Los inversores soberanos se pasan a los ETF: el 39% los usa para ganar flexibilidad
Los fondos cotizados permiten replicar la evolución de un índice de acciones o bonos a un coste muy bajo


La adopción de fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) entre los inversores soberanos ha alcanzado un punto de inflexión. Según el último estudio global de Invesco, el 39% de estas instituciones ya recurre a estos instrumentos, consolidando su papel dentro de carteras históricamente dominadas por compras directas de acciones y bonos.
Los fondos soberanos son vehículos financieros propiedad de un Estado que se utilizan para administrar e invertir los recursos del país a largo plazo. Su creación se remonta a los años cincuenta, cuando los países petroleros se plantearon qué hacer con el inagotable caudal de dinero procedente de la exportación del oro negro. El mayor de todos es el de Noruega, y en conjunto manejan 14 billones de euros.
Durante décadas, tanto los fondos soberanos como los bancos centrales han priorizado estructuras de inversión propias, con un alto control operativo. Sin embargo, las exigencias de liquidez, eficiencia y rapidez en la ejecución están impulsando la adopción de ETF. Y también los bajísimos costes.
El avance no es homogéneo. La penetración alcanza el 58% entre los fondos soberanos de inversión, mientras que desciende al 31% en el caso de los bancos centrales. Este diferencial refleja objetivos distintos: mientras los primeros buscan herramientas para ajustar de forma táctica su exposición, los segundos utilizan los ETF como puente para acceder a determinados activos a un coste operativo menor. Por ejemplo, con cotizados que siguen índices de países emergentes.
La utilidad también difiere en función del perfil inversor. Josette Risk, responsable de Oriente Medio y África en Invesco, explica que están viendo "cómo los bancos centrales utilizan los ETF para un acceso eficiente a nuevas clases de activos, mientras que los fondos soberanos los utilizan para la flexibilidad táctica y la exposición selectiva".
Resiste y vencerás
Más allá del papel creciente de los ETF, el trasfondo del movimiento responde a un cambio más profundo en la forma en que los inversores soberanos abordan la construcción de carteras. La resiliencia ha pasado de ser una consecuencia de la diversificación a convertirse en un objetivo explícito.
El 71% de los bancos centrales y el 54% de los fondos soberanos considera que la resiliencia tiene ya un peso equivalente al de la rentabilidad en la toma de decisiones. La creciente exposición a shocks geopolíticos, desde el conflicto en Ucrania hasta las tensiones en Oriente Medio, está obligando a rediseñar estrategias para resistir escenarios más extremos.
En este contexto, herramientas como el análisis de concentración o las pruebas de estrés han ganado protagonismo. El 82% de los bancos centrales monitoriza activamente la concentración de riesgos en sus carteras, mientras que el 76% recurre a escenarios simulados para anticipar disrupciones.
Activos privados
La respuesta del capital a este entorno se traduce también en una rotación hacia activos privados —aquellos que no cotizan en mercados abiertos— capaces de combinar estabilidad y rentabilidad. Entre ellos, la infraestructura se ha consolidado como la gran beneficiaria. Su peso en las carteras soberanas ha pasado del 4,9% en 2022 al 9% en 2026, convirtiéndose en el activo alternativo de mayor crecimiento.
El interés responde a varios factores: la transición energética, el desarrollo de infraestructuras digitales y el auge de los centros de datos. Todos ellos están directamente vinculados tanto al crecimiento económico como a la seguridad energética, considerada el principal eje de resiliencia por el 80% de los inversores.
En paralelo, los mercados privados han reforzado su papel como motor de rentabilidad. El 65% de los fondos soberanos los identifica como una fuente clave de retornos, en un contexto en el que la renta variable cotizada se percibe cada vez más concentrada.
Inteligencia artificial
La inteligencia artificial emerge como otro de los vectores estructurales que están redefiniendo las carteras. El 77% de los inversores soberanos la considera una tecnología transformadora con un impacto que durará décadas, aunque trasladar esa convicción a la inversión no está exento de dificultades.
El principal obstáculo es la concentración. El 52% de los fondos soberanos identifica este factor como el mayor riesgo al invertir en IA, debido al peso dominante de un número reducido de grandes tecnológicas. Como resultado, el interés se está desplazando hacia áreas complementarias, como la infraestructura energética y la capacidad industrial.
Al mismo tiempo, las propias instituciones están integrando esta tecnología en sus procesos. El 69% ya utiliza IA en la gestión de inversiones, más del doble que en 2024, principalmente en tareas de análisis y generación de ideas.
La transformación de las carteras soberanas tiene lugar en un contexto en el que mantener horizontes de inversión largos resulta cada vez más difícil. El 39% de los fondos reconoce que su horizonte real es inferior al previsto, condicionado por la volatilidad y las expectativas de sus órganos de gobierno.
En conjunto, el estudio refleja una transición hacia modelos de inversión más flexibles, donde la diversificación ya no es solo una cuestión de activos, sino de herramientas. En ese escenario, los ETF han dejado de ser un instrumento accesorio para convertirse en una pieza cada vez más relevante en la gestión de uno de los capitales más influyentes del mundo.