El Parlamento europeo respalda la emisión del euro digital ‘online’ y ‘offline’
La Eurocámara aprueba con amplia mayoría el informe anual del BCE en el que se defiende el desarrollo total de la divisa frente a la propuesta del ponente de la cámara

El Parlamento Europeo ha dado un espaldarazo este martes al euro digital. La Eurocámara ha votado el informe anual del Banco Central Europeo (BCE) —una especie de hoja de ruta de la entidad—, que incluye dos enmiendas sobre su proyecto estrella: la primera respalda su desarrollo y sus funcionalidades tanto online como offline. La segunda establece que se trata de un proyecto estratégico para la resiliencia y la soberanía monetaria de la región. Ambas fueron aprobadas por amplia mayoría, lo que demuestra una toma de posición frente a la propuesta del ponente de la Eurocámara, Fernando Navarrete, que condiciona el desarrollo de la nueva moneda virtual online al fracaso de las iniciativas de pago desarrolladas por entidades privadas.
El texto de la primera enmienda, al que ha tenido acceso este periódico, recuerda el riesgo de depender de sistemas de pago digitales de actores privados y no europeos. Por ello, destaca que “un euro digital tanto en línea como sin conexión debería contribuir a salvaguardar el acceso universal a los pagos y su amplia aceptación por parte de los comercios en toda la Unión, respetando plenamente las normas de privacidad y protección de datos”, se lee en la enmienda, que fue aprobada por 420 votos a favor, 158 en contra y 64 abstenciones.
El resultado de esta votación revela una ruptura dentro del Partido Popular Europeo, el de Navarrete, el encargado en coordinar la propuesta legal de la Eurocámara. Esto sugiere que los legisladores podrían rechazar su propuesta de condicionar el desarrollo del euro digital al éxito de las iniciativas privadas que se están desarrollando ahora por el sector bancario del Viejo Continente. Una de estas es el Bizum europeo, es decir, una gran plataforma de transferencias gratuitas en Europa, que conecta los sistemas nacionales (de propiedad de los bancos) para evitar la fragmentación del ecosistema de pagos y crear una alternativa europea a gigantes estadounidenses como Visa y Mastercard.
A finales de octubre de 2025, Navarrete presentó su informe sobre el proyecto legal que desarrolló la Comisión Europea hace más de dos años. Con su texto, se alejó tanto de la propuesta inicial del Ejecutivo de la UE como de la postura que mantiene el BCE y dividió el euro digital en dos partes: una offline, es decir, funcionaría sin conexión a internet, pensado especialmente en situaciones de emergencia o en lugares donde no hay cobertura, y la online. Navarrete siempre se ha mostrado reticente hacia el euro digital, al considerarlo un riesgo para la estabilidad financiera de la región, con peligros de desintermediación bancaria, de huida de depósitos y al verlo como un competidor directo de las soluciones de pago privadas. Aunque, salva la funcionalidad offline al garantizar mayores niveles de privacidad y al tener menores riesgos de ser usado como depósito de valor, lo ve como una alternativa de último recurso.
Jonás Fernández, portavoz de asuntos económicos y monetarios de los socialistas y demócratas en el Parlamento Europeo (S&D), considera que el Parlamento ha enviado un mensaje muy claro. “Queremos avanzar rápidamente hacia un euro digital plenamente desarrollado. No hay margen para más tácticas dilatorias. Instamos al ponente del PPE a que tome nota de la postura de la Cámara y abandone una estrategia que divide el proyecto”, ha afirmado en un comunicado.
Por su parte, el BCE tiene prisa por avanzar hacia el euro digital. La máxima autoridad monetaria de la región no quiere perder peso en el ecosistema de pagos digitales ni depender de operadores privados, especialmente de Visa y Mastercard que dominan este mercado, y busca una alternativa incluso a la difusión de las stablecoins en dólares. En un contexto en el que las relaciones geopolíticas son cada vez más deterioradas y los criptoactivos se consolidan, el euro digital surge como alternativa segura. Según su hoja de ruta, la autoridad busca emitir el euro digital en 2029, a falta del marco legislativo. Fuentes conocedoras de las negociaciones afirman que el texto debería votarse en la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo a principios de mayo, y en la Eurocámara a finales de ese mismo mes.
Este lunes, durante el debate sobre el informe anual en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, instó la Eurocámara a acelerar la tramitación del proyecto. “Estará basado en una infraestructura plenamente europea, evitando una dependencia excesiva de proveedores extranjeros para sistemas de pago que son críticos para el funcionamiento de nuestra economía”, defendió. Esta idea está recogida en la segunda enmienda aprobada por el Parlamento este martes, con 438 votos a favor, 158 en contra y 44 abstenciones, y que subraya que el desarrollo del euro digital es esencial para la soberanía monetaria de la UE, para reducir la fragmentación del sistema de pagos y garantizar la integridad y resiliencia del mercado.