La crisis de las redes en Italia proyecta sombras sobre el modelo de segregación en España
El deterioro financiero y los litigios de INWIT y FiberCop amenazan la sostenibilidad de las ‘FiberCo’ y ‘TowerCo’ en el mercado español


El deterioro financiero y los litigios contractuales de la sociedad de torres de telefonía móvil INWIT y del operador de red fija FiberCop han puesto en entredicho la sostenibilidad del modelo de segregación de activos de telecomunicaciones en Italia. El escenario transalpino abre un precedente de incertidumbre para la estructura del sector en España, donde las principales operadoras integradas adoptaron de forma generalizada la separación de infraestructuras móviles y de fibra óptica (TowerCos y FiberCos) para monetizar activos y amortizar endeudamiento.
Los fondos accionistas de control de INWIT, la firma francesa de capital privado Ardian (titular del 32%) y el vehículo de inversión Oak Holdings 1 (propietario del 39% y participado por KKR, Vodafone y GIP), gestionan la consecución de financiación bancaria para lanzar una oferta pública de adquisición (OPA) sobre el 29% del capital restante. El objetivo de la operación es la exclusión de la compañía de la Bolsa de Milán, según fuentes financieras citadas por Reuters. La transacción contempla la eventual incorporación del fondo soberano de Abu Dabi Mubadala al accionariado.
La cotización bursátil de INWIT ha registrado un descenso acumulado cercano al 30% en los últimos doce meses, situando la valoración de la compañía en torno a los 6.300 millones de euros al cierre de los mercados. La depreciación responde a la disputa legal abierta por sus dos principales clientes inquilinos, Telecom Italia (TIM) y Fastweb (propiedad del grupo Swisscom), los cuales representaron el 88% de los ingresos de la empresa de torres durante el ejercicio 2025.
Ambas operadoras sostienen jurídicamente que sus contratos marco de prestación de servicios (Master Service Agreements o MSA) expirarán en el año 2028 y exigen revisiones a la baja en los cánones de arrendamiento de los emplazamientos. Por su parte, la dirección de INWIT defiende que las prórrogas firmadas extienden la validez de los acuerdos contractuales hasta 2038.
A pesar de reportar un incremento en los ingresos del 4% hasta los 1.077,2 millones de euros y un beneficio neto de 360,8 millones en 2025, la deuda neta de INWIT creció un 13% situándose en 5.105,9 millones. Esta cifra coloca la tasa de apalancamiento de la compañía en 5,2 veces su ebitda (beneficio bruto de explotación). Un hipotético endeudamiento adicional de 1.300 millones de euros para financiar la compra del capital minoritario elevaría la deuda neta a siete veces ebitda, por encima del objetivo fijado por la dirección (de cinco a seis veces), reduciendo el rendimiento de la inversión para los fondos a niveles inferiores al 10%.
Pérdida de líneas de FiberCop
En el ámbito de la red fija, el fondo estadounidense KKR afronta desajustes operativos en FiberCop, vehículo que gestiona la red de accesos segregada de Telecom Italia tras formalizarse la transacción por 22.000 millones de euros en julio de 2024. Según un informe publicado por el diario Financial Times, FiberCop acumula la pérdida neta de más de 800.000 accesos y contabiliza una brecha negativa de 1,6 millones de clientes activos respecto a los volúmenes proyectados en el plan de negocio inicial.
Esta desviación comercial representa un impacto de 230 millones de euros en ingresos no percibidos y ha derivado en la reestructuración de la dirección ejecutiva tras la salida de tres altos directivos. Aunque la empresa contabilizó una facturación de 3.800 millones de euros y un EbitdAaL orgánico (indicador que mide la rentabilidad operativa de la firma) de 1.745 millones de euros en 2025, precisa elevar el nivel de ocupación de la red para amortizar su pasivo y financiar un plan de inversiones comprometido de 2.700 millones de euros. La meta fijada pasa por alcanzar los 1.900 millones de euros de ebitda en el segundo semestre como paso previo a una eventual salida a bolsa hacia el final de la década.
El deterioro operativo registrado en Italia evidencia que la segregación de infraestructuras y la posterior venta de participaciones a fondos de inversión trasladan la exposición al riesgo comercial a las sociedades de red. Estas plataformas dependen directamente de la estabilidad financiera y el volumen de usuarios de los operadores minoristas para mantener la rentabilidad y atender el servicio de la deuda.
En España, la arquitectura de redes fijas se sustenta en vehículos de coinversión como PremiumFiber —integrada por más de 12 millones de hogares pasados y participada por MásOrange (58%), Vodafone España (17%) y el fondo singapurense GIC (25%)— y FiberPass, con 3,7 millones de accesos, en la que el fondo AXA IM Alts adquirió un 40% del capital en noviembre de 2025. Asimismo, Telefónica articula su red neutra mayorista de fibra a través de sociedades como Bluevia, de la que vendió un 45% a Vauban y Crédit Agricole Assurances por 1.021 millones de euros.
En la gestión de infraestructuras móviles, el parque de antenas en territorio español opera bajo acuerdos con gestores independientes como American Tower —que adquirió los activos de Telxius a Telefónica—, Totem (filial de emplazamientos pasivos de Orange), Vantage Towers y Cellnex Telecom, hacia la cual operadores como Vodafone España han redirigido progresivamente sus contratos de alojamiento.
Las tensiones registradas en el mercado transalpino confirman que los recursos obtenidos por las compañías de telecomunicaciones mediante la venta parcial de activos no aseguran un desapalancamiento definitivo del sistema. La acentuación de la competencia en el mercado minorista español sobre las tarifas finales podría empujar a los operadores integrados a solicitar renegociaciones a la baja sobre los costes de alquiler de fibra y emplazamientos, afectando a la valoración de los vehículos FiberCo y TowerCo en la región.