Los relojes vintage de Cartier, a subasta en Sotheby’s: la colección podría llegar a venderse por 15 millones de dólares
Las subastas tendrán lugar en Hong Kong, Ginebra y Nueva York a finales de año

Una colección de relojes vintage de la firma del lujo Cartier, que abarca casi un siglo de los diseños más codiciados de la maison, se subastará en los próximos meses por la casa de subastas Sotheby’s. Bajo el título Las formas de Cartier: la mejor colección vintage jamás reunida, se espera que las piezas alcancen un valor superior a los 15 millones de dólares en las subastas que Sotheby’s celebrará en Hong Kong, Ginebra y Nueva York a lo largo de diciembre.
La colección contiene más de 300 relojes y representa un cuarto de siglo de coleccionismo por parte de un único experto que buscó los mejores ejemplares de cada uno de los talleres históricos de Cartier en París, Londres y Nueva York.
La pieza estrella de la subasta de Hong Kong será un exclusivo Cartier London Crash de oro amarillo de 1987, del que se cree que es uno de los tres únicos ejemplares fabricados ese año y cuyo valor se estima entre 400.000 y 800.000 dólares. El Crash, con su caja deliberadamente deformada, es uno de los diseños más famosos de la relojería, concebido originalmente en 1967 en los talleres de Cartier de Bond Street. Su silueta fundida y asimétrica no fue fruto de la casualidad, sino una creación de Jean-Jacques Cartier y su diseñador jefe, Rupert Emmerson. Se cree que entre 1967 y 1970 se fabricaron menos de una docena de ejemplares originales.
Más allá del Crash, la colección abarca todos los diseños de Cartier que han marcado una época, desde el Santos, el primer reloj de pulsera de la marca, hasta el Tank, el Baignoire, el Cintrée y el Octagonal.
“Esta colección es notable no solo por su amplitud, sino también por su profundidad, especialmente por su conjunto sin precedentes de piezas de Cartier London, muchas de las cuales se encuentran entre los ejemplos más importantes que jamás hayan aparecido en el mercado”, afirmó en un comunicado Sam Hines, presidente global de Sotheby’s Watches.
Cartier, la joya de la corona de Cie Financière Richemont, propiedad de Johann Rupert, está experimentando un renacimiento cultural. En su último ejercicio fiscal, Richemont registró unos ingresos récord, que superaron los 20.000 millones de francos suizos (25.000 millones de dólares), siendo su división Jewellery Maisons —impulsada por Cartier— el principal motor de crecimiento. El analista de Vontobel Jean-Philippe Bertschy estima que solo Cartier representa el 53% de las ventas totales de Richemont.
Esa potencia financiera se ve impulsada por un cambio generacional en cuanto a lo que se considera deseable. Cartier, que antes era dominio exclusivo de coleccionistas consagrados, se ha convertido en el símbolo de lujo por excelencia para los millennials y la Generación Z. Sus relojes lucen en las muñecas de Lana Del Rey y Dua Lipa, mientras que Timothée Chalamet y Dwyane Wade han consolidado su imagen de marca entre el público masculino.
Los Cartier vintage, en particular, se han convertido en la obsesión definitiva de los coleccionistas. A diferencia del mercado de relojes deportivos, objeto de gran especulación, las piezas históricas de Cartier premian el conocimiento experto y el dominio de referencias poco conocidas, marcas de contraste y procedencia de los talleres.
La producción de Cartier London, realizada durante la fase más experimental de la maison entre 1967 y 1974 bajo la dirección de Jean-Jacques Cartier, se considera una de las obras más atrevidas desde el punto de vista creativo de la relojería del siglo XX: piezas como el Decagonal, el Octagonal y el Asymétrique se fabricaron en cantidades muy reducidas y rara vez han salido a subasta.
Tras la primera subasta en Hong Kong el 24 de abril, las subastas de relojes importantes de Sotheby’s continuarán en Ginebra el 10 de mayo y en Nueva York el 15 de junio.