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La banca estadounidense se rebela contra el impulso procripto de los reguladores

Las entidades financieras denuncian que la administración otorga al sector de activos digitales licencias bancarias con menos exigencias

Representación de criptomonedas. Correcta.es (Europa Press)

La apuesta de la Administración Trump por integrar las criptomonedas en el sistema financiero regulado ha abierto un nuevo frente con la banca tradicional. A principios de año, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC), la agencia federal que supervisa al sector bancario, aprobó una norma que le permite conceder licencias de bancos fiduciarios a empresas cripto y otras entidades no tradicionales. El organismo ignoró en su momento la oposición del sector bancario, que ahora se ha convertido en un choque frontal con los reguladores: la Asociación de Bancos Comunitarios (ICBA) ha demandado a la OCC por permitir a estas empresas ofrecer servicios que van más allá de los permitidos por la licencia y por exceder sus funciones. Para la banca, estas concesiones abren una “enorme laguna regulatoria”, ya que las empresas cripto desempeñan muchas de las mismas funciones que los bancos comunitarios, mientras eluden salvaguardas fundamentales, obligaciones regulatorias y la supervisión a la que están sometidas las entidades tradicionales.

En EE UU, la OCC es el supervisor bancario, responsable de otorgar licencias a los bancos nacionales. Muchas empresas cripto, en su afán por dejar atrás un negocio cíclico y sensible a los vaivenes del mercado, han optado por diversificar su negocio y solicitar la licencia de bancos fiduciarios: esta autorización les permite custodiar activos de los clientes y emitir stablecoins, por ejemplo, pero sin la posibilidad de captar depósitos ni otorgar préstamos. Como sus funciones son limitadas, no están sujetas a la misma supervisión que los bancos tradicionales.

La asociación bancaria sostiene que el regulador ha excedido sus competencias ampliando el perímetro regulatorio y que, con ello, ha abierto una puerta trasera para que las empresas cripto accedan al sistema bancario nacional sin someterse a las exigencias que afrontan los bancos tradicionales. No cumplen con los estándares de capital y liquidez exigidos a las entidades tradicionales ni cuentan con el seguro de depósitos, por ejemplo. Según la demanda, más de 20 compañías han recibido licencias de banco fiduciario bajo esta nueva interpretación, de las cuales al menos 13 están enfocadas en el negocio de las criptomonedas. Entre estas, la plataforma cripto de los Trump, World Liberty Financial recibió en agosto la aprobación preliminar para una licencia de banco fiduciario, así como Ripple. Otras firmas como BitGo y Circle ya están autorizadas.

Por ello, la asociación alerta de la desprotección de los consumidores y de los riesgos para la estabilidad del sistema financiero en su conjunto. “Los consumidores estadounidenses esperan que un banco con licencia federal cuente con protecciones federales. Los activos digitales depositados en una empresa de criptomonedas que opera bajo una licencia fiduciaria nacional no cuentan con esas garantías”, afirma la presidenta de la asociación, Rebeca Romero Rainey en un comunicado.

Por otro lado, crea una competencia desleal entre entidades, que enfrentan unos costes regulatorios muy diferentes. La asociación alega que dos de sus bancos miembros, cada uno con menos de 2.500 millones de dólares en activos, gastan más de 1,5 millones de dólares anuales en requisitos regulatorios y ahora se ven obligados a competir con bancos fiduciarios de criptomonedas que no incurren en costos comparables. Por todo ello, la asociación considera que la OCC ha excedido sus funciones y que estas licencias se han otorgado de forma indebida.

En la demanda, exigen abiertamente que se retire la licencia a Protego, empresa especializada en custodia, comercio, préstamo y emisión de activos digitales. Como explican los expertos del despacho legal Ballard Spahr, Protego pretende ofrecer una plataforma de custodia de criptomonedas, negociación, de préstamos y empréstitos, y una plataforma de servicios para emisores. “Solo ciertos servicios auxiliares se prestarían con carácter fiduciario. ICBA argumenta que dichas actividades se asemejan mucho más a las de una institución financiera que a las actividades de un banco fiduciario”, detalla el despacho.

En el escrito también se pone en duda la solidez de la empresa. Protego, como otras entidades cripto, “presentaba graves deficiencias en sus funciones de gestión y control de riesgos, así como estructuras de gobierno corporativo carentes de supervisión independiente. Por ello, afrontan un riesgo significativo de quiebra si se produce un desplome en el volátil mercado de las criptomonedas”, insisten.

Desde la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, la administración republicana ha apostado todo por las criptos, a tal punto que las agencias supervisoras están dirigidas por figuras favorables al sector, un cambio radical respecto al mandato de Joe Biden, cuando los supervisores eran conocidos por su escepticismo hacia el sector. La integración de las criptomonedas en el sistema bancario regulado se ha convertido en uno de los pilares de la agenda regulatoria financiera en este segundo mandato de Trump. Y el organismo, bajo la dirección de Jonathan Gould, es uno de los principales impulsores de esta estrategia.

No es la primera vez que el sector bancario arremete contra el negocio cripto. Durante las negociaciones sobre la ley que regula el mercado de activos digitales, se abrió una guerra entre la gran banca y la industria en torno al pago de intereses de las stablecoins a los usuarios que las mantienen en cartera. La gran banca teme que este servicio, que se asemeja a las cuentas remuneradas, pueda mermar el negocio bancario, drenar los depósitos y erosionar la capacidad de crédito a familias y empresas.

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