Williot, la empresa de moda masculina al estilo ‘british’, a la conquista de Latinoamérica
La firma alicantina se alía con el grupo Denim Deluxe para entrar en establecimientos multimarca de toda la región. Supera los 2,5 millones de facturación
Todo empezó con un perro llamado Williot. En 2007 fallecía el abuelo y patriarca de la familia Antón, vinculada durante más de seis décadas, primero, al negocio textil con varias tiendas en la provincia de Alicante, y después, a la fabricación de calzado para firmas internacionales de lujo desde la fábrica que levantaron en Elche, su ciudad natal. Sus hijos, Luis y José Antonio Antón, dos hermanos muy emprendedores, uno con visión para el negocio y otro para el diseño, decidieron rendirle un homenaje lanzando una línea de zapatillas con el nombre de Williot, el perro que había sido su amigo más fiel. Aquel modelo se comercializó durante tres años con éxito en distintos países europeos, aunque todavía no existía una marca estructurada detrás del producto.
Eso comenzó a gestarse seis años después, en 2013, cuando el nieto y actual CEO de la marca, Juan Bautista Antón, recién terminados sus estudios universitarios, hizo un viaje en coche a Extremadura con su padre para visitar a un cliente. De las charlas durante la vuelta, surgió una idea sencilla que acabaría cambiando el rumbo del proyecto: convertir aquella zapatilla en una marca completa, con la imagen de ese perro tan querido como logo. “Además, es que el mundo canino está muy presente en mi familia porque somos criadores de perros Labrador y Golden Retriever”, explica Antón.
Si el primer punto de inflexión fue ese viaje padre-hijo a tierras extremeñas, el segundo llegó en 2019 con el relevo generacional en la dirección de la compañía. El tercero se produjo en 2020 con la entrada de la familia Sepulcre, amigos íntimos de los Antón que, a través de su empresa Evisa, tomaron el 50% del capital el 31 de diciembre. “No podíamos haber elegido un día más complicado para cerrar una operación”, recuerda riendo Francisco Sepulcre, hoy director financiero del grupo.

La operación permitió estructurar un plan de desarrollo a largo plazo, profesionalizar la gestión y dar a la compañía una visión más ambiciosa después del parón que supuso la pandemia de la covid. “Vimos una base industrial muy sólida y una oportunidad enorme para construir una marca con recorrido internacional”, apunta.
Ropa, calzado y complementos masculinos de calidad, de estilo british: elegantes, pero desenfadados, que no han dejado de darles alegrías. En 2021, la compañía, que hoy cuenta con 30 empleados, facturó unos 400.000 euros. Desde entonces ha mantenido una senda de expansión constante: superó el millón en 2022, el millón y medio en 2023, los dos millones en 2024 y cerró 2025 con más de 2,5 millones de euros.
El 80% de las ventas proceden de la ropa y el 20% del calzado y complementos. El producto estrella son sus pantalones chinos de tejido técnico, suaves y que no necesitan plancha, destaca. Williot aspira a subir a un ritmo del 25% anual, con un objetivo de tres millones para este ejercicio, aunque “si las nuevas iniciativas internacionales evolucionan según lo previsto, podemos acercarnos a los 3,5 millones”, avanza el director financiero. La internacionalización se ha convertido en uno de los grandes ejes de crecimiento de Williot. “Ahora mismo exportamos en torno a un 10%, pero queremos potenciarlo”, indica Antón.
Uno de los proyectos más relevantes será la expansión en Latinoamérica, donde la compañía ha sellado un acuerdo con Denim Deluxe, operador especializado que trabaja con marcas internacionales como Diesel, para que distribuyan sus productos. “Hace tiempo tuvimos tienda en Chile y funcionó muy bien, así que estamos dispuestos a crecer en este mercado”, recalca. La hoja de ruta pasa por introducir Williot en establecimientos multimarca antes de abordar aperturas propias, en una estrategia progresiva de consolidación.
Europa constituye el segundo gran frente de expansión. Además de reforzar su presencia en marketplaces como Amazon, Zalando y About You, Williot prepara la incorporación de agentes comerciales en Francia e Italia. “Nuestro objetivo es hacer crecer la marca allí donde haya oportunidades, pero siempre de forma ordenada. Queremos construir un proyecto con recorrido, no buscar un crecimiento rápido a cualquier precio”, insiste Antón. En ese proceso, la distribución online representa el 40% de la facturación. “La web es el canal con mayor capacidad de escalabilidad”, afirma.
La compañía cuenta con siete tiendas en España (Alicante, Murcia, Elche, Almería, Albacete, Gijón y Oviedo) y prevé abrir próximamente una en Madrid. “Estamos buscando el local adecuado”, adelanta el CEO, “por su capacidad para amplificar la visibilidad de la marca”. El reto actual pasa por consolidar su presencia en nuevos mercados sin frenar el ritmo de expansión que ha marcado su trayectoria.
Antón (CEO): “Sabemos vender. Ahora hay que construir una marca fuerte”

Durante años, el objetivo de Williot fue claro: hacer crecer el negocio. La expansión de la red de tiendas, el impulso del canal online y la apertura de nuevos mercados permitieron a la compañía aumentar de forma sostenida sus ventas. Ahora, sin dejar de crecer, afronta un reto distinto: conseguir que el consumidor identifique y recuerde la marca.
“Hay empresas que primero construyen una marca y después intentan vender. Nosotros hemos hecho el camino al revés: primero hemos aprendido a vender y ahora nos toca construir una marca fuerte”, resume el CEO, Juan Bautista Antón. “Mucha gente cree que somos una marca inglesa o francesa por el nombre, y eso nos hace gracia, pero somos de Elche y queremos que se conozca ese origen”, añade. El objetivo no es renunciar a la proyección internacional, sino vincularla a su procedencia industrial.
Esta nueva etapa se traduce en una apuesta por la imagen: la compañía ha reforzado diseño, fotografía y comunicación, ha elevado el nivel estético de sus campañas y trabaja con la agencia Fabra para definir su posicionamiento. El reto ya no es solo crecer, sino hacerlo con una enseña reconocible, con identidad propia y capacidad para competir también en notoriedad.
De Elche a China, una extensa red de fabricantes
- Modelo. La producción de Williot se apoya en una red de fabricantes especializados en distintos países, en la que cada categoría se desarrolla en el entorno que mejor combina experiencia y eficiencia.
- Calzado. Los zapatos siguen teniendo un peso importante en la planta de Elche, aunque algunas líneas, como determinadas zapatillas deportivas, se han externalizado a China para mantener la competitividad.
- Confección. En el área textil, la producción se reparte: la camisería se realiza entre Córdoba y Bangladesh; los polos en Turquía y Portugal y los pantalones entre Albacete y Pakistán.
- Especialización. “Cada país tiene una especialización concreta y nuestra labor consiste en aprovechar ese conocimiento para conseguir el mejor equilibrio entre calidad, diseño y competitividad”, dice Juan Bautista Antón, el CEO.