La música en directo bate récord en España y consolida su crecimiento de la mano de los macroconciertos
Artistas como Sabina, Manuel Carrasco o Aitana lideraron la recaudación del sector el año pasado, que ingresó más de 800 millones de euros, un 11% más que en 2024


Los conciertos y la música en directo recaudaron en España unos 807 millones de euros en 2025, un 11,2% más que el año anterior. Es la primera vez que el sector supera la barrera de los 800 millones y también el cuarto año consecutivo de crecimiento desde el desplome provocado por la pandemia.
Son datos del último Anuario de la Música en Vivo de la Asociación de Promotores Musicales (APM). “Podríamos hablar ya de un crecimiento estructural de la música en directo”, asegura el presidente de la asociación, Pascual Egea. “Desde 2022 hasta ahora solo hemos crecido, y casi hemos doblado las cifras de 2019”, apunta.
Cada vez hay más grandes recintos dedicados, total o parcialmente, a espectáculos de música en directo. También llegan a España más giras internacionales con grandes producciones, como pueden ser la de la propia Rosalía, la de Bad Bunny o los anticipados once shows de Shakira para este otoño, que se celebrarán en un estadio diseñado a medida por la artista en Madrid.
“Existe un mejor trato a los espectadores, más servicios, muchos factores que consiguen que al público le apetezca ir a un evento musical y pasarlo bien”, explica Egea. Los datos de la APM reflejan una evolución hacia los macroeventos, hacia el espectáculo musical entendido como experiencia.
El crecimiento del sector puede explicarse por varios motivos. Por el cambio de hábitos y la revalorización de los espacios de ocio al aire libre que trajo consigo la pandemia, por ejemplo. Pero para las asociaciones de la industria, la alta recaudación responde mayoritariamente “al momento de bonanza económica” que vive España.
“La cultura y el ocio son bienes de segunda necesidad. España se ha convertido en un gran foco de atracción sencillamente porque la economía española va bien”, explica Francisco López Martín, presidente de la Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo (ARTE).
A ello se suma el buen clima de España, un público entregado a sus artistas favoritos y muy agradecido, y una infraestructura profesional “que no tiene nada que envidiar a la de Londres o Nueva York”, asegura López. Es el pack completo que ha convertido a España en un país vital para los músicos internacionales y sus grandes giras.
Aun así, el público español se sigue debiendo a sus artistas nacionales, que fueron los protagonistas del récord de recaudación del año pasado. De las diez giras más multitudinarias y rentables de 2025, siete fueron nacionales. Joaquín Sabina, Manuel Carrasco, Dellafuente, Aitana o Arde Bogotá figuran entre los nombres que más público movilizaron.
Sabina reunió a 383.633 fans en los 41 conciertos de su gira Hola y Adiós. Agotó los tiques para todos ellos. Le sigue de cerca Manuel Carrasco, que con su Tour Salvaje movilizó a 367.256 espectadores en 31 fechas. Un poco más lejos, en el tercer puesto, está Antonio Orozco, que vendió 170.378 entradas en 32 conciertos.
El panorama se inclina de nuevo hacia los grandes eventos con los siguientes cantantes en la tabla. Aitana —153.198 entradas vendidas—, Dellafuente y Lola Índigo, entre otros, aglutinaron también a cientos de miles de fans en sus conciertos, con la diferencia de que lo hicieron únicamente en un par de fechas. El cantante granadino obtuvo una media cercana a los 59.000 espectadores por cita, la más alta entre los artistas nacionales. Aitana firmó unos 50.000 por actuación, y Lola Índigo superó los 35.000. Menos conciertos, pero más masivos, con una rentabilidad por fecha mucho mayor.
Para la APM, este doble modelo —giras largas frente a macroconciertos puntuales— explica parte del crecimiento del sector. “Las giras nacionales están funcionando muy bien y son uno de los principales motores del crecimiento”, sostiene la asociación.
La inflación del precio de las entradas
El aumento de la rentabilidad se puede explicar también por el incremento de los precios de las entradas. El coste se ha duplicado durante la última década, según las cifras del Libro Blanco de Ticketmaster. En 2015, el precio medio por boleto fue de 42 euros; en 2024, de 84. Esto, unido a los largos tiempos de espera online y las dificultades para hacerse con un asiento, ha levantado las críticas del público durante los últimos años.
Tanto Egea como López descartan que se trate de una subida arbitraria; aseguran que va de la mano del poder adquisitivo de la población y explican el incremento debido a la subida paralela de los costes de producción. “No es un capricho. Se debe al alza de costes de logística, de personal, de transporte, de hoteles, de todo”, explica Egea.
En el caso de los espectáculos masivos, que llevan además aparejada una producción cada vez más compleja, el riesgo económico es enorme. “Producir un estadio cuesta una millonada; igual el día del concierto hay 900 personas trabajando, que llevan ocho días montando. Pero eso el público no lo ve”, justifica López. Las asociaciones recuerdan además que este tipo de shows impulsan el turismo y tiene un impacto económico importante en los negocios cercanos a los estadios.
El presidente de ARTE aclara también que se ha instaurado la cultura del fomo —el miedo a no formar parte de algo, en inglés—, que propicia la compra de entradas. “Es como si no ver el concierto de Rosalía o Shakira supusiese perderse algo obligatorio”, dice.
Sobre esto, promotores y asociaciones recuerdan que la oferta de eventos sigue siendo amplia y que, de momento, los grandes shows no han hecho desaparecer a los pequeños. “Señalamos mucho el precio de los espectáculos número uno, pero todavía puedes ir a una sala y pagar quince euros por ver el concierto de un grupo de jóvenes con mucha calidad, que empuja la escena nacional”.

Uno de los problemas derivados de las grandes citas es la reventa especulativa de entradas, contra lo que las asociaciones principales aseguran estar luchando activamente. “Es una estafa al espectador”, critica Egea. “No hay que permitir que los sitios de reventa online existan, ni que estén bien posicionados en las plataformas", prosigue. La solución, sin embargo, es complicada: “Llevamos mucho tiempo intentándolo. Hemos puesto demandas, hemos hecho de todo, pero no terminamos de conseguirlo”.
Madrid, Cataluña y Andalucía ofertan el 63% del directo
El reparto territorial de la facturación, según los datos de APM, se mantiene igual que en 2024. La Comunidad de Madrid lidera el ranking con 237 millones de euros, un 27,95% más que el año anterior. Cataluña ocupa el segundo puesto con 163 millones —casi un 18% más— y Andalucía, aunque conserva la tercera posición, retrocede hasta los 108 millones, alrededor de un 6,5% menos.
López Martín ubica esto en un marco internacional: “Las grandes giras no pueden hacer diez conciertos en cada país. Madrid y Barcelona son los puntos fundamentales para una gira europea, igual que París o Berlín”.
No solo les va bien a las grandes arenas, de todas formas. Aunque con un crecimiento más moderado, los festivales siguen siendo los reyes del verano, y estos son uno de los encargados de llevar a artistas pequeños y reconocidos a todo el territorio. “Siempre tenemos el miedo a que colapsen, a morir del éxito, aunque siguen siendo los que dominan el panorama estival”, dice López.
Son parte importante de la facturación de estos últimos años. En 2025, el Arenal Sound, el Primavera Sound y el Viña Rock encabezaron el ranking por asistencia, con unos 300.000, 297.000 y 240.000 espectadores, respectivamente. Los cinco festivales más famosos del país, entre los que se incluyen también el Sonorama Ribera de Aranda de Duero y el Sónar de Barcelona, vendieron más de 1.198.000 entradas en conjunto.
Además, proliferan los festivales más pequeños en casi todas las provincias españolas, como es el caso del Amante en Borja, localidad aragonesa; Los Sentidos, en el municipio albaceteño de La Roda, o Sinsal, en Isla de San Simón, en las Rías Baixas.

A veces olvidados, pero parte inseparable de la cultura española, también contribuyen al reparto de la oferta los conciertos de las fiestas populares y municipales, el circuito que “goza de mejor salud”, en palabras de López Martín, en gran parte gracias a las inversiones públicas de los ayuntamientos. “Creo que es el circuito más fuerte de todos, una riqueza increíble que no tienen otros países europeos y que permite que en un pueblo de 3.000 habitantes se puedan ver conciertos de artistas nacionales”.
El eslabón más frágil del sector son, una vez más, las salas de pequeño y mediano aforo. Las asociaciones lamentan que el cuidado institucional hacia este circuito no sea el que merece. “No debe desaparecer. Tenemos que motivar o generar cultura en la gente joven de que hay que ir a las salas a ver conciertos para ver esos artistas que hoy son pequeños y mañana serán grandes”, pide Egea. López Martín es igual de contundente: “Las salas deberían tener el estatus de un teatro; si perdemos ese circuito, vamos a perder algo importante”.
Ni Egea ni López Martín creen que el sector esté cerca de tocar techo. “No veo nada que lo pueda frenar que no sea una crisis gordísima”, dice el director de la APM. López Martín apunta en la misma dirección: “Mientras haya economía y ganas de disfrutar en comunidad, el directo va a seguir funcionando”.
El reto, coinciden ambos, es que ese crecimiento no se lleve por delante los eslabones más frágiles de la cadena ni convierta el éxito de los macroeventos en un problema estructural para los nuevos artistas, algo que, de momento, ambos descartan.