El BCE eleva en 4.000 millones los requerimientos de capital a la gran banca española para 2027
Las entidades deberán dotar por un 0,5% adicional el colchón anticíclico que obliga el Banco de España
El Banco Central Europeo (BCE) ha desvelado en esta semana los requerimientos de capital que deberán cumplir los bancos a partir del 1 de enero de 2027, que supondrán un endurecimiento general para las entidades. En concreto, y de acuerdo ...
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El Banco Central Europeo (BCE) ha desvelado en esta semana los requerimientos de capital que deberán cumplir los bancos a partir del 1 de enero de 2027, que supondrán un endurecimiento general para las entidades. En concreto, y de acuerdo a las cifras a 30 de junio, el supervisor bancario pedirá que las seis mayores entidades españolas (el Santander, el BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) consignen 4.000 millones más en la ratio de máxima calidad, la CET 1.
Los reguladores y supervisores bancarios se afanan, y con especial ahínco desde el desastre que supuso la Gran Recesión, en exigir a los bancos que guarden dinero en tiempos de bonanza para capear las eventuales crisis futuras. Es lo que en la jerga financiera se conoce como capital, colchones a los que puedan recurrir en caso de vacas flacas. Estos se componen de varias capas. La primera es la que establece la legislación bancaria y a ella se superponen otras obligaciones adicionales, basadas en las inspecciones del BCE a los bancos u otros colchones para asumir problemas macroeconómicos o por la importancia sistémica de los bancos, entre otras cuestiones.
Una de esas capas adicionales es el conocido como colchón anticíclico. Se trata de una dotación, que en este caso deciden activar o no las entidades nacionales como el Banco de España, que se realiza en tiempos de buena marcha económica para que, en momentos de zozobra, las entidades puedan recurrir a él. En España, la institución que preside José Luis Escrivá primero lo situó en el 0,5% de los activos y, a partir de 2027, hasta en el 1%. De esta decisión deriva buena parte del incremento general de estos requerimientos.
En algunos casos, esto se compensa con una rebaja de otros requerimientos. En el caso del Santander, el BCE le ha reducido el llamado P2R (fondos propios adicionales que emanan del proceso de supervisión que realiza cada año a los bancos), del 1,74% al 1,63%, por no aplicarse determinados recargos por los activos dudosos. También ha reducido esta ratio para el Sabadell y para Unicaja. En el caso del BBVA y de Bankinter, el BCE ha elevado ligeramente la cifra.
En cualquier caso, los bancos españoles cuentan con capital de sobra para cumplir con creces estas exigencias. De hecho, de acuerdo a las cifras reportadas para el primer semestre, estos seis bancos suman un exceso de capital sobre los requerimientos mínimos impuestos por el regulador de 192.674 millones.
En proporción, el banco que cuenta con un mayor exceso de capital es Unicaja, de cerca de 7 puntos porcentuales, si bien la entidad andaluza ha puesto en su plan estratégico como objetivo repartir este capital sobrante. En cifras absolutas, la cifra mayor es la del Santander, que acumula 86.352 millones. De acuerdo a las cuentas trimestrales publicadas este miércoles, la entidad ha reducido esta ratio de capital del 14% al 12,7%, por debajo de su horquilla objetivo de entre el 12,8% y el 13%, debido a los 147 puntos básicos que le ha supuesto la adquisición del banco estadounidense Webster. Por detrás, el BBVA cuenta con un margen de 54.631 millones, CaixaBank de 31.356 millones, Sabadell de algo más de 9.000 millones y Bankinter, de 6.000 millones.
Precisamente los bancos han emprendido una guerra en Bruselas contra este tipo de requerimientos crecientes de capital. La Comisión Europea se encuentra actualmente debatiendo un paquete legislativo sobre simplificación bancaria, con el objetivo de recuperar la competitividad perdida por el sector frente a sus competidores asiáticos y estadounidenses. Una de las cuestiones que el sector empuja con más fuerza es un rediseño de estos colchones de capital, ya que considera que sufre un incremento constante de los mismos, así como un desorden en su puesta en marcha que hace que tengan que dotar dos veces por riesgos iguales. Así, reclaman un compromiso de las autoridades bancarias de que mantendrán estables los niveles de capital sin más alzas y que pondrán en marcha un organismo para coordinar los requerimientos de unas y otras entidades.