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El mobiliario del siglo XX se pone de moda en la feria Antik Almoneda

El mercado de las antigüedades se reinventa al calor del interiorismo y el cambio generacional. Este evento anual ha conseguido un 16% más de expositores

Feria de antigüedades Antik Almoneda 2025, en Ifema Madrid.cedida por ifema

¿Recuerdan aquel sillón con estampado de flores y faldón que estaba en casa de la abuela y que decidieron tirar porque ya no daba más de sí? Bueno, pues ahora esa pieza de mobiliario es muy vintage y cuesta bastante dinero. ¿Y los vasos y copas de vidrio de Murano lleno de colores que no se usaban porque eran demasiado horteras? Aunque a muchos no les guste, estos ya tienen un hueco en la vajilla de los compradores más avispados.

Detrás de estos cambios en los gustos de los compradores hay algo más que nostalgia. El mercado de las antigüedades vive una transformación ligada a la importancia del interiorismo, el consumo sostenible y la búsqueda de objetos con historia que encajen en viviendas contemporáneas. En este contexto, Antik Almoneda celebra su edición número 43 en el pabellón 12 de Ifema Madrid, entre los días 11 al 19 de abril. Hasta allí acudirán más de 90 anticuarios, almonedas y galerías.

El evento es un termómetro de este giro de guion que ha sufrido el mercado de este tipo de objetos: menos interés por la gran antigüedad y mayor demanda de piezas funcionales, de los años cincuenta, sesenta y setenta, capaces de convivir con el diseño actual. Además de sillones y vasos de cristal, los profesionales traerán a este espacio instrumentos musicales, juguetes de principios de siglo, máquinas de escribir, abanicos, cerraduras, globos terráqueos, libros, candelabros, lámparas, binoculares, cajas de música y hasta microscopios antiguos.

“Es difícil obtener cifras sobre cómo ha evolucionado el sector en el último año, pero nosotros vamos a acoger un 16% más de expositores”, señala Ana Rodríguez, directora de la feria. “Hemos tenido mucha demanda expositiva y estamos en un momento en el que todo lo vintage está muy de moda”, sentencia. Cada año acuden unos 15.000 visitantes hasta esta feria.

Supeditado a la moda

Alfonso Imedio, anticuario y cofundador de Berenis, una tienda mítica de este negocio en Madrid, admite que el mundo de las antigüedades está supeditado a la moda, y en España ha habido una evolución significativa de la misma en los últimos años. “En los últimos 30 años ha aumentado el interés a medida que mejoraba la economía del país y se incrementaba el bolsillo de los compradores”, explica. El perfil del cliente actual es relativamente joven –“los más viejos ya lo tienen todo amueblado”, apunta– y ha perdido el interés por la antigüedad en sí misma. No es coleccionista.

“Ahora manda el practicismo de la pieza, que guste y que encaje con el resto del mobiliario del comprador”, asegura. Buena parte de las ventas se siguen realizando de forma física, pero cada vez hay más comprador online, como constata Suso Vázquez. Tiene una pequeña tienda anticuario en Ferrol, pero hace la mayoría de sus ventas a través de su página web Elanticuario.es, que recibe unas 25.000 visitas al mes (también es un blog especializado) y en la que tiene más de 1.000 anuncios de productos.

“El 60% de las ventas las hago por internet, y el 15% de estas son internacionales”, detalla Vázquez por teléfono. “He llegado a mandar una lámpara hasta Nueva Zelanda”, dice fascinado por el mercado que existe a través de ese medio. “Es como todo, yo necesito poner mi tienda en el escaparate que tenga mejor visión, y a veces eso no es una feria de arte o una tienda física, sino una página web”, sostiene.

Vázquez también piensa que el consumidor ha evolucionado, pero más por una cuestión de género que de edad. “Antes, el cliente era siempre hombre, era un negocio muy masculino y de mucho mitómano. Ahora compran mucho más mujeres que buscan mobiliario variado para la casa”, indica.

Aun así, habrá piezas icónicas de colección como una pareja de butacas de los años cincuenta de Paolo Buffa, un arquitecto y diseñador italiano que estuvo activo en esos años de posguerra. Estará a la venta una lámpara de mesa original de finales de los sesenta de la firma Ecolight Milano, o un gabinete de los años cuarenta firmado por Jules Leleu, figura central (diseñador y ebanista) de ese movimiento en el siglo XX. Parte de su obra forma parte de colecciones de museos como el Metropolitano de Arte de Nueva York.

¿Cómo escogen los profesionales a la hora de comprar? “Yo trato de no dejarme llevar tanto por las modas, sino que me decanto por cosas que me parecen particularmente bonitas, singulares, que me gustaría tener en casa”, cuenta Imedio, “y por suerte, mis clientes encajan conmigo y compartimos el mismo gusto”.

Distintas épocas en un mismo lugar

  • Antigüedad clásica. La feria incluye piezas de alto valor histórico procedentes del mundo antiguo. Entre ellas figuran una escultura de un noble del Imperio Antiguo egipcio (entre los años 2625-2450 a. C.), un torso romano de Venus Púdica (siglos I-II d. C.) y un grupo escultórico de Afrodita y Eros del periodo helenístico (siglos III-II a. C.).
  • Siglos XVIII y XIX. Destacan una mesa española de finales del siglo XVIII con talla original, un secrétaire francés del siglo XIX en madera maciza con pátina original y diversas piezas de joyería decimonónica, como brazaletes de oro, coral, aguamarinas o diamantes.
  • ‘Art déco’. En esta edición se presenta un gabinete art déco firmado por Jules Leleu, realizado en Francia a finales de los años cuarenta. Este tipo de mobiliario, de líneas depuradas y materiales nobles, mantiene su atractivo tanto para coleccionistas como para interioristas que buscan piezas con presencia y valor de autor.
  • Diseño de posguerra. Entre las piezas destacadas figura una pareja de butacas de Paolo Buffa, arquitecto y diseñador italiano activo en la posguerra. Este periodo marca la transición hacia un diseño más funcional y es hoy uno de los más demandados.
  • Cultura pop. Aquí encajan una lámpara de mesa original de Ecolight Milano, jarrones de cristal de Murano de los años sesenta y setenta y piezas de diseño francés como la butaca Orchidée de Michel Cadestin para Airborne.

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