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Wecamp, el ‘glamping’ de diseño que suma 16 destinos de turismo sostenible

Fundada en 2020, la plataforma factura ya cerca de 29 millones. Meridia Capital se ha fijado como meta duplicar la cifra de negocio en tres años

Interior de una tienda del ‘camping’ en el Parque natural del Cadí-Moixeró (Barcelona).Cedida

La pandemia encerró a medio mundo en casa y, de paso, alumbró una idea de negocio. A medida que las fases se sucedían quedaba claro que, cuando la situación se superara, muchos iban a querer salir al aire libre, pero no de cualquier forma. En 2020, Wecamp nació para dar respuesta a esa oportunidad con la intención de transformar el turismo en espacios abiertos en algo nuevo.

“Creamos un concepto de camping contemporáneo que no existía en España, combinando naturaleza, diseño y experiencia de cliente, y acercando el producto a unos estándares más próximos a la hostelería”, explica Marc Juncosa, director general de la compañía desde el año pasado. El resultado es lo que en el sector se ha dado a conocer como glamping: camping tradicional junto a iglús, tiendas y cabañas, además de servicios propios de un complejo vacacional.

Las primeras instalaciones abrieron sus puertas en el verano de 2022, en la Costa Brava y el Cabo de Gata. Cuatro años después, la firma opera ya 16 emplazamientos repartidos por seis de las comunidades de la Península y Portugal, todos ellos en destinos naturales, como Boltaña, en el Pirineo aragonés, o Santa Cristina d’Aro, en el Bajo Ampurdán. Este mismo 2026 se ha sumado uno más en Girona, inaugurado en abril, al que se unirá otro en Valencia, previsto para finales de año, lo que elevará el total de plazas de alojamiento a más de 3.000.

Inversión

En paralelo a su expansión, la facturación de la marca se sitúa ya en torno a 29 millones de euros, el doble que hace apenas dos ejercicios, habiéndose fijado el objetivo de volver a duplicar esa cifra en tres años. Detrás de ese desarrollo se encuentra el fondo Meridia Capital, presente desde el origen mismo del proyecto.

“La compañía nace como una iniciativa conjunta para la puesta en marcha de una plataforma escalable. En su fase inicial, participaba como inversor y propietario de los activos; con su crecimiento, esta relación se ha consolidado, siendo hoy el principal socio”, señala Juncosa. Igualmente, su estructura se ha ido ampliando, y combina un equipo corporativo en la sede de Barcelona con equipo en cada destino.

En todo momento, Wecamp ha apostado por un modelo de crecimiento flexible, incorporando activos tanto en propiedad como mediante acuerdos de gestión y alquiler, y sometiendo cada nuevo emplazamiento a un proceso de reposicionamiento antes de integrarlo en la red. Así, sus destinos combinan camping con una línea más próxima al alojamiento ecológico, manteniendo el objetivo de ofrecer una experiencia homogénea en todos ellos independientemente de su formato.

Un viajero que huye de la temporada alta

Perfil. El cliente tipo de Wecamp tiene entre 35 y 45 años, viaja en pareja o en familia y antepone la calidad al precio, además de tener sensibilidad hacia el turismo consciente y sostenible. El viajero nacional sigue siendo la base de la ocupación, especialmente en escapadas de fin de semana y en temporada baja. Mientras que el internacional, con Francia y Países Bajos como mercados principales y Alemania y Portugal como emergentes, genera estancias más largas y un mayor gasto medio.

Tendencia. Uno de los cambios más relevantes de los últimos años detectados por Wecamp es la desestacionalización progresiva de la demanda. Cada vez más viajeros, especialmente los de fuera de nuestras fronteras, evitan julio y agosto y optan por la primavera o el otoño, más propicios para el senderismo o el cicloturismo.

En este sentido, el mercado en el que opera la empresa está viviendo, a decir del director general de la marca, un momento de rápida evolución, con un número creciente de “operadores que buscan unas propuestas de mayor calidad, lo que refleja una tendencia clara”. Esta situación ha llevado a la compañía a ser más rigurosa en la selección de nuevos proyectos, a la vez que ha reforzado “la necesidad de seguir evolucionando y diferenciándonos a través de la consistencia de marca, la escala y la capacidad de ejecutar un modelo replicable”, concluye Juncosa.

Estancias sin alterar la naturaleza, el sello

El compromiso medioambiental de Wecamp se recoge en su eslogan As green as possible camps (“campings lo más verdes posible”). Un propósito que la compañía traslada a cada una de las decisiones de diseño y operación que se toman en la puesta en marcha de sus destinos: “Siempre es el proyecto el que se adapta al entorno, y no al revés”, afirma Marc Juncosa, su director general, quien asegura que la sostenibilidad no es un mero accesorio sino eje estructural del negocio.

Como ejemplo, sus instalaciones en Cádiz, ubicadas en una antigua dehesa, se elevan sobre el terreno para permitir el crecimiento de la vegetación y el paso de la fauna. Mientras que en las de Santa Cristina, junto a los bosques de Las Gavarras (Girona), se evitó la tala de cualquier árbol durante la construcción, “hasta el punto de que algunos forman parte de las propias terrazas”, apunta.

Este enfoque cuenta con el respaldo de certificaciones como Biosphere, un estándar internacional de sostenibilidad turística vinculado a los ODS de Naciones Unidas; Starlight, que reconoce la calidad del cielo nocturno y promueve el astroturismo; y Bike Friendly, que acredita la adaptación de los destinos al cicloturismo.

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