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El último caso de información privilegiada en Polymarket une a un ingeniero de Google en Zúrich con el presunto asesino d4vd

Un tribunal de EE UU acusa a Michele Spagnuolo de acceder a datos confidenciales para ganar un millón de euros apostando a que el cantante sería la persona más buscada de 2025

INDIO, CALIFORNIA - APRIL 18: (FOR EDITORIAL USE ONLY) d4vd performs during the 2025 Coachella Valley Music And Arts Festival Weekend 2 - Day 1 on April 18, 2025 in Indio, California. (Photo by Timothy Norris/Getty Images for Coachella)Timothy Norris (Getty Images for Coachella)

El último escándalo sobre el uso de información privilegiada en Polymarket tiene tintes de guion cinematográfico. Esta vez, en el punto de mira de la justicia está Michele Spagnuolo, un ingeniero de software que trabaja para Google en Zúrich y que, según la acusación registrada esta semana por un tribunal federal en Nueva York, se habría apropiado indebidamente de información confidencial de la empresa para realizar una serie de apuestas en Polymarket. Bajo el pseudónimo de AlphaRaccoon, jugó a que la persona más buscada en Google sería el cantante d4vd, acusado el mes pasado de asesinar a Celeste Rivas, una menor de 14 años cuyo cupero apareció en el coche de éste . Spagnuolo se habría embolsado poco más de un millón de euros con sus apuestas.

En su escrito, el tribunal detalla cómo logró este botín. A mediados de octubre de 2025, Polymarket comenzó a ofrecer apuestas sobre si determinadas personas serían o no las más buscadas en Google ese año, en una lista de 24 figuras. Días después, lanzó un segundo mercado centrado en quiénes entrarían en el top cinco. Ambos se resolverían en función de los datos publicados en la web Year in Search 2025 de Google. El 4 de diciembre la compañía dio los resultados: d4vd (cuyo nombre real es David Anthony Burke), Kendrick Lamar (otro músico), Jimmy Kimmel (comediante), Tyler Robinson (otro presunto asesino, en este caso de Charlie Kirk) y el papa León XIV. Poco después de ese anuncio, los mercados quedaron resueltos.

La investigación del tribunal y del FBI basada en el rastreo de las transacciones en la blockchain revela que el ingeniero italiano, de 36 años, abrió una cuenta en Polymarket bajo el séudonimo de AlphaRaccoon en mayo de 2024. Entre octubre y noviembre de 2025 se registraron varias transacciones, que coincidieron con varios accesos del ingeniero a los datos confidenciales de Google. Spagnuolo, que trabajaba en la tecnológica desde 2014, podía acceder a los sistemas internos de la compañía.

Como reporta el escrito, a principios de septiembre esta herramienta reflejaba que Kendrick Lamar era la persona más popular del año. Así, en esas semanas Spagnuolo apostó unos 403 dólares por la opción “sí” en la pregunta “¿Será Kendrick Lamar la persona más buscada en Google este año?”, que tenía probabilidad implícita media del 3%, y unos 10.807 dólares por la opción “no” en la pregunta “¿Será el papa León XIV la persona más buscada en Google este año?”.

Cuando el 27 de septiembre volvió a acceder aos datos de Google, estos reflejaban una tendencia distinta: d4vd había reemplazado a Kendrick Lamar. Unas tres horas más tarde, Spagnuolo apostó unos 381 dólares por la opción “sí” en la pregunta de si entrará el presunto asesino en el top de las personas más buscadas, cuando la probabilidad implícita media se situaba en el 18%. El mismo día también apostó 5 dólares por la pregunta “¿Será d4vd la persona más buscada en Google este año?”, cuando las probabilidades rondaban el 0%. Las pesquisas señalan que entre el 15 de octubre de 2025 y el 4 de diciembre de 2025, arriesgó unos 2,3 millones en apuestas que el mercado consideraba poco probables.

Una vez resueltos los mercados y recibido el botín, de unas 3,9 millones de dólares (recibidos en la criptodivisa USDC), el ingeniero empleó una serie de herramientas para encubrir el origen y la titularidad de sus beneficios. Pero el daño ya estaba hecho. Varios usuarios empezaron a especular en varios foros sobre la posibilidad de que AlphaRaccoon fuera la cuenta de un empleado de Google. Cuando el ruido empezó a elevarse, el pseudónimo desapareció de la cuenta de Polymarket, que pasó a identificarse con una dirección alfanumérica.

El pasado 26 de mayo, el tribunal federal de Nueva York pidió su detención y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de EE UU presentó una demanda civil paralela, en la que pide imponer sanciones económicas y la devolución de las ganancias ilícitas, entre otras medidas. “Spagnuolo llevó a cabo este esquema con el único propósito de obtener beneficios para su propio enriquecimiento personal”, resalta el supervisor. “Estamos colaborando con las fuerzas del orden”, dijo un portavoz de Google en un comunicado recogido por Bloomberg. “Utilizar dicha información confidencial para apostar constituye una grave infracción de nuestras políticas. Hemos suspendido al empleado y tomaremos las medidas oportunas”.

El de Spagnuolo es solo el último caso de uso de información confidencial. De hecho, estos mercados están en el ojo del huracán: en abril, explotó el escándalo del soldado Gannon Ken Van Dyke, que ganó 400.000 dólares tras apostar en Polymarket sobre una intervención estadounidense en Venezuela, que él mismo ayudó a planear y ejecutar. Las trampas también se han convertido en un negocio muy lucrativo: las autoridades francesas abrieron hace unas semanas una investigación ante la presunta manipulación de unos sensores de temperatura en el aeropuerto de Charles de Gaulle, que coincidió con apuestas en la plataforma de predicciones.

Polymarket afirma estar tomando medidas. En marzo, actualizó sus normas para aclarar que ciertos tipos de apuestas están prohibidos, como actuar con información confidencial o cuando los clientes están en posición de influir en el resultado de un evento. Este mes ha anunciado su colaboración con Chainalysis para desarrollar herramientas de detección de uso de información privilegiada.

Pero el auge de estos mercados ha empujado a varias jurisdicciones a buscar un marco legal para estas plataformas. El dilema gira alrededor de su clasificación: algunos las consideran como casas de apuestas, otros dicen que ofrecen servicios financieros. El Viejo Continente no tiene una postura conjunta ni un marco normativo dedicado, aunque Bruselas ha abierto el debate para su posible regulación. Por ahora, todo está en manos de cada país. España acaba de fijar postura y considera a Kalshi y Polymarket como operadores de juego de azar, que ofrecen sus servicios sin cumplir la normativa específica ni disponer de la licencia adecuada. Por ello, el Ministerio de Consumo ordenó esta semana el bloqueo de sus webs, que será efectivo en unos días.

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