a baterías”. Es decir, empiezan a estructurarse operaciones en las que los ingresos futuros de proyectos de baterías se empaquetan y se convierten en bonos que se venden a inversores, como forma alternativa a la deuda bancaria para financiar ese tipo de activos.

“Los compradores tratan de evitar el riesgo de desarrollo y construcción, por lo que priman las operaciones sobre activos operativos o las compras de proyectos condicionadas a que estos inicien su operación comercial”, reconoce Ignacio Álvarez Couso (Uría Menéndez).

José Luis Rodríguez (Cuatrecasas) apunta tres tendencias. En primer lugar, el incremento en la tipología de tecnologías: “Además de activos eólicos y fotovoltaicos, estamos viendo en 2026 un número significativamente creciente de operaciones de baterías”. En segundo lugar, “la exigencia de que los activos estén en operación”. Y, por último, “operaciones en situaciones de distressed [estrés o crisis], con precios muy reducidos y donde los vendedores están incentivados por el riesgo de pérdida del proyecto por dificultades de atender los compromisos financieros necesarios para su desarrollo".

Crisis geopolítica

Los socios coinciden en que la situación en Oriente Próximo solo influye de manera indirecta en el mercado español. Antonio Morales (Baker McKenzie) admite que la crisis está “elevando la volatilidad de los precios, la inflación y el coste del capital”. Sin embargo, no cree que esté restando apetito a los fondos soberanos del Golfo. Y es que, dice Pablo Echenique (DLA Piper), España es un país menos expuesto a la guerra de Irán “por su mix energético y menor dependencia de los hidrocarburos del golfo Pérsico”.

Ignacio Álvarez Couso (Uría Menéndez) señala que aún no se aprecia un impacto en los contratos de M&A ni en la due diligence (comprobaciones debidas) legal, si bien reconoce que se manejan ciertas cláusulas de “efecto sustancial adverso”. Estipulaciones que funcionan como un airbag al permitir renegociar o, incluso, resolver contratos si el entorno varía significativamente.

Antonio Morales (Baker) reconoce que los riesgos derivados del contexto geopolítico “se están incorporando de forma explícita tanto en la due diligence como en la documentación contractual de las operaciones". Por un lado, el abogado explica que en la fase de análisis “se ha intensificado la revisión de sanciones, compliance, contrapartes y exposición a riesgos geopolíticos". Asimismo, agrega, “las valoraciones se están ajustando para reflejar mayores tasas de descuento y escenarios más conservadores”. En el plano contractual, coincide con Álvarez-Couso, “se observa un refuerzo de cláusulas de protección, como MAC [cambio adverso relevante, por sus siglas en inglés], garantías ampliadas y compromisos de cumplimiento”. Si bien las estipulaciones MAC, puntualiza, se usan menos en Europa continental.

El acceso al crédito también se puede complicar en este escenario. “Cuando una operación requiere financiación de terceros, las entidades bancarias también pueden adoptar una posición de mayor cautela ante la incertidumbre geopolítica”, reconoce Dídac Severino, socio de corporate de Pérez-Llorca.

“La situación geopolítica está teniendo un impacto grande en la determinación de los términos económicos de las operaciones y en las condiciones de financiación”, concuerda José Luis Rodríguez (Cuatrecasas

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