L’Oréal convierte a las peluquerías en actores del desarrollo sostenible
El programa Peluqueros por el Futuro de la división de productos profesionales de la compañía vertebra su plan de acción sobre tres pilares fundamentales: agua, energía y residuos


En la gestión de los residuos urbanos, el cabello humano, pese a ser materia orgánica, no recibe un tratamiento de valorización. Se recoge como basura general (resto) en el contenedor naranja o gris, debido a la lenta degradación de su principal componente, la queratina, por lo que se desecha para su incineración, liberando gases de efecto invernadero.
Dar una segunda vida al cabello cortado ha sido la excepción, como cuando se dona para hacer pelucas, y solo si es de determinado tamaño –en torno a 30 cm–. Hasta ahora, porque, gracias a la investigación y la innovación, se han desarrollado nuevas soluciones para incorporar el pelo a la economía circular, por la capacidad que tiene de absorber hasta el 30% de su peso en agua y hasta cinco veces su peso en aceites o hidrocarburos.
En este proceso de economía circular L’Oréal ha otorgado un papel protagonista a las peluquerías con su programa Peluqueros por el Futuro, “que nace directamente bajo el paraguas de L’Oréal for the Future, la iniciativa que marca los compromisos del grupo de cara a 2030 para enfrentarse a los desafíos actuales del mundo”, señala Natacha Costa, directora general para España y Portugal de Redken, marca de productos profesionales para el cuidado del cabello. “Su propósito fundamental es transformar a todos nuestros socios de L’Oréal Productos Profesionales en actores del desarrollo sostenible”, destaca Costa.
Peluqueros por el Futuro vertebra su plan de acción sobre tres pilares fundamentales: agua, energía y residuos. “Dentro de nuestro pilar de reducción de residuos, estábamos buscando activamente las mejores innovaciones tecnológicas del mercado. Al conocer el proyecto de la start-up Clic Recycle, impulsamos un acuerdo estratégico para ofrecer en los salones una alternativa ecológica real para el reciclaje del cabello. De este modo, le otorgamos un nuevo uso de altísimo valor medioambiental, como la creación de redes de recogida de hidrocarburos en mares, puertos y océanos, o mantillos ecológicos para agricultura”, señala Costa.

El proyecto de Clic Recycle nació hace cinco años, y tras tres años y medio de investigación y pruebas piloto, ha desarrollado dos aplicaciones con el cabello como materia prima, revela Velérie Itey, CEO de Clic Recycle. “Una que se pone sobre el suelo para la agricultura regenerativa. Transformamos el pelo, que se tiene que limpiar, separar, etc., y lo mezclamos con fibras vegetales para crear una cobertura, un acolchado”, explica Itey. “Lo hemos testado durante dos años, con sensores, etc., y podemos decir que se ahorra un 40% de agua, se baja la temperatura hasta un 5%, estructura el suelo para proteger de la erosión y evita los animales, los pesticidas…”, añade. Los acolchados tienen diferente gramaje en función de si son cultivos largos, como viñas u olivos, que pueden durar hasta cinco años antes de degradarse, o cortos, para hortalizas de temporada, por ejemplo, que se degradan en dos meses.

“Y el otro son unas barreras de descontaminación para las que hemos trabajado mucho la ingeniería de flotabilidad, en colaboración con el puerto de Barcelona, durante dos años. Lo ponemos en puertos para recuperar químicos, metales pesados, aceites, hidrocarburos, y también alrededor de las piscifactorías, que generan un aceite cuando les dan de comer y gracias a las barreras lo recuperamos”. La compañía investiga ahora su uso para la construcción, “con los pelos que son muy pequeños”.
Adhesiones
La directora general de Redken apunta que “el programa está abierto a todos los salones que colaboran con nuestra división y que quieran dar este paso con nosotros. De hecho, la acogida está siendo magnífica: hoy en día, ya son más de 2.300 salones en España y Portugal los que forman parte activa de Peluqueros por el Futuro”. La peluquería Alma, situada en la calle Balmes de Barcelona, es uno de los salones adheridos a esta iniciativa. Y lo ha hecho con plena implicación, lo que le ha valido ser embajador del programa, revela su director, Álex Rodríguez.
Cuenta Rodríguez que el salón se fundó hace seis años, “en plena pandemia, con un concepto de cuidar en general. Desde el primer momento tuvimos ese punto de diferenciarnos de la competencia con el lema cuidar el cabello, cuidar las personas y cuidar el planeta”. “Y cuando conocimos el proyecto de L’Oréal, nos enamoramos, hicimos match y cogimos todas las soluciones que tiene el grupo”.
Estas soluciones son, para el ahorro de agua, los grifos Water Saver, “que permiten ahorrar hasta el 50%, ellos dicen el 69%. La realidad es que nosotros el año pasado hicimos el cálculo y respecto a 2024 ahorramos 500.000 litros de agua, que equivale a una quinta parte de una piscina olímpica, es una barbaridad”, relata Rodríguez. También han incorporado un sistema de recirculación, a través de sensores, que avisan cuando el agua sale ya caliente.
Para la eficiencia energética “utilizamos los secadores AirLight Pro de L’Oréal que secan un 20% más rápido y tienen un 20% de consumo menos”, asegura el director de Alma. “Y te ponen en contacto con la compañía Contigo Energía, que te asegura que el 100% de la energía es verde”, apunta. Rodríguez asegura que el coste de estas soluciones está “más que amortizado con los ahorros que reportan”.

ADN reciclador
“En reciclaje, nosotros de por sí ya reciclábamos todo lo del salón, el cartón, el vidrio, etcétera. Y antes recogíamos el cabello, se metía en la basura y se acababa tirando. Ahora lo que hacemos es que tenemos una papelera aparte y todo el cabello va a esa papelera, cualquier tipo de cabello, da igual que sea con color, decolorado, no decolorado, todo. Lo vamos guardando en unas bolsas y cuando tenemos dos o tres llamamos a la empresa Clic Recycle y ellos nos lo vienen a recoger”, detalla Rodríguez.
Y prosigue: “Así que la realidad es que no supone más que tener una papelera más para guardar el cabello. También tiene un coste al año, que son 400 euros, pero a nosotros nos parece que por 30 euros al mes estamos contribuyendo y estamos haciendo algo muy bonito, piensa que cada kilo de cabello emite 4,5 kilos de CO2 a la atmósfera”.
Natacha Costa resalta que “a través de la innovación y la tecnología avanzada de nuestro enfoque Beauty Tech, logramos demostrar que la sostenibilidad es una inversión altamente rentable para un negocio de belleza. El cliente premia al salón experto y está dispuesto a invertir en experiencias excepcionales”.